Análisis. La “nueva normalidad”

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¿Podemos confiar en el control de la pandemia que ostenta el gobierno? ¿Podemos volver a abrir oficinas, colegios y mall?

Mauro Santoro. 26/04/2020. ¿Podemos confiar en el control de la pandemia que ostenta el gobierno? ¿Podemos volver a abrir oficinas, colegios y mall en un contexto de “nueva normalidad”? Profundizando los números diarios, se descubre más bien un descontrol que podría costarnos muy caro en el mediano o largo plazo…

Piñera y Mañalich, al mostrar los datos de los casos totales y diarios quieren convencernos a entrar en una “nueva normalidad”. Esta consiste en exponer al contagio a sus ciudadanos. No contempla obligar a las grandes empresas a reconvertir la producción renunciando a parte de sus ganancias, o apoyar a las Pymes para que lo hagan, ni tampoco dar alivio a los muchos ciudadanos chilenos que perdieron su trabajo.

Se trata, en cambio, de regalarnos un poco de jabón, obligarnos a cocer una “mascarilla” en la casa, meternos a un metro y despreocuparse de nosotros. Significa dejar de atender las otras enfermedades para que sus clínicas luzcan muy preparadas en los informativos de la televisión. O inclusive ocupar muchos “cuidados paliativos”, entre los cuales probablemente hay pacientes donde el diagnóstico o la atención llegó demasiado tarde.

La estrategia es justificada por el oficialismo en base a una supuesta “bajada de la curva”, a un “peak” que llegaría en unos días más y a una solución al problema que llegaría en junio. Una apuesta que podría causar muchos muertos, tal como ocurrió en Europa o en Estados Unidos.

Se estima, por ejemplo, que en Italia se salvaron 38.000 vidas con la cuarentena total, aplicada a todo el territorio nacional.

Pero en nuestro país, las grandes empresas no lo permiten. Se privilegian las ganancias y el lucro por encima de la salud.

Lamentablemente, todo esto suena a normalidad en Chile. Fue también así la “normalidad” durante la dictadura, o después de la transición, y durante el “estallido social”.

Es una triste costumbre de un pueblo explotado, empobrecido y matado mientras unos poquísimos super ricos aumentan sus increíbles fortunas.

Lo que no sería normal, en cambio, sería que nos creyéramos sus mentiras. Entonces les muestro algo que pasó los días 7 y 14 de abril porqué en esta fase -hasta que los números sean demasiados evidentes como para esconderlos- hay que escarbar en estos, para observar que el control tan ostentado por el gobierno no es real.

Hasta antes del 7 de abril, los casos “sin nexo epidemiológico” -es decir donde no se había podido determinar quién contagió un positivo al test PCR, se encontraban en constante subida hasta llegar al valor del 25%.

Este hecho había preocupado bastante la OPS (Organización Panamericana de la Salud, la instancia local de la OMS) debido a que es un claro síntoma de falta de control, más grave aún, considerando que la estrategia declarada por el gobierno es de “contención” de la pandemia, y es basada sobre todo en tests y en “mini cuarentenas” que abarcan solo un par de comunas o inclusive la mitad en algunas de ellas.

Si no podemos rastrear oportunamente los casos de “Ñuñoa del norte” por ejemplo, ¿cómo podemos asegurarnos que no existan brotes importantes de asintomáticos en el sur de la comuna, o incluso en otros lugares de Santiago o de Chile?

Entonces, a partir del 7 de abril comienza a aumentar la cantidad de “casos en investigación”. En una sola semana, pasan del 21% al 40%.

Entonces -en resumen – se cambió el “no hay nexo” por “aún no hay datos”.

Después del 14 de abril, el dato -presente como cuarto punto en el resumen de cada informe epidemiológico – desapareció de allí, ya no se encuentra.

En el mismo informe, el noveno (del 18 de abril) hubo otro error que podría verse también como una especie de anzuelo; los datos de las comunas aparecen desfasados. Error corregido casi de inmediato.

El punto es que este último dato es muy poco significativo, considerando la falta de control del nexo de contagio; en promedio transcurren 2 semanas entre el contagio y su detección, y además existe una gran cantidad de asintomáticos, dato observado en muchos países del mundo para esta nueva y terrible enfermedad.

El revuelo mediático, en cambio, se ha generado para estos números de escaso significado, escritos con letras pequeñas a página 10; y no por el dato faltante en la primera hoja.

En todos estos años nos han ido acostumbrando a buscar las famosas “letras chicas”; y tal como en el cuento “La carta robada” de Poe, nos podemos perder detalles importantes justamente cuando estos se encuentran en evidencia y delante de nuestros ojos.

Otro dato que llama la atención es el uso muy elevado de “manejo proporcional” o “cuidados paliativos”. Fue aplicado al 43% del total de muertos, y al 73% de aquellos donde se entregó este tipo de información en los puntos de prensa diario.

No hay estadísticas oficiales al respecto, pero todo parece apuntar a que existe una cantidad elevada de pacientes cuyo diagnóstico o atención llegó demasiado tarde, al punto en que una cama en la U.C.I. con un ventilador fuesen considerados “tratamientos invasivos” para enfermos donde ya no valía la pena. De paso, esto permite que las curvas de los cupos U.C.I. y de los ventiladores mecánicos ocupados se vean menos agresivas que en otros países.

Otro punto sobre el cual insiste constantemente el gobierno es la homogeneidad de “la red de salud integrada publico y privada” frente a la amenaza de la pandemia.

¿Será tan así?

En realidad estas declaraciones de intentos no coinciden mucho con la experiencia práctica de cada uno de nosotros, ni tampoco con los números que les voy a mostrar a continuación.

Los tests PCR son realizados por 3 tipos de establecimientos: Instituto de Salud Pública, Hospitales públicos y por Privados.

Del total, el porcentaje de los primeros ha bajado constantemente durante todo el mes de abril. Han subido, por ende, las cuotas de muestras de hospitales y privados. Sin embargo, lo más interesante es lo que ocurre con la proporción entre los dos al compararlas con el porcentaje de positivos: por más tests en el sistema privado, menos positivos; más casos detectados, en cambios cuándo se realizan más pruebas PCR en los hospitales públicos.

Lamentablemente necesito mostrarles una compleja aunque evidente- correlación negativa, en lugar de un simple dato de porcentaje de positivos por tipo de establecimiento, porque entre los muchos números del informe diario…¡este no aparece!

Lo que queda bastante claro, es que los criterios de acceso a los tests PCR en el privado son menos estrictos, y que el bajo porcentaje total de positivos, es una suma promedio de dos mundos profundamente distintos.

Para quienes pueden pagar, hay muchos tests (hasta que se acaben) y un buen diagnóstico. Para el resto de la población, un “manejo proporcional”.

Proporcional a su sueldo, y a lo poco que le importa de ellos a Piñera y a su gobierno.

FUENTES

 

https://www.latercera.com/nacional/noticia/al-menos-un-38-de-los-fallecidos-por-covid-19-no-recibio-tratamientos-que-contemplaran-un-esfuerzo-medico/TAGPJEY4DZDNPMQYU3I422EKCU/

https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/04/17/983366/Once-muertos-coronavirus-RM-Maule.html

https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/04/18/983478/cifras-contagiados-minsal.html

https://www.minsal.cl/quinta-normal-pedro-aguirre-cerda-y-parte-de-independencia-entran-en-cuarentena-este-jueves/

 

 

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