La pandemia dio al traste con visiones centralistas

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Regiones presentan altos porcentajes de contagios de Covid-19 y serios problemas como ventiladores mecánicos e insumos. La prensa, siguió capitalina.

Joaquín González. Periodista. 03/05/2020. Si se miran los diarios de regiones, sus radios comunitarias o comunales, se constatará que los habitantes no necesitan mirar a Santiago (como con crisis y problemas ocurridos en el Metro) para percibir los impactos de la pandemia del coronavirus y vivir de cerca, en comunas y localidades, la falta de insumos, inquietud por los ventiladores mecánicos (hay ciudades que tienen dos), los problemas de las cuarentenas e inclusive, como si faltaran conflictos, enfrentar la llegada de santiaguinos que salen a pasear.

La pandemia rompió cualquier visión centralista de la crisis sanitaria, y también obligó a que, precisamente, el centralismo quedara a un lado ante contagios en muchos lugares de Chile. El Ministerio de Salud se ha visto obligado, como nunca, a dar respuestas y estar preocupado de lo que pasa fuera de la capital.

Como nunca, alcaldes, concejales, gobernadores e Intendentes tuvieron que asumir responsabilidades precisas con un radical sentido comunal y regional, aunque ha costado que sobre todo autoridades regionales dejen de lado temores que los paralizan esperando las instrucciones de la autoridad central.

Asimismo, desde La Moneda y ministerios, sobre todo de Salud y Educación, como nunca tuvieron que esforzarse en romper con los criterios, instructivos y órdenes de carácter central, sin considerar las realidades específicas de diversos puntos territoriales. Aún así, hubo observaciones de autoridades universitarias, políticas y dirigentes sociales en cuanto a que se seguía actuando con un criterio muy centralista.

En tanto, las discusiones, desacuerdos, críticas, no cesaron estas semanas desde regiones y comunas. Principalmente sobre declarar y/o bajar las cuarentenas obligatorias, en la línea de una mayoritaria postura de jefes comunales de que se implementara, inclusive a nivel nacional. También por la falta de insumos, confusiones por el número de ventiladores mecánicos en regiones, inexistencia de materiales para efectuar el test, regreso a clases (con la indicación de que volverían en zonas rurales o donde no hay casos de contagiados), apertura de comercio y malls (el caso de Quilpué fue destacado).

Los médicos y trabajadores de la Salud en varias regiones se sumaron a los reclamos de falta de coordinación, de establecimiento de protocolos parejos, de problemas de financiamiento y también respecto a cómo la pandemia mostró los déficit y problemas de una salud pública precarizada y descuidada. Esto en regiones y comunas populares o de bajos presupuestos, es más serio todavía. Lo que incluye una estructural falta de especialistas y financiamiento de centros de investigación científica.

Regiones no estuvo ajeno a los cuestionamientos y preocupaciones por falta de insumos y equipos de protección del personal de Salud, del déficit de camas, de colapsos de centros asistenciales y de salud comunitaria, de errores de procedimiento. En todo caso, hubo muchos casos en que eso se puso solucionar parcial o totalmente por la acción de trabajadores de la Salud en comunas y regiones.

La prensa y el centralismo

Encontró mucha cobertura en la prensa la decena de casos, sobre todo en el Sur del país, de establecimiento de cercos o barreras sanitarias, restricciones en la llegada de afuerinos a comunas y ciudades, de uso de segundas casas (sobre todo en la región de Valparaíso), lo que ejemplificó las sensibilidades, preocupaciones y acciones de ciudadanos de comunas, localidades (algunas pequeñas) y comunidades en varias regiones del país. Se vio una surte de rechazo a “los santiaguinos”, sobre todo de sectores socioeconómicos altos que, recalcadamente en Semana Santa, y luego en el fin de semana largo del Primero de Mayo, llegaron  quisieron llegar a balnearios, centros turísticos o lugares típicos en Valparaíso, Valdivia, Puerto Montt, Puerto Varas, Coquimbo, entre otros puntos.

El centralismo del tratamiento de la situación se vio de nueva cuenta en lo comunicacional. La mayor difusión comunicacional se produjo en torno de las pugnas de alcaldes de la Región Metropolitana (RM) con el gobierno, donde incluso se instalaron peleas e intercambio de cuestionamientos del ministro de Salud, Jaime Mañalich, con la alcaldesa de Maipú, Kathy Barriga, los alcaldes de Las Condes, Joaquín Lavín y de Puente Alto, Germán Codina. En medio de una disposición de la Contraloría General de la República de instar a los jefes comunales a no ocupar horas de su labor en el municipios en concurrir a matinales o programas de farándula, algo que, finalmente, tenía que ver con alcaldes de la RM, ya que los de comunas periféricas o de otras regiones del país prácticamente nunca son consultados o llevados a esos programas.

El alto número de contagios o situaciones críticas y debates por la cuarentena, hizo estar en los medios nacionales a ciudades y localidades como Temuco, Punta Arenas, Chillán, Arica, Padre de Las Casas, Toltén, Osorno.

Hay que tener en cuenta, eso sí, la labor de la prensa regional, comunal y comunitaria, de medios alternativos y de organizaciones vecinales, indígenas y sociales, que estos meses cumplieron un papel importante en la información de la situación en sus zonas, entregando cifras, antecedentes, orientaciones, indicaciones de prevención y colaborando en la interacción e identidad comunitaria y colectiva, necesaria en estos tiempos.

 

 

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