Lenin presente

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El estudio del pensamiento y el actuar de este gran revolucionario, es sin duda un aporte para quienes buscamos una salida de esta crisis.

Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

Santiago.26/04/2020. La conmemoración de los 150 años del nacimiento de Lenin con actividades públicas, que releven la importancia que tiene la contribución del político y teórico ruso al movimiento popular universal, se han debido postergar derivado de la pandemia que azota en estos días al mundo. Y cuando variados análisis se refieren a los efectos económicos, sociales y consecuencias políticas que podría tener esta crisis sanitaria,  el estudio del pensamiento y el actuar de este gran revolucionario, es sin duda un aporte para quienes buscamos una salida de esta crisis en beneficio de las grandes mayorías, a condición que no entendamos su legado como  algo sacro destinado a culto, pero tampoco lo situemos como el simple recuento de hechos y escritos válidos para la Rusia de principios del pasado siglo. Debemos aspirar a una comprensión dialéctica de su obra, desde su historicidad y su universal trascendencia.

Lenin, el año 1916, define al Imperialismo como fase superior del capitalismo caracterizado por la concentración y centralización de capitales y la socialización sin precedentes de las fuerzas productivas. El capitalismo ha agotado etapas, pasando desde el liberalismo económico clásico, al modelo keynesiano y en las últimas décadas a este capitalismo salvaje definido como neoliberal, superando variadas crisis cíclicas, la más profunda quizás la del 29 del pasado siglo; la que más debamos considerar, la crisis subprime del año 2008, porque es ella la aún no superada y que se acopla hoy con esta crisis sanitaria global. Sería un mecanicismo asumir que porque esta crisis desnuda las injusticias sociales del neoliberalismo, deja al descubierto la precariedad de los Estados, muestra la irracionalidad del mercado regido por las grandes transnacionales(caso por ejemplo de la actual guerra de precios del petróleo) y muchísimas más  desigualdades, incoherencias, ineptitudes de este sistema, la salida de la crisis obligatoriamente tendrá un carácter popular y no será aprovechada por la gran burguesía para reacomodar su modelo y seguir expoliando a las mayorías populares. Siempre dependerá de las capacidades y voluntades presentes en el movimiento popular el desenlace de cualquier crisis sistémica y es aquí donde se inscribe el rol de un partido revolucionario.

Para Lenin las formas de organización del destacamento político de la clase siempre tuvo un carácter histórico, que debía modificarse dependiendo de la situación política, asegurando siempre la condición de partido revolucionario. Su experiencia así se lo dictaba. La revolución rusa de 1905 encuentra a la socialdemocracia sin incidencia real, enredada en la discusión con Martov sobre las características que debiese tener el partido; mientras las masas, siguiendo a un líder de dudoso origen y escasa preparación, Jorge Gapon, se levantaban contra la autocracia zarista. Lenin entonces escribe: “La clase obrera, que durante largo tiempo parecía mantenerse al margen del movimiento de la burguesía dirigido contra el gobierno, acaba de hacer escuchar su voz. Las grandes masas trabajadoras han alcanzado con una rapidez fulminante el nivel de sus camaradas socialdemócratas conscientes”. Organizador del partido de la revolución rusa, hace clara la distinción entre partido y movimiento, cuando en 1917, en sus famosas “Tesis de abril”  plantea la consigna de “todo el poder a los soviet”, o sea , al pueblo organizado desde donde el partido debe actuar,  clarificando en su tesis octava “No se trata actualmente de la implantación del socialismo, considerada como nuestra tarea inmediata, sino del establecimiento inmediato del control de la producción y del reparto de los productos por el Soviet”.

Los comunistas en Chile desde nuestros primeros tiempos hemos visto en Lenin un maestro en el cual fundar nuestro quehacer. Lo valoramos como el dirigente que funde la teoría y la práctica, que desarrolla el pensamiento de Marx, construyendo la primera experiencia de un Estado Socialista. Nuestra actual realidad, donde la crisis socio-económica  que se hace evidente desde el 18/O se imbrica con esta crisis sanitaria (lo cual agudiza las carencias que padece la mayoría de la población de nuestra patria), nos obliga a estudiar a Lenin, para aplicar creadoramente su legado en nuestra realidad. Porque cuando la reacción busca ya abiertamente  despojar al pueblo de su derecho ganado de darse una nueva constitución, es cuando un partido leninista debe redoblar sus esfuerzos por vincularse efectivamente al quehacer y sentir de las masas, adaptando su funcionamiento a las actuales circunstancias, buscando generar desde las masas una correlación de fuerzas capaz de derrotar a la reacción, con una política de alianzas efectiva para enfrentar los diferentes desafíos pero a la vez dinámica para asumir los cambios de situación, lo que debe traducirse como la necesidad de afianzar con nuestros aliados más cercanos- Unidad para el Cambio y Comando Chile Digno- nuestras miradas tácticas y estratégicas en la perspectiva de enfrentar al enemigo, pero también de disputar la hegemonía en el campo opositor. La actual crisis nos brinda la oportunidad, en el año del cincuentenario del triunfo de la Unidad Popular, de rescatar su legado y objetivos, no  “con copia y calco” al decir de Mariátegui, sino creativamente, en el estilo de Lenin. Porque como decía un cartel que este domingo se leía en la Plaza de la Dignidad en Santiago, pasada esta pandemia el pueblo VIVIRÁ, VOLVERÁ, VENCERÁ.

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