Mañalich desliga al gobierno de su responsabilidad en el aumento significativo de la cifra de contagios diarios por coronavirus en Chile.

Ignacio Libretti

Santiago. 03/05/2020. Los últimos informes gubernamentales sobre la expansión del coronavirus en Chile dan cuenta de un aumento significativo en la cifra de contagios. Dicha cifra suma diariamente más de 1.000 nuevos casos confirmados, superando ya los 20.000 en todo el territorio nacional. Según el Ministerio de Salud, encabezado por Jorge Mañalich, el hecho obedece a dos factores que, a grandes rasgos, podrían explicarlo.

Primero, el ciclo natural de la enfermedad (arraigo y desarrollo territorial del virus). Segundo, el cambio de criterios estatales para definir a los contagiados (incorporación de pacientes asintomáticos). Sin embargo, al momento de referirse a los responsables de tan altas cifras, el ministro hace gala del discurso oficialista, y transfiere los cargos a la población. A su entender, lo que está fallando es el “autocuidado”.

Suponiendo que el diagnóstico de Mañalich sea sincero, cabe preguntarnos: ¿es posible afirmar que la vertiginosa expansión del coronavirus en Chile durante los últimos días responde al incumplimiento de las medidas de autocuidado, cuando el propio gobierno está impulsando la llamada “nueva normalidad”? A nuestro juicio, no. De hecho, estamos en presencia de una contradicción flagrante. O peor aún, de un diagnóstico cuya malicia prepara el terreno para maniobras políticas en contra de los intereses populares, tales como la cancelación del Plebiscito para una Nueva Constitución; cuestión que ya formulada por sectores ligados al ejecutivo. En cualquier caso, lo cierto es que dicho diagnóstico del ministro se sostiene en lo que denominaremos la “ideología del autocuidado”.

¿Qué es el llamado “autocuidado” sino el remedo neoliberal con que los sectores más recalcitrantes de la burguesía internacional intentan adelgazar los Estados nacionales hasta convertirlos solamente en fuerzas represivas e ideológicas al servicio de sus intereses económicos mundiales? Mediante la ideología del autocuidado, quedan justificadas tanto la privatización de los derechos sociales, como la pauperización de las condiciones de vida del pueblo. Acorde a sus directrices, cada cual es totalmente responsable de sí mismo, sin que el Estado deba garantizarle algo. En rigor, es la ideología de masas con que la burguesía monopolista intenta consumar su tránsito desde el modelo capitalista keynesiano hacia el neoliberal.

A través de la ideología del autocuidado, Mañalich desliga al gobierno de su responsabilidad en el aumento significativo de la cifra de contagios diarios por coronavirus en Chile, confirmando la obsecuencia con que el Estado enfrenta esta pandemia. El regreso forzado de funcionarios públicos a sus labores, la apertura de grandes centros comerciales, la autorización para seguir las faenas inmobiliarias y las aglomeraciones en el transporte público debido al restablecimiento de los trabajos, consecuencias de la implementación de la “nueva normalidad”, no hacen más que contribuir a la expansión de la enfermedad, impidiendo su definitiva contención. ¿Es que acaso Sebastián Piñera busca que el coronavirus resuelva por omisión la crisis social desatada en octubre de 2019? Teniendo en cuenta el impacto económico que tendrá –y ya está teniendo– el coronavirus en Chile, aquella no parece una alternativa viable.

Dada la tendencia de contagios informada en los últimos días, que se proyecta todavía peor para los venideros, urge presionar al gobierno para que adopte medidas drásticas que frenen la expansión del coronavirus en Chile, tomando los resguardos pertinentes, pero entendiendo que el autocuidado solo es una de las tantas precauciones existentes, y no la estrategia idónea para detener una pandemia. Responsabilizar a la población por la expansión de la enfermedad es burlarse de su inteligencia. Como toda ideología, la del autocuidado no explica nada. Las herramientas para frenar al coronavirus están en manos del Estado. Si el gobierno obedece a intereses que le impiden utilizarlas, entonces debería evaluar su continuidad, permitiéndole a otros que se encarguen.

 

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