Entrevista. Estela Ortíz: “Niños y niñas, son invisibilizados por el gobierno”

Redes

Analizó la situación de la infancia en medio de la pandemia y las acciones del gobierno. Covid-19 “está afectando a sectores más pobres, la tercera edad y a la infancia”.

Hugo Guzmán. Periodista. 28/04/2020. “El regreso a clase significa transformar a los niños en potenciales fuentes de contagio, es inaceptable”

“Quieren ponerlos en riesgo con la idea de que vuelvan a clases con el único objetivo de recuperar las actividades productivas”

“La violencia intrafamiliar, la violencia hacia la mujer creció. Los niños expuestos a violencia intrafamiliar, escuchan, observan, reciben directa o indirectamente esa violencia”.

Defensora de la Niñez “Patricia Muñoz se las ha jugado por los niños de este país, con firmeza, con convicción, y oportunamente”

“Seguimos viendo una seguidilla de inaceptables abusos de ciertas instituciones del Estado en contra de nuestros niños”

Estela Ortiz Rojas conoce mucho y tiene una larga experiencia en temas de infancia y de políticas públicas para la niñez. Educadora de Párvulos y Profesora Básica, egresada de la Universidad de Chile, ex vicepresidenta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) y ex secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, abordó en entrevista con ElSiglo.cl lo que está ocurriendo con los niños y niñas en medio de la pandemia de la Covid-19, las medidas del gobierno, y aunque se echó pie atrás, criticó duramente ese convenido entre la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) y el Servicio Nacional de Menores (SENAME).

¿Cómo estás viviendo esta cuarentena o aislamiento físico o social?

Estoy desde el 16 de marzo en mi casa con aislamiento físico-social. Lo social de todas maneras lo rescato en los encuentros por Zoom, hemos celebrado cumpleaños de amigas, amigos, conversando de la vida, de cómo vivimos estos momentos. He mantenido la preocupación por mantener el cariño y el contacto con ellos. Otra experiencia social extraordinaria fue el homenaje virtual del 29 de marzo a José Manuel, a Santiago Nattino y Manuel Guerrero. Fueron miles los que nos conectamos y recordamos ese día, como siempre lo hemos hecho. No dejamos pasar estas importantes fechas conmemorativas y tampoco hemos dejado atrás nuestras luchas.

Es verdad que nos falta abrazar y mirar a los ojos, jugar con los nietos, pero es una época que nos exige responsabilidad con uno misma y con los otros.

También desde el 16 marzo tengo la suerte de poder asumir mis responsabilidades laborales con teletrabajo. La fundación Horizonte Ciudadano tomó esa decisión y lo hemos realizado sin problemas. En ese sentido lideramos la red de líderes Convergencia para la Acción, que reúne personalidades de 18 países, un proyecto coordinado por la Fundación, con el apoyo de la Fundación Bernard Van leer y CIFF en el cual colaboramos compartir visiones sobre políticas públicas para la primera infancia e incidir en los gobiernos y Estados para que sea eje clave para avanzar al desarrollo. Si bien estamos acostumbrados a videoconferencias, son parte de nuestra cotidianidad desde los inicios, el teletrabajo ha sido todo un desafío. Es otra forma de abordar las responsabilidades diarias que se ha ido enriqueciendo con el pasar de los días. Respetamos nuestras horas de almuerzo y tratamos de no estar más de 8 horas diarias frente a la pantalla, aunque a veces sea difícil. Una de las cosas que hemos hecho es organizar conferencias virtuales. Ya hicimos una con Richard Tremblay, un especialista canadiense  los orígenes  de la violencia, y su impacto en el desarrollo de los individuos  especialmente cuando esta afecta, -directa o indirectamente-, a la primera infancia, en sus primeros mil días.

Tú trabajaste en el sector niñez del Estado. ¿Cómo ves las políticas del gobierno adoptadas en esta pandemia hacia ese sector?

Me lo preguntas días después de conocer una noticia extremadamente compleja: el acuerdo entre la ANI y SENAME, que es inaceptable; los niños y adolecentes que están en el SENAME, están ahí para ser protegidos por el Estado. Se supo que el Ministerio de Justicia hizo echar atrás eso, pero la desconfianza quedó. Uno de los desafíos del Estado para con los niños es que ellos puedan volver a confiar en alguien. Es el primer paso para poco a poco ir comenzando el trabajo con ellos. Apoyándolos, dándoles cariño, ofreciéndoles un espacio de seguridad.

El acuerdo entre la ANI y el SENAME ponía en una situación extremadamente compleja a los funcionarios que trabajan directamente con los niños. Ponía trabas quizá insalvables a la necesidad de los niños de reconstruir espacios de confianza. Es verdad que el SENAME es una institución que tiene serios problemas de gestión pero lo que el Estado debe hacer es darles herramientas eficaces a los trabajadores del SENAME para reconstruir esas confianzas entre los niños y la sociedad. Sin la confianza estamos perdidos. El acuerdo los tildaba de sospechosos, perpetúa la discriminación, tenía un gravísimo contrasentido.

En contrapunto, no se ven acciones precisas del gobierno en esta área.

Tengo también otra preocupación. Los niños y niñas, son absolutamente invisibilizados por el gobierno, es como que no existieran, incluso quieren ponerlos en riesgo con la idea de que vuelvan a clases con el único objetivo de recuperar las actividades productivas. El informe de contagios por coronavirus del 30 de marzo dice que en niños entre 0 y 9 años hay 28 positivos y en el informe entregado el domingo 27 de abril ya hay 335 casos positivos. Pero esos datos no son suficientes. Se requiere mayor transparencia.

Todas las instituciones están llenas de preguntas y por motivos políticos o por simple ineficacia el gobierno no está entregando la información necesaria para evaluar y colaborar con las urgentes tareas de prevención ante la pandemia. ¿De qué regiones son los casos? ¿Se ha realizado trazabilidad? ¿Dónde se contagiaron los niños? ¿Estaban asistiendo a algún centro educativo? ¿Fueron a centro de salud? ¿Cómo se definieron los protocolos de aislamiento? ¿Cómo se aborda el aislamiento en los niños más pequeños, los que están entre 0 y 12 meses por ejemplo? ¿Qué protocolo hay cuando una mujer llega a parir? ¿Cómo se infectaron las tres guaguas que tenían 2 o tres meses y están con respirador? Sospecho que esta pandemia confirma que convivimos en un modelo económico que para sobrevivir profundiza la inequidad, que tiene como centro de su ideología la concentración de la riqueza y que piensa al individuo como una herramienta más de producción. Necesitamos un modelo de sociedad distinto, insistir majaderamente que es urgente caminar hacia una sociedad que entregue a todos oportunidades de desarrollo en igualdad de derechos y dignidad.

Esta pandemia está afectando dramáticamente a los sectores más pobres, a la tercera edad y también a la infancia. Quizás la mayoría de los niños que se enferman tienen síntomas leves, pero todos tienen derecho a que sus familias sean protegidas. El regreso a clase significa transformar a los niños en potenciales fuentes de contagio, es inaceptable. No podemos exponerlos a que sean ellos los que lleven el Covid-19 a sus casas con todas las potenciales consecuencias para su entorno cercano. Es necesario pensar en el bienestar psicológico de los niños.

¿Son adecuadas, efectivas, oportunas, las medidas de prevención y cuidado de maltrato infantil, de violencia intrafamiliar contra niñas y niños, en el marco de cuarentenas?

La violencia intrafamiliar, la violencia hacia la mujer creció en estos días de encierro. Los niños expuestos a contextos de violencia intrafamiliar, escuchan, observan, reciben directa o indirectamente esa violencia. Mientras más pequeño es el niño más profundamente lo dañará. Visibilizar la violencia que están viviendo los niños es responsabilidad de todos, como sociedad tenemos una deuda urgente y debemos presionar para darle mayor prioridad. Necesitamos políticas públicas más robustas, el aumento de la violencia durante la pandemia nos demuestra que no estamos haciendo lo suficiente.

No prever que esto podía pasar, es no entender las relaciones humanas. Tenemos que hacernos cargo del estrés que están viviendo las familias, los miedos, debemos bajar la exigencia de éxito en el teletrabajo y apoyar a los hijos en sus tareas sin que signifique presionarlos demasiado. Lo más importante es el bienestar psicológico de los niños. No sirve de nada que memoricen un contenido pedagógico si eso significa dañar la relación afectiva al interior de la familia. Sumemos a eso el estrés que están viviendo los sectores vulnerables, aquellas familias que en estas condiciones de encierro  no tienen acceso a internet o a un computador.

El otro día una congresista de otro país nos dijo: “Por primera vez que estoy aislada con mi marido y mis dos hijos, dos semanas sin contacto con nadie…” Ha sido para todos un enorme desafío. Cuando se informa que hay violencia en familias en las cuales no había antecedentes previos, lo que se nos está diciendo es que no hemos conseguido aún nuestros objetivos. Necesitamos más recursos para pasar de una cultura violenta a una bien tratante. Tiene que ser prioridad. Desgraciadamente cuesta. Necesitamos construir una sociedad distinta, donde respetemos al otro, donde seamos tolerantes, empáticos, diversos, donde entendamos que la opiniones diferentes nos enriquecen.

Respecto a los niños, además, hay que cambiar la relación de poder que tenemos con ellos desde la familia, desde las instituciones y desde el Estado en su conjunto. Todavía muchas personas bajo la premisa de la protección y la educación generan, en algunos casos sin darse cuenta, graves situaciones de abuso y violencia contra los niños, aumentando su vulnerabilidad y dañando sus potenciales de desarrollo.

El 2017, en el gobierno de la Presidenta (Michelle) Bachelet, impulsamos la modificación del Código Penal para elevar las penas contra quien ejerzan maltrato físico o psicológico contra los niños, tercera edad, persona con necesidades especiales. Este es un cambio de fondo pero aun nos falta para asumir que todos debemos tomar conciencia, que todos tenemos la obligación de denunciar hechos de violencia y que todos tenemos la responsabilidad de proteger a la primera infancia.  El  que es observador de este maltrato o lo escucha  tiene el deber moral y ético de tomar el teléfono y denunciar a las instituciones correspondientes. Son unos pocos minutos que pueden salvar varias vidas. Esto incluye personas  e instituciones.

¿Desde los medios, las instituciones legadas a temas de infancia, desde las mismas familias o colegios, desde especialistas, crees que han sido buenas las campañas, las orientaciones sobre cómo atender y cuidar a niñas y niños en esta etapa?

Creo que son insuficientes. Las campañas deben ganar en intensidad y masividad. Hay que invertir más, mejorar los presupuestos en prevención.

¿Cuál es tu mirada del papel que ha jugado la Defensora de la Niñez?

Patricia Muñoz se las ha jugado por los niños de este país, con firmeza, con convicción, y oportunamente. Conozco su compromiso desde que ella trabajaba en la Fiscalía.

La Defensoría de la Niñez es una institución clave para defender y avanzar en el cumplimiento en nuestro país de la Convención de derechos del niño. Nos falta mucho. Me enorgullece haber sido parte de un gobierno que impulsó la creación de la defensoría. Los niños son ciudadanos de primera clase, que aportan desde que nacen al desarrollo de la sociedad. La defensora de la niñez está haciendo un trabajo impecable, ha logrado darle visibilidad al tema y ha sido contundente y seria en sus denuncias. Lamentablemente seguimos viendo una seguidilla de inaceptables abusos de ciertas instituciones del Estado en contra de nuestros niños. Tengo preocupación por los niños que viven hacinados, los niños y personas migrantes, los niños de la calle. Es en esos espacios donde aparece la violencia en sus múltiples formas, son los excluidos de siempre, falta alimentación, viven sin acceso a la salud, sin ser considerados y eso duele mucho. .

¿Tienes información de cómo se abordó a nivel internacional o en otros países el tema de la niñez y la pandemia?

Sí, por mi trabajo he tenido acceso a información respecto a cómo la pandemia ha afectado a la primera infancia y que medidas han tomado sus autoridades para abordarlas y la verdad es que, en ese sentido, en nuestra región una vez más nos enfrentamos al mismo problema, la infancia sigue siendo invisibilizada y terriblemente la primera infancia aun más. En la región compartimos las mismas problemáticas: el aumento de la violencia y la poca capacidad de los Estados para anticiparse y proteger efectivamente, la seguridad alimentaria en materia de primera infancia es preocupante, sobre todo en países de la región en que el problema de la desnutrición crónica no ha sido resuelto que no son pocos.

Lo otro que no se ha atendido adecuadamente es el tema del apoyo desde los gobiernos a las familias en relación al cuidado y estimulación de los y las niñas pequeñas, eso es un problema que han reportado 16 países consultados y que puede traer serios problemas en términos de desarrollo. El acceso a la salud también ha sido fuertemente planteado por los países, en el sentido en que no existe suficiente información respecto a la situación de niños y niñas con enfermedades de base o con discapacidad y la continuidad de sus tratamientos, misma situación ha ocurrido con los controles médicos de niños y niñas de 0 a 18 meses. Muchos países han suspendido tratamientos y controles de salud y eso afecta enormemente la calidad de vida de los más pequeños. La situación de los niños y niñas migrantes, indígenas, en zonas rurales o de conflicto es otro de los temas que preocupan a los países de América Latina. En resumen, más que la misma de la enfermedad, resultan devastadores los efectos colaterales en términos humanos y sociales que tiene la emergencia en la vida de los niños y niñas. Es urgente que los Estados tomen medidas que los consideren de lo contrario, la verdadera emergencia será esa.

¿Cómo ves la medida del gobierno y del Ministerio de Educación de querer iniciar el paulatino retorno a clases? Sobre todo en primaria, en jardines infantiles.

Acá ha habido una contradicción de parte de las autoridades, que genera incertidumbre, preocupación y confusión. Por una parte, quedarse en casa es una de las medidas que hemos asumido con fuerza junto con lavarse las manos y la distancia física. La otra: vuelta a clases, a la cual ahora se agrega, de manera paulatina. Salta a la vista que antes hay que preparar todo el sistema educativo. Al personal del establecimiento en su conjunto,  ¿se les tomará la temperatura al ingresar y al salir?, ¿tendremos claridad quien estuvo contagiado?, ¿quién tuvo contacto con personas contagiadas?, ¿cómo llega al establecimiento? Lo más probable en micro o Metro, es decir, una fuente de contagio, ¿tienen mascarilla guantes y máscara facial para asegurar que en el trayecto no se contagie? El establecimiento tiene toalla de papel y jabón, más alcohol gel para que los niños y los alumnos se laven las manos varias veces y esas varias veces o después de tal actividad, ¿cuántas y cuáles son? ¿Se está trabajando un protocolo? ¿Estamos asegurando cómo llegan los niños al establecimiento educacional? ¿Tienen o vamos a entregar mascarilla diaria a cada niño? ¿Cómo aseguraremos el metro o metro y medio de distancia? Las manipuladoras de alimentos ¿tendrán un nuevo protocolo que asegure la higiene más que antes? No voy agregar preguntas para las salas cunas; pero solo pensemos un actividad cotidiana en cómo se les dará la mamaderas, y  el espacio de la siesta.

En jardines infantiles la actividad esencial es el juego espontáneo de los niños y niñas. ¿Se va a ejercer control sobre aquello? ¿Cómo se regulará las expresiones físicas de afecto de los niños y niñas entre sí y hacia sus educadores? A todas luces la medida resulta osada y  da cuenta de un gran desconocimiento de la realidad de muchos establecimientos. En fin estas preguntas  son algunas de las medidas básicas que se requieren respuesta antes del ingreso a clases. Paralelamente está  todo lo relativo al proyecto educativo; obviamente con lo que estamos viviendo lo mínimo es re mirarlo, re plantearlo.

Si pienso bien, me imagino que los equipos técnicos del Ministerio debieran estar precisamente mirando el currículo, no desde un punto de vista tecnócrata sino desde el punto de vista de desarrollo de las personas, de humanizar la educación, de mirar y mirarnos los aprendizaje de fondo que nos deja esta pandemia referente a cuál es el fin último de la educación en las  siguientes etapas del desarrollo de las personas. Al parecer todo indica que hay que hacer una pausa, lo que está en juego es muy preciado, los niños y niñas y sus comunidades educativas.

 

Deja una respuesta

abril 2020
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930