“Esta pandemia es muy compleja y muy peligrosa”. “No tenemos idea qué costos va a tener en vidas humanas para Chile”. “Es terroríficamente eficaz contagiando”.

Yani Aguilar Paulsen. Periodista. 05/2020. Quisimos conocer la reflexión de la academia científica chilena sobre los impactos de esta pandemia. Conversamos con la presidenta de la Academia de Ciencia, la bioquímica Cecilia Hidalgo, Premio Nacional de Ciencias Naturales de Chile, quien junto a las otras cinco Academias del Instituto de Chile harán una campaña de difusión sobre lo peligroso del coronavirus. Y también de los esfuerzos que harán las academias de ciencias de las Américas IANAS ante los respectivos gobiernos para proteger a las personas de vida precaria.

¿Qué aprendizajes nos deja en Chile esta pasada del coronavirus?

Hay un aprendizaje que sería muy positivo que lo tomaran en cuenta las autoridades de gobierno y es el hecho de que si no hubiéramos tenido en Chile -aunque son muy pocos-, gente especialista en infectología, en virología, en biología molecular y en el análisis de datos no habríamos tenido idea de qué hacer con esta pandemia. Es súper importante tener gente formada en áreas diversas. Ahora nos tocó esta pandemia, el día de mañana no sabemos qué tendremos que enfrentar, y tenemos que tener gente preparada para estar trabajando en distintas fronteras.

Se requerirá una estrategia nacional.

 Yo vengo diciendo desde hace mucho tiempo que el país se tiene que comprometer en serio en apoyar la generación de conocimiento. Los distintos gobiernos nos han prometido que van a apoyar la ciencia y no lo hacen. Seguimos estancados con un financiamiento ridículo y, por lo tanto, estamos con las manos amarradas.

¿Qué es lo que no puede faltarnos, además de los investigadores?

 Cuando digo que tenemos que aumentar la inversión en ciencia, me refiero no solo a la ciencia más básica, que es súper importante, también a la ciencia aplicada y la tecnología. Dependemos de que nos lleguen insumos de afuera y eso no puede ser, tenemos que ser un país soberano en ese aspecto. Tenemos que preparar nuestros propios insumos.

¿Debemos acostumbrarnos a estos nuevos virus y al aislamiento social?

 Lo que pasa es que el mundo ahora está tan híper conectado que basta con que aparezca un caso, como pasó en Wuhan, China, para que rápidamente se esparza por todo el mundo porque la gente se mueve mucho.

¿Esto significa que así será de aquí para adelante?

No lo sé. Pero existe la posibilidad y es bien interesante pensar en eso, de que esta pandemia nos ha pillado un poco con las herramientas mínimas para poder comunicarnos a distancia, tenemos el Zoom y otras plataformas que nos permiten hacer conferencias. Mi predicción, y creo que en eso no me equivoco, es que ese tipo de desarrollo tecnológico va a tener un boom en que vamos a tener muchos mejores sistemas para comunicarnos entre todos. Yo visualizo que de aquí a algunos años va a ser posible participar en congresos internacionales desde tu oficina, no vas a tener que estar volando a la India, Japón, Australia o Europa. Vas a poder comunicarte y participar de forma muy fluida, mucho más de lo que es posible ahora. A lo mejor usaremos realidad virtual para estar conectados sin tener que estar viajando tanto en avión, que tiene consecuencias tan nefastas para el medioambiente.

¿Y de dónde salió este virus emergente?

Se supone que este último virus se transmitió a las personas por consumo de especies exóticas contaminadas. Este nuevo virus es tan maligno, realmente no puedo decir que es inteligente porque no tiene un cerebro, porque está armado de tal manera que es terroríficamente eficaz contagiando y proliferando dentro de nuestros organismos. Es muy pérfido, aunque como dije  no puedo atribuirle propiedades humanas, pues es muy eficiente en asegurar su propia multiplicación.

¿Estamos a merced de los virus y camino a la extinción de la especie?

No. Te diría que  a lo largo de la historia siempre hemos estado a merced de pandemias. Como Humanidad, hemos sufrido cosas horrorosas en el pasado. La gripe española mató a más de 50 millones de personas en el mundo, justo después que terminó la Primera Guerra Mundial. Eso fue terrorífico y sin embargo logramos sobrevivir porque la gente genera inmunidad.

¿Por qué este Covid-19 es distinto al Sars-Cov del 2003?

Porque tiene mucha mayor capacidad de infectar. Este es un virus muy peligroso desde ese punto de vista. Tuvimos una reunión virtual del Consejo del Instituto de Chile, con los representantes de  sus seis academias: la Academia Chilena de la Lengua, de la Historia, de Medicina, de Bellas Artes, de Ciencias Sociales, Políticas y Morales y de Ciencias.  En conjunto, analizamos una serie de temas relativos a esta pandemia que hoy enfrenta nuestro país. Entre ellas, vimos cómo generar posibles estrategias para  informar a la gente en todo el país, sobre todo a aquellos que por ignorancia, por una parte, y por falta de solidaridad o de respeto por los demás, no están respetando como deberían las medidas de aislamiento y cuarentenas. Y este virus es extremadamente contagioso y al no respetar estas medidas no saben que están jugando con fuego.

Entonces es cierto que es muy compleja esta pandemia.

Sí. Muy compleja y muy peligrosa porque no tenemos idea qué costos va a tener esto en vidas humanas para Chile. Hasta ahora las autoridades lo han hecho razonablemente bien, no perfecto, pero bastante bien decretando estas cuarentenas más localizadas y a medida que van subiendo los casos en alguna región, van determinando que esa zona tiene que ir a cuarentena. Pero después de conversar con mis colegas de la Academia de Ciencias que están modelando datos, esta situación me tiene bastante asustada, la cosa se ve fea.

Los datos no están fácilmente disponibles para prevenir el comportamiento del virus.

El sábado 11 de  de abril en El Mercurio venía un gráfico con todos los números y los datos día tras día de todos los casos detectados. El problema que tiene esta enfermedad es que mucha gente -como el 30% de la población por lo menos- es portadora del virus y es contagiosa aunque no tiene ningún síntoma. La gente que no sabe que está contagiada y no respeta el aislamiento social, está contaminando. Ese es el gran problema. Por ejemplo, no toda la gente está usando mascarilla, ni manteniendo las distancias. Hubo ceremonias religiosas en que se junta la gente y se dan la mano y saludan de beso, yo no entiendo cómo lo hacen. Hay gente que lleva a los niños chicos a la feria o que se fue en helicóptero a la playa, lo que me parece increíble. Es una combinación compleja de ignorancia por un lado, porque no saben con qué están jugando y, por otro lado, si lo saben o tienen alguna idea, pero les da lo mismo. Eso es terrible porque es falta perturbadora de actitud cívica.

¿Chile tiene la capacidad científica para el estudio y detección de estos nuevos virus?

Hay grupos y laboratorios súper potentes en el país, el problema es que son pocos. Es importante señalar que los científicos a lo largo de Chile están realizando test de PCR con sus propios equipos para detectar el virus. Sin embargo, y este es una limitación severa para nuestro desarrollo futuro, tenemos mucha gente con excelente formación en ciencias que está repartida por el mundo y que quiere volver al país y aquí no les estamos abriendo las puertas. Y los necesitamos a todos.

¿Sigue siendo Estados Unidos un referente, por la forma en que se está enfrentando la crisis allá?

Estados Unidos y Brasil, un país que dentro de Latinoamérica tiene una comunidad científica potente, están con unos gobiernos absolutamente criminales, por llamarlo de alguna manera bien clara. En el caso de Estados Unidos, Donald Trump negó todo lo que pudo la seriedad de la situación en que están, lo que ha llevado a que Nueva York se haya transformado en una tumba viviente, horrible. Son personas que tienen una mentalidad anti-ciencia, no creen en la evidencia. Tienen una creencia rara, un poco mágica y esa gente es muy peligrosa. Y por qué los eligieron? Porque hay mucha gente en esos países que piensa como ellos, con incultura científica. Si todo el mundo desde chiquititos aprendiera el valor de la evidencia no elegirían a truhanes como éstos.

¿Esas decisiones políticas impactan en el mundo científico?

Claro que sí. Cuando se vean con el agua hasta el cuello, como se está viendo Trump, ahí va a empezar a echar marcha atrás y tratar de remediar algo que es muy difícil remediar porque no tomó las medidas a tiempo. Aquí se empezó relativamente temprano a decretar cuarentenas parciales, un poco después de lo que a mí me hubiera gustado, pero se empezó.

¿Significa que tenemos que empezar a mirar la realidad de otros países?

Hay que mirar países que sí han logrado contener bien las cosas como Singapur, Corea del Sur. La actitud de la gente es esencial, en Suecia he sabido que el aislamiento social se aceptó totalmente y la gente no sale a la calle, ni andan juntándose por ahí, como sucede aquí en Chile que no se respeta totalmente el aislamiento social.

¿Es correcto que se levanten las cuarentenas si el virus ya circula en todos lados?

Tengo mis serias dudas con respecto a eso. Me da la impresión de que puede ser peligroso. Me imagino que es porque bajó el número de casos, y por eso decidieron aflojar la cuarentena. A mí me habría gustado que la hubiesen mantenido por lo menos una semana más.

El papel de las Academias

Parece ser que sigue habiendo decisiones políticas que no consideran la opinión de los expertos, porque hay debate en la Mesa Técnica del Coronavirus.

Claro que hay debate. El Colegio Médico ha sido súper crítico de algunas de las medidas del gobierno.

¿Tuviste una reunión en el Instituto de Chile, cuál es la propuesta?

Algunas de las cosas que he dicho en esta entrevista las propuse en esa reunión. Tenemos que hacer algo que es completamente inédito y que es trabajar conjuntamente con todas las academias tras un propósito común. No tenemos una tradición ni una historia de haber colaborado en el pasado. Estamos aprendiendo, iniciando una nueva etapa en que estamos abordando los aspectos científicos de este virus con los integrantes de las otras cinco Academias. Es un cambio cultural bien bonito, porque todos tenemos distintas formaciones y como todos somos bastante mayores, tenemos unas vidas largas con mucha experiencia acumulada y por lo tanto estamos generando una conversación bien fértil e interesante.

¿Iniciarán una campaña de difusión?

Eso es lo que vamos a hacer. Acordamos hacer una campaña de difusión en que en forma muy exacta, pero al mismo tiempo muy accesible, expliquemos por qué este virus es tan peligroso, para que la gente tome conciencia.

¿Cómo mantener el posicionamiento que ha alcanzado el mundo científico?

Para mí es muy importante. Imaginemos por un minuto que en Chile no hubiésemos tenido ningún virólogo, tendríamos que estar leyendo y tratando de descifrar qué está pasando en otras partes del mundo, y obteniendo información sobre este virus sin tener voces autorizadas acá. Imaginemos que no tuviéramos médicos como Miguel O’Ryan (profesor de microbiología de la Universidad de Chile) que ha estado en los medios contestando y difundiendo con gran seriedad lo que hay que hacer y qué pasa con los contagios. Es un lujo.

¿Es un desafío para la Academia Chilena de Ciencias?

Por supuesto, resguardarlo y hacerlo notar. Al tener un ministro de Ciencias, será más factible, porque tenemos un interlocutor en el gobierno que está hablando directamente con el Presidente de la República, un ministro que sí toma en cuenta las opiniones de la comunidad científica porque es un científico, y un excelente científico por lo demás.

 ¿Cómo lo están haciendo en la región para contener la propagación del virus?

Tema interesante. Justamente hace dos días hubo una reunión virtual de las academias de ciencias de las Américas, desde Canadá hasta Chile y Argentina, que conforman una organización que se llama IANAS (Inter American Network of Academies of Sciences), cuya directiva está elaborando un comunicado que nos enviarán a la brevedad. Si en algo se caracterizan nuestras Américas es por la gran diversidad étnica y social, de economías y culturas entre otras. Somos una de las regiones más heterogéneas del planeta y hay muchas personas de vida precaria que están muy en riesgo frente a pandemias como ésta. Ahí se planteó un esfuerzo mancomunado de todas las academias para hablar con los respectivos gobiernos y tratar de generar estrategias comunes.

 

 

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