Hasta el FMI planteó “recargo solidario”. Se está aplicando y analizando en naciones europeas y de AL. Existe idea de que millonarios chilenos tributen 2% de su riqueza.

Equipo ES. 29/04/2020. Hace tiempo que economistas, legisladores y unos partidos políticos plantearon que en Chile se debería aplicar un impuesto del 2% a las familias y grupos financieros más ricos del país. Eso no les afectaría mayormente y se captarían recursos importantes para políticas públicas, sobre todo ahora en salud, en beneficio de millones de personas.

En varias partes del mundo, con gobiernos de distinto sello, se está construyendo esa opción, sobre todo en medio de una crisis económica y social, donde las grandes fortunas, sin desfondarse ni bajar de manera importante su capital, pueden aportar.

Organismos internacionales, economistas y centros de estudios, en sintonía con lo planteado en Chile, hablan de una tributación del 1 al 2 por ciento a los consorcios financieros en cada país. Aunque hay países europeos, como Rusia e Italia, cuyos gobiernos plantearon impuesto del 5 al 15 por ciento a utilidades multimillonarias y cuentas de millonarios y grandes empresas.

En el caso de Chile, una tributación, por ejemplo, de las familias más ricas, aportaría varios miles de millones de dólares, cruciales para financiar insumos, ventiladores mecánicos, infraestructura, personal y medidas en el sector salud, particularmente en la batalla contra el coronavirus.

En el diario argentino Página12 se dijo que hay cinco países en Europa con propuestas de este tipo y otros seis en América Latina, y el periódico inglés Financial Times, publicó una editorial recomendando impuestos sobre la renta para reactivar las economías.

En algunas naciones de América Latina, incluido Chile, el objetivo es que esta tributación -que no sería en términos reales tan alta- sea aprobada con leyes aprobadas en los Parlamentos, para lo que, en varios casos, se requiere de la iniciativa del Ejecutivo.

Para el Fondo Monetario Internacional (FMI), se trata de un “recargo solidario” a las fortunas personales y de consorcios financieros y empresariales.

Como se ve, no se trata de gobiernos y organismos de corte socialista o que puedan ser acusados de promover “un populismo a ultranza”, sino de entidades que comprueban la gravedad de la crisis económica y su negativo efecto social, y que plantean algo tan viable como que las grandes fortunas paguen un impuesto que representa un porcentaje muy bajo de sus capitales y ganancias.

Gobiernos disímiles de España, Perú, Francia, Suiza, Argentina, están en esa línea y es probable que al corto plazo se comience a aplicar el impuesto a los grandes capitales, como ya se hace en algunas naciones.

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