El estrés y el “aguante” de funcionarios de la salud en hospitales

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“Cuando habla el ministro, nos sentimos mal, porque no dice la verdad de que estamos en colapso”. Testimonios desde hospitales Padre Hurtado y San José.

Yani Aguilar Paulsen. Periodista. 12/05/2020. La mañana de este martes estuvimos atentos a los despachos en vivo que Radio Recabarren hizo desde los hospitales de la zona norte de la Región Metropolitana, Hospital Padre Hurtado y Hospital San José. La emisora de la Central Unitaria de Trabajadores  (CUT) recogió testimonios de dirigentes de la Federación Nacional de la Salud  (Fenats), quienes transparentaron la verdadera situación que viven los funcionarios al interior de los centros de salud, desmintiendo las soluciones y anuncios que el ministro entrega cada día en su reporte televisivo.

La verdad de lo que está pasando es que la red de salud pública y privada está en colapso y los funcionarios están sufriendo un estrés desmedido, angustiados de ser contagiados en alguno de los turnos que les toque.

No han parado las denuncias por falta de insumos de protección para los profesionales y técnicos de la salud, como mascarillas, guantes, pecheras, que el gremio ha debido comprárselos por su cuenta o recibir donaciones de particulares, porque el servicio no los proporciona en la cantidad necesaria. No se siguen los protocolos establecidos, como la toma de test para quienes han salido de la enfermedad para descartar contagios. No hay controles sanitarios en las puertas de los hospitales. No llegan los Ventiladores Mecánicos Invasivos (VMI), y no habrá personal profesional y técnicos para hacerlos funcionar.

Uno de los insalvables cuellos de botella sigue siendo el número de test PCR para la confirmación del diagnóstico de la enfermedad, pese al resumen del ministro y los subsecretarios de salud, éstos son insuficientes cuando no inexistentes. Pacientes deben esperar hasta tres días que les den su resultado, en una carpa de campaña, sentados en una silla plástica sin alimento y sin dormir.

Y en cuanto a las cifras reales del seguimiento de pacientes Covid-19, no es tarea sencilla para los funcionarios, porque lo que hace una unidad lo desconoce la otra. Por lo que no es posible conocer la cifra real de muertes.

Hospital Padre Hurtado (HPH)

Gladys Manríquez y Leonardo Gutiérrez nos revelan verdades del tratamiento del Covid-19 en el Hospital Padre Hurtado, que atiende a más de 400 mil personas de las comunas de La Granja, La Pintana y San Ramón.

El recinto, ubicado en el Paradero 28 de Avenida Santa Rosa en la Región Metropolitana,  fue creciendo junto a la población porque es un lugar muy apreciado por la gente del sector. Sin embargo, las autoridades no han cumplido con las promesas de tenerlo debidamente abastecido en esta pandemia del virus SARS CoV-2.

Gladys, profesional de Sala UCI, quien venía saliendo del turno de 24 horas en el momento del despacho radial, nos contó que la realidad que se vive en el hospital dista mucho de los reportes que entrega el Ministro de Salud, Jaime Mañalich. “Cuando habla el ministro, los funcionarios de la salud nos sentimos mal, porque no dice la verdad de que estamos en colapso”.

Los profesionales y técnicos de la salud del hospital se sienten afectados, estresados y psicológicamente vulnerados por estar trabajando en lugares críticos donde llegan pacientes enfermos, en estado grave que luego mueren solos. “Cuando el paciente Covid-19 fallece, recibimos una carga emocional muy fuerte, porque está solo, sin su familia. Y por las deficiencias del Estado, nos llevamos la carga de los que sufren. Estamos muy afectados psicológicamente”, confiesa Gladys.

Lo único que reciben es un curso on-line de psicología para los funcionarios expuestos, pero sin contención emocional por lo que prevén quedarán con secuelas.

Las deficiencias del sistema de salud es tremenda, dicen los dirigentes, a quienes nos les entregan los insumos de protección necesarios. “En los seis pisos del hospital hay enfermos Covid-19, y apenas nos entregan 4 mascarillas para un turno de 24 horas, una pechera y un par de guantes”.

Tampoco se respetan los protocolos de seguimiento y salida de los enfermos, agrega Leonardo, quien advierte que vienen dos semanas críticas, y “no podemos seguir esperando que más funcionarios se enfermen”. Pide a las autoridades que se hagan responsables de los anuncios que se hacen. Es necesario que se les practiquen test de PCR a los que se reintegran al trabajo, luego de haber estado en cuarentena para saber si seguirán contagiando a otros.

De los mil 600 funcionarios que laboran en el hospital, ya hay 49 funcionarios contagiados con la enfermedad del Covid-19, cinco de ellos están hospitalizados, dos de los cuales ya salieron de su gravedad. Y otros 170 funcionarios están en cuarentena por contacto con pacientes infectados.

Con un total de 57 pacientes hospitalizados por Covid-19, más lo que ingresan por urgencia, el colapso del turno de anoche, nos relata Gladys transmitiendo angustia: “Teníamos 8 pacientes entubados y no podíamos sacar a los pacientes de urgencia. Anoche colapsamos”.

Si llegan los 20 nuevos VMI no habrá lugar adecuado donde instalarlos, con aislamiento, oxigeno y aire al vacio, tampoco hay los  profesionales preparados que los puedan operar, señala. Hay una pequeña UCI con 6 VMI, y una sala de cuidados intermedios con otros 6 que se pueden adecuar, eso es lo que hay.

Hospital San José

Jessica Olivares, dirigenta de la Fenats asegura que la situación de colapso de este centro, que es parte de la Red de Atención del Servicio de Salud Metropolitano Norte, se venía advirtiendo desde hace mucho tiempo, porque al año de haberse re-inaugurado en el 1999 ya “quedó chico” para atender a la población de 8 comunas: Independencia, Recoleta, Conchalí, Huechuraba, Quilicura, Lampa, Colina y Til Til.

Para cubrir la atención de más de un millón de personas, el recinto cuenta con 530 camas, y ya tiene 70 pacientes Covid-19, mucho de ellos deben esperar 8 horas dentro de las ambulancias, esperando ingresar a Urgencia, con lo que se detiene el flujo de los vehículos. En tiempos normales, debían esperar hasta 15 horas para ser atendidos, por lo que ya se sabía las condiciones limitadas de funcionamiento. Hay casos de espera de 2 días sentados en una silla.

Jessica comenta que se han llevado 3 pacientes a Espacio Riesco, rebautizado como Centro Hospitalario Huechuraba, donde se ha habilitado la instalación de camas básicas, que no resuelve el problema actual de atención de casos complejos. “Hoy solo se atienden pacientes complejos”.

De los 3200 funcionarios del hospital, 100 están en cuarentena por contacto con pacientes, 42 están infectados con Covid-19, solo 2 se han reintegrado.

Tienen 25 VMI en sala UCI, más 3 que llegaron ayer desde el Servicio de Salud Central, y pueden reconvertir las máquinas de anestesia, solución que se ha visto en otros recintos del país, aunque es de cortísimo plazo porque no se puede dejar de atender a quienes requieran cirugía.  En total se acondicionaron 53 camas de tratamiento intensivo, pero los médicos intensivistas son los escasos. El Minsal dio carta ancha para que cada centro contrate el personal que requiera, informó la dirigenta.

El problema más apremiante en este momento se presenta en la realización de los test de diagnóstico del Covid-19, los PCR, que si bien el Hospital San José cuenta con dos equipos, a éstos les faltan los reactivos para completar las pruebas. Las tomas se mandan a  laboratorios externos lo que demora 3 días en estar los resultados, mientras los pacientes deben esperar en una carpa, afuera del hospital, sentados en una silla de plástico, sin alimento porque aún no han sido ingresados como pacientes del hospital, y sin poder dormir. En el turno de anoche llegaron 180 personas, todas ellas, hacinadas esperan sus resultados en la carpa, en una silla.

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