Ese día se salió a la calle, especialmente los comunistas, hubo mítines relámpago; El Siglo sacó una edición especial en la tarde que los militantes vocearon por toda la ciudad.

Leonardo Fonseca. 05/2020. Estaba claro que Berlín sería tomado por el Ejército Rojo y ello se produciría entre fines de abril de 1945 o principios de mayo. Fue el día 2 cuando un general alemán firmó el acuerdo de cese del fuego ante la comandancia soviética. En Chile se esperaba con angustia el fin de una de las batallas más grandes y brutales de la historia cuyas consecuencias serían el fin de la guerra y la derrota del régimen más criminal que se entronizara en Alemania con el apoyo y sostén del núcleo más chovinista del capital financiero alemán. La caída generó una explosión de alegría en el mundo. Ese día se salió a la calle, especialmente los comunistas, hubo mítines relámpago; El Siglo sacó una edición especial en la tarde que los militantes vocearon por toda la ciudad. Si mal no recuerdo, para el día siguiente se convocó a un desfile.

Miles de antifascistas de diferentes tendencias y orientaciones partidarias se reunieron en el Parque Forestal marchando hacia la Plaza Italia (como  se llamaba entonces) y desde allí desfilamos por  la Alameda hacia abajo.

El principal grito era:

“Los soldados de Stalin

se tomaron a  Berlín”

Se realzaba la epopeya como un triunfo de los antifascistas, especialmente de los comunistas, de la Unión Soviética y de su líder Stalin. Todos reconocían que la principal fuerza y sacrificio la puso el pueblo soviético a costa de la vida de millones de sus mejores hijos. Los comunistas lucharon en toda Europa por la liberación de los países ocupados: guerrilleros, saboteadores, ejecutores de atentados,  espionaje, propaganda, etc., tanto en Francia, como en Italia, Yugoeslavia y en todos los países ocupados. Pero también participaron otras fuerzas que lucharon con la misma decisión por liberarse de la bestia.

En la marcha mencionada desfilaron los curas franceses, al parecer franciscanos por sus ropas color café.

Durante toda la guerra nuestro diario El Siglo estuvo pleno de información, muchas más que El Mercurio el cual frente a los nazis mostraba como siempre su “objetividad”.  “Cayó la mitad de Berlín”, “cayeron tres cuartas partes”…eran los titulares destacados de esos días. Los comunistas estábamos eufóricos, alegres, lo veía en mi madre escuchando nuestra radio o mi padre cuando regresaba del diario o las reuniones.

Era el triunfo del pueblo soviético, de los comunistas bajo la dirección de Stalin.

Ese dos de mayo de 1945 no fue el fin de la guerra en Europa. Ésta continuó algunos días antes de la rendición incondicional. Esta capitulación se firmó dos veces. Los generales alemanes y la elite del nazismo occidente huyó entregándose a las fuerzas aliadas que avanzaban desde occidente (norteamericanos, ingleses y franceses) firmando su rendición el día 7 de mayo, sin los soviéticos los verdaderos vencedores de las batallas decisivas de la Segunda Guerra mundial que habían tomado Berlín. Stalin no reconoció esa rendición (entre caballeros) exigiendo a los dirigentes políticos occidentales firmar la capitulación en la capital del Tercer Reich, Berlín, el núcleo ejecutivo del nazismo, la guarida de Hitler. Esta firma se realizó el 8 de mayo (9 de mayo para los rusos).

La firma de la rendición de los nazis frente a las potencias occidentales sin la presencia de los soviéticos fue una primera demostración de lo que vendría después.

En el mundo había fiesta, se ponía fin a la matanza en Europa  ¡pero a qué costo!

La batalla de Berlín costó la vida a 25.000 combatientes soviéticos CADA DIA. La guerra en total significó la muerte de 20 millones de soviéticos, la mayoría en los frentes de combate, pero una parte importante pereció producto de la guerra misma y de la bestialidad asesina del fascismo. Además quedó el país arrasado, destruido totalmente en la zona de mayor desarrollo que habían logrado; no recibieron ayuda de nadie, para la Unión Soviética no hubo “Plan Marshall” como en la Europa Occidental. Fue comenzar de cero como en los comienzos de la Revolución en tiempos de Lenin. Sin embargo, 12 años después colocaron el primer satélite en el cosmos.

Más de 100 mil soldados soviéticos descansan en Treptower Park en Berlín. Es un monumento en medio de un  parque-cementerio donde hasta el día de hoy miles de antifascistas rinden homenaje a los héroes que destruyeron a la bestia nazi. No se sabe cuánto tiempo más seguirá ese monumento en Berlín cuando hoy el capitalismo trata de borrar la derrota del fascismo destruyendo de paso los miles de monumentos que en Polonia, Hungría, Rep. Checa, Austria, y otros países levantaron en 1945 para acoger en la tierra a los liberadores.

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