Primero de Mayo: Los trabajador@s luchan por una vida digna

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“Que la crisis no la paguen los trabajadores”.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

Santiago. 04/05/2020. En Chile y el mundo se ha conmemorado el primero de mayo, día internacional de los trabajadores, bajo las particulares condiciones derivadas de la pandemia del Covid-19. El factor común a todas estas conmemoraciones ha sido la reivindicación de los derechos de los trabajadores. A lo largo de nuestro país, la ausencia de grandes marchas callejeras fue reemplazada por acciones desarrolladas por piquetes de dirigentes sindicales, levantando la consigna “que la crisis no la paguen los trabajadores” y denunciando como falso el dilema que plantea el gobierno, al contraponer el desarrollo de la economía a la preservación de la salud. Los dirigentes sindicales se manifestaron claramente por privilegiar la vida por sobre el mercado.

La presidenta nacional de la CUT, Bárbara Figueroa, expresó en su intervención que “la protección de la vida es hoy nuestra primera prioridad…(pero)…no basta con tomar buenas decisiones en salud, si ellas no vienen acompañadas de un paquete integral de políticas de apoyo a los trabajadores y a la protección del empleo”, propósitos en la práctica no compartidos por este gobierno, el cual pese al aumento de contagiados y la letalidad de estos contagios, sigue insistiendo en criterios ambivalentes al momento de diagnosticar la situación, pero nítidamente pro grandes empresarios cuando se habla de integralidades para enfrentar la pandemia. No de otra manera se puede explicar que Cencosud se acoja a la mal llamada ley de protección del empleo, dejando a sus trabajadores sobreviviendo vía seguro de cesantía, mientras reparte entre sus accionistas el 80% de las utilidades del período anterior, o sea, 220 de 275 millones de dólares que ganó Cencosud el año 2019, de los cuales en la práctica la mitad corresponde a utilidades retiradas por el principal accionista. Caso similar es el de Latam, que reparte entre sus accionistas 57 de los 190 millones de dólares que obtuvo de utilidad el año recién pasado.

Está en discusión en el Congreso el proyecto denominado Ingreso Familiar de Emergencia, el cual el gobierno postula para un número acotado de familias que no tienen ingresos formales provenientes de un contrato de trabajo, mientras la propuesta de los parlamentarios de oposición es entregar una  renta básica de emergencia “a las familias pertenecientes del 90% más vulnerable sin contraprestaciones asociadas”. El gobierno usa una vez más todas sus facultades para imponer una legislación  atentatoria a las mayorías nacionales, contando con herramientas tales como por ejemplo,  que es facultad exclusiva del poder ejecutivo la asignación de recursos económicos, pero también, por la ausencia de una oposición, que sólo coincide circunstancialmente  en el rechazo de estas iniciativas legislativas del gobierno, y que como señalara la presidenta de la CUT el primero de mayo,  le falta “actuar como verdadera oposición…mostrar un camino distinto al que ha seguido el gobierno”.

La derecha desde los distintos espacios en los cuales actúa (gobierno, Parlamento, medios de comunicación) se muestra decidida a utilizar esta crisis sanitaria para retomar el control político. Pareciera ser estrategia común a los reaccionarios de la región. La usurpadora boliviana Jeanine Añez desea usar la crisis como excusa para no hacer elecciones en octubre y en Chile, son muchos los que ven en las medidas que toma la derecha gobernante la intención de prolongar la crisis sanitaria para evitar así el plebiscito.

Lo cierto es que hay improvisación, ineptitud, indolencia en el actuar de las autoridades de gobierno a todo nivel, lo cual siendo notorio en los niveles centrales, se transforma  en vergonzosa la actuación de muchas autoridades regionales, enfrascadas incluso en extemporáneas disputas de poderes. El miedo a escuchar a las mayorías, la obcecación del presidente Piñera y sus asesores, les lleva a creer que con represión más manejo de los medios de comunicación lograrán imponer su visión de país. Les cuesta entender que Chile despertó el 18 de octubre, que esta actual pandemia se empalma con la crisis social, económica y política  que generó esa expresión de descontento y que, como lo dijo el Presidente Mártir, “no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza”.

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