Concejala Marcela Abedrapo explicó la situación en esa comuna y llamó a decretar cuarentena. Habló de cómo se activó la organización vecinal ante la crisis que afecta a los trabajadores.

Hugo Guzmán. Periodista. 02/05/2020. Marcela Abedrapo Iglesias es licenciada en Historia, y hace varios años, en representación del Partido Comunista, es concejala en la estratégica comuna de La Florida.

Hace unas semanas en medios de prensa y redes sociales se pudo ver cómo la insultó el alcalde de ese Municipio, Rodolfo Carter, un político de derecha que perteneció a la Unión Demócrata Independiente (UDI), cuando ella hizo críticas a su gestión; la tildó de “miserable, “mala persona”, “malvada”, “venenosa” y “mentirosa” y llamó a que “a esa mujer la controle alguien”.

¿En qué va la querella en contra del alcalde Rodolgo Carter, después de los insultos hacia usted?

En primera instancia esa querella no fue acogida. Pero estamos apelando a esa resolución.

Todo el mundo vio los insultos, la agresividad del alcalde. ¿Fue algo específico, o es una conducta constante del alcalde?

Es una dinámica de violencia verbal que ha mantenido el alcalde durante muchos años. Se vio la reacción hacia mí, porque fue un Concejo Municipal grabado, a diferencia de otros concejos, que el Municipio se negó sistemáticamente a grabar o transmitir. Ahora se tuvo que hacer por el contexto de pandemia y que a reunión tuvo que ser on line. Esto es algo recurrente de Carter, conmigo, con otras concejalas de la oposición en el periodo anterior, con dirigentes sindicales, hombres y mujeres, con concejales hombres y con funcionarios municipales. Ha tenido gritos, insultos, hacia personas cercanas políticamente a él, pero es su forma de reaccionar, es su comportamiento. Eso es maltrato laboral y es agresión a concejalas y concejales. Se pueden tener diferencias, pero es actitud agresiva de parte de la autoridad, es recurrente de parte del alcalde.

Puede haber factores subjetivos, de carácter, ¿pero a qué atribuiría ese comportamiento?

En realidad es harto subjetivo, o cosas que uno no puede detectar, pero yo diría que hay algo de su deseo de sobre figuración como personal, como autoridad. Hay un aferrarse al poder, a no aceptar cuestionamientos, a no saber escuchar. Y creer que puede tratar como quiera a las personas. Es increíble en un alcalde. Él insulta y agrede cuando está perdiendo un diálogo, cuando está perdiendo frente a un argumento, no sabe cómo seguir una discusión cuando pierden sus argumentos. Cuando ve que el argumento contrario se instala con veracidad ante la ciudadanía, el tiende a perder el control. Él mantiene estas actitudes violentas verbales, cuando le demuestran que no está haciendo bien las cosas, incluso de su mismo sector político, subordinados de su confianza. Cuando discute con mujeres, a la violencia verbal le agrega el componente de género, trata de minimizar a la contraparte, a una concejala, con actitudes que tienen que ver con la negación del otro. Cuando me agrede, me rebate, y dice que por favor exista alguien de buen corazón que se haga cargo de esta mujer, que alguien haga callar a esta mujer, él me está anulando como persona, ya no está anulando mis argumentos, cree que como persona, como mujer, no valgo, no estoy a la altura de discutir con un hombre.

Hace pocos días él dio una cuenta. ¿Cómo ve la situación en la comuna de La Florida?

Él centró mucho su intervención en que la comuna está pasando por un buen momento económico, cuando tenemos muchos problemas, sobre todo con derechos de los vecinos y en este momento en particular, con la atención en salud. Habló de que La Florida gozaba de una buena salud económica. Hemos podido determinar que esa aparente buena salud en el Municipio tiene que ver con la venta de inmuebles municipales, con un precio del suelo elevado, y gracias a esas ventas, que es una pérdida patrimonial enorme para la Municipalidad de La Florida, pudo sanear las deudas que arrastraba de sus periodos. Se habían triplicado las deudas de cuando él asumió como alcalde. Él dice que hay buena salud económica en La Florida y yo digo que eso tiene que ver con un despojo, no con una inversión.

¿Dónde situaría principalmente los déficits de la comuna?

Creo que, lamentablemente, los principales problemas están radicados en la salud. Nosotros constantemente estamos resintiendo una deuda que se mantiene impaga con Cenabast (Central de Abastecimiento del Sistema Nacional de Servicios de Salud), los Cesfam (Centro de Salud Familiar), y otras reparticiones vinculadas al área de la salud, está constantemente teniendo problemas. Además, dependen de proveedores privados que venden muchas veces dos o tres veces más caro a la comuna, de lo que pagaríamos si accediéramos a esos insumos a través de Cenabast. Hay una rueda constante de pagos, de bicicleteo económico, que han encarecido mucho los servicios del área de salud. Además, en el área de la Corporación Municipal, con educación y salud, nos encontramos con que hay una deuda económica con distintos proveedores que perjudican a los vecinos. Para poner un ejemplo, las ambulancia se costean con proveedores privados, y a ellos a veces tres o cuatro meses no se les paga, luego se paga una parte, y esa bicicleta constante, lleva a que muchos veces esas empresas no tengan condiciones para pagar los sueldos de los choferes y nos hemos encontrado protestas de ellos en la puerta de la Corporación.

Estamos en medio de la pandemia del coronavirus y usted me dice que el sector de salud es uno de los principales problemas en La Florida.

Habíamos comenzado esta crisis del coronavirus, entre otros hechos, con ese día que fue caótico en mucha comunas de Chile, cuando se llenaron los centros de salud, de produjeron largas filas, colapsaron los centros de vacunación. Esa misma semana, después de días catastróficos, hubo situaciones como en el consultorio de Los Quillayes, que tuvo una baja en el stock de medicamentos, llegando incluso a faltar el paracetamol para entregar a los vecinos. Hay una larga lista de medicamentos que no estaban a disposición de los vecinos, en otros consultorios, o había pero en bajas cantidades. Lo que hacen, por iniciativa, entre los nueve que tenemos en la comuna, se hacen préstamos, lo que no debiera ocurrir, todos los Municipios saben que no es la mejor forma de funcionamiento. Cuando faltan medicamentos o insumos, se prestan entre los consultorios y así se apoyan unos con otros, para poder resolver los problemas de los vecinos. En La Florida hubo o hay problemas como no contar con medicamentos, o no los suficientes, para la hipertensión, para problemas cardíacos, que se piden mucho y que son de bajo costo, pero no los hay. Si a una persona le falta ese medicamento, es muy grave. Y si es de bajo costo, no se explica que falte en un consultorio.

¿Es partidaria de que en La Florida hubiesen decretado cuarentena?

Sí. La Florida debió tener cuarentena desde los primeros días porque es una comuna de tránsito de otras comunas, y además es una comuna muy poblada. Además, desde los primeros días vimos que teníamos números preocupantes en comparación con otras comunas de la Región Metropolitana y de otras regiones. Esta es una comuna de tránsito de vecinos de Puente Alto, de La Granja, de Ñuñoa, que confluyen en nuestras avenidas y nuestras calles, en centros neurálgicos, en la avenida Vicuña Mackenna, en avenida La Florida, Santa Raquel, el Parado 14 de Vicuña Mackenna con Américo Vespucio, donde se recibe mucha gente, porque ahí hay muchos servicios y comercios. En La Florida, como comuna de tránsito, necesitamos tener la cuarentena, es urgente.

En muchos lugares la gente se esta autoconvocando. Hay ollas comunes, se arman paquetes de alimentos de ayuda. Los vecinos se organizan ante el golpe económico en la gente. ¿Eso ocurre en La Florida?

Es interesante la pregunta, porque hemos observado que se ha ido rearmando una organización que históricamente tuvo esta comuna y que durante la década del 2000, del 2010, había mermado, no del todo, pero había bajado. La historia de La Florida tiene que ver con la toma de terrenos, con las ollas comunes de los años ochenta, con una fuerte organización vecinal, y eso se fue perdiendo sobre todo en la década del 2000. A partir de octubre del año pasado, la organización vecinal comenzó a tomar mucha fuerza y lo que hemos visto en las últimas semanas, con esta emergencia que afecta tremendamente a los vecinos, la economía doméstica se fortalece. Y la organización territorial volvió a tomar fuerza, que se evidencia tanto en protesta callejera, en ollas comunes, en compras comunitarias, ayuda entre vecinos, y aumento de “coleros” en las ferias, con gente que quedó cesante o le suspendieron el pago del sueldo, con esa ley maldita de (Sebastián) Piñera de Protección del Empleo, y toda esa gente tiene que “parar la olla” vendiendo cositas en la calle, inventando cualquier forma de ingreso, aumentó la venta de pan, de pan amasado, de queques, aunque eso alcanza apenas para sobrevivir unos días. Es preocupante la situación en La Florida. Sé que los vecinos se están organizando para salir adelante, pero no sé si esa organización y esa solidaridad serán suficientes para responder a las necesidades de los hogares, porque hay que pagar cuentas, dividendos, colegios, comida. La olla común sirve, la organización vecinal sirve, pero no se sostiene por muchos meses.

Ustedes en la comuna tuvieron un hecho represivo bastante grave. Dos carabineros dispararon a un grupo de manifestantes. ¿Qué hizo el Municipio?

La Municipalidad de La Florida tuvo una reacción rápida. Pero como ha ocurrido con muchas situaciones en la comuna, más bien comunicacional que efectiva. El alcalde al día siguiente interpuso un recurso y solicitó a Fiscalía que hiciera una investigación. Fue interpuesto en contra de quien resultara responsable de ese hecho criminal y ya se tenía sospecha de que habían sido carabineros y el alcalde dijo que si se comprobaba que eran carabineros, planteó que los dieran de baja y las aplicaran sanciones. Sin embargo, en la cuenta pública, Rodolfo Carter, con sus dichos de que las personas que se manifiestan rayan en la delincuencia -usó esa palabra varias veces-, él de una u otra forma está justificando la violencia que ejerce Carabineros o de grupos contrarios a las manifestaciones. Hay que terminar con esto de que haya gente que anda con armas y pueden dispararles al adversario político, no basta con decir que estos dos carabineros no estaban en servicio y que estaban ebrios, como tratar de contextualizar y poner el hecho como violencia común, cuando fue un acto que responde a una violencia de agentes del Estado y sistemática de Carabineros en contra de manifestantes que defienden sus derechos. Recordemos que esa protesta era en contra de la violencia y la represión institucionalizada que ha tenido Carabineros en contra del pueblo. Carabineros ha torturado, ha violado, ha aplicado violencia sexual, ha provocado traumas oculares, y en el mundo se vio cómo ellos violentaban a la gente. No me extraña que algunos  carabineros estén perdiendo sus cabales, se embriaguen y le disparen a la gente, cuando están en servicio también le disparan a la población, perdigones o bombas lacrimógenas.

 

 

 

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