La proyección de América Latina muestra una aguda reducción de sus mayores economías.

Hugo Fazio. Economista. CENDA. 21/04/2020. “El mundo -señaló el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su Perspectiva de la Economía Mundial- ha cambiado dramáticamente en los tres últimos meses, desde nuestra última actualización (efectuada en enero). El escenario de una pandemia -agregó- había sido contemplado como una posibilidad en los debates de política económica, pero ninguno de nosotros tenía un sentido claro de cómo seria y lo que significaría para la economía”. Su economista jefe, Gita Govinath, destacó: “por primera vez desde la Gran Depresión, tanto las economías avanzadas como las economías emergentes y en desarrollo, están en recesión. Ningún país está a salvo” (15/04/20).

La estimación del Fondo de la caída en la actividad económica fue de 3%. El incremento en 2019 de 2,9%. Es una variación de muy poco usual de seis puntos. Durante la Gran Recesión el descenso de la actividad financiera global fue de solo 0,1%. “La pérdida de producción asociada a la emergencia sanitaria y las medidas de contención relacionadas -comparó Govinath- hacen parecer pequeñas las pérdidas que desataron la Crisis Financiera Global. Es muy probable que este año la economía global experimente su peor recesión desde la Gran Depresión, tanto las economías avanzadas como las economías emergentes y en desarrollo, están en recesión”. Se trata, por tanto, de un proceso claramente sincrónico.

Esta proyección, advirtió, está rodeada de una “incertidumbre extrema”. Depende de muchos factores: de la evolución de la pandemia, de la eficacia de las mediados de contención, del curso de la disrupción de la oferta, de los cambios en los comportamientos de las personas y de los niveles de incertidumbre. Conduce, especificó, a que “predomine el riesgo de una salida peor”.  “La pérdida acumulada del PIB mundial en 2020 y 2021 -señaló el informe- debido a la crisis de la pandemia podría rondar los US$ 9 billones, cifra mayor a la que representan las economías de Alemania y Japón juntas”. En las proyecciones por regiones, la única que no tiene cifras negativas, es Asia Emergente, proyectando un crecimiento solo de 1%. para América Latina y el Caribe estimó una caída de 5,2%, cifra inédita desde que los países disponen de cuentas nacionales. En 2019 la región creció apenas un 0,1%.

El documento constató una significativa reducción en las economías avanzadas, que explican un porcentaje elevado del PIB mundial, las cuales registrarían un descenso de 6,1%. La zona del mundo de mayor caída seria la Eurozona con un 7,5%. Entre estos países es Grecia quien encabeza el listado con un 10%. pagando las consecuencias de las draconianas políticas de austeridad que le impuso la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, como condición para sus rescates financieros. Desde 2010, su economía retrocedió en un 26% y tiene una deuda de 255 mil millones de euros.

Experimentan en la Eurozona también caídas superiores a su promedio Italia que disminuiría en 9.1%, país que ya se encontraba en recesión al finalizar 2019 y fue duramente golpeado por la pandemia y España la cual lo haría en un 8,1%, también muy impactada con la epidemia. Ligeramente por debajo del promedio están Francia que descendería 7,2%, ya su banco central estimó la caída del primer trimestre en 6%, como consecuencia de la pandemia y las medidas de contención, y Alemania en 7%, el país más grande de la eurozona por su producto, muy dependiente del comercio internacional. “Nuestra economía -manifestó su ministro de Economía, Peter Altmaier- se encuentra en una situación más grave que cualquiera otra que hayamos tenido que experimentar durante el período de la posguerra” (18/04/20).

Para Estados Unidos, la mayor economía mundial, estima una contracción de 5,9%, su descenso más elevado desde la Gran Depresión, país también origen de la recesión 2008-2009. Hasta la segunda semana de abril, 22 millones de desocupados en un mes solicitaron prestaciones de desempleo, poniéndose fin a un incremento sostenido del empleo de 113 meses. Constituyendo la mayor y más rápida pérdida de puestos de trabajo desde que existen los registros (1948), la cual equivale a casi todos los generados durante once años, durante los cuales se agregaron a las nóminas no agrícolas 22,4 millones de personas. En febrero, la tasa de desempleo había sido de un 3,5% de la fuerza de trabajo, la más reducida en medio siglo, mostrándose como crudamente lo violento del viraje. En marzo ya aumentó a 4,7%. Este mes proporcionó otros datos de la magnitud de la contracción. La producción industrial se redujo 5,4%, la mayor caída mensual desde 1946. Las ventas minoristas descendieron la cifra récord de 8,7%. Mientras tanto el vecino Canadá sufriría una baja en el año de 6,2%.

Una situación diferente la proporciona China, la segunda economía mundial y donde se desató inicialmente la pandemia. El FMI considera que crecería un 1,2% para expandirse 9,2% en 2021. En el primer trimestre su economía, en el contexto de la pandemia, retrocedió un 6,8%, de acuerdo a su Oficina Nacional de Estadísticas. Fue su primera caída en casi medio siglo, desde 1976 cuando se contrajo en 1,6%. Desde entonces mantuvo tasas positivas, incluso cuando globalmente se vivió la Gran Recesión o para los años de la guerra comercial desatada por Donald Trump. En 2019 lo hizo en 6,1%, su resultado más bajo en cerca de tres décadas. Si se tiene presente su nivel de expansión en 2019, el viraje de la economía fue muy violento, de trece puntos. En el trimestre, el dato más negativo se dio en las ventas al por menor, con un descenso de 15,8%. El primer ministro, Li Keqiang puso como objetivo central en esta etapa la estabilidad del mercado laboral. “No es de gran importancia -expresó- que el crecimiento económico sea un poco más alto o un poco más bajo mientras el mercado laboral permanezca estable”. Para India la estimación del FMI es de que se expandiría en 1,9% y para 2021 lo estima en 7,4%. Ambos países destacaron antes de la pandemia por sus elevadas tasas de incremento

El documento del FMI considera que, para superar, lo que denomina el Gran Confinamiento es “esencial una fuerte cooperación multilateral. Ningún país -enfatizó- está a salvo de la pandemia mientras siga habiendo contagios en otro lugar.”  Valora que en varios países se han adoptado medidas “significativas” de políticas económicas, “centradas en atender los requerimientos de la salud pública y en limitar su amplificación a las actividades económicas y al sistema financiero. Estas políticas contribuyen a reducir bancarrotas generalizadas de empresas, pérdidas extendidas de empleos y estrés en todo el sistema financiero”. A inicios de abril el FMI cifró el monto empleado en estos programas en US$8 billones, algo menos del 10% global. ”Los Gobiernos de todo el espectro ideológico -escribió Jhon Nugée, ex alto funcionario del Banco de Inglaterra- están dándose prisa en ampliar el Estado y darle un peso mayor en servicios esenciales (…)” (14/04/20). El FMI consideró igualmente que “el número de casos (de contagios) ha bajado con prácticas de distanciamiento social.  El ritmo de trabajo sin precedente para tratamientos y vacunas genera esperanzas y las acciones rápidas y substanciales de políticas económicas ayudarán a proteger compañías y personas. Ello lo lleva a prever posteriormente una recuperación rápida.

La proyección de América Latina muestra una aguda reducción de sus mayores economías. México, la segunda más grande, descendería en un 6,6%, luego de haber registrado en 2019 también un año negativo de 0,1%. En ello incide su elevada dependencia de EEUU, el experimentar un fuerte impacto negativo en las cadenas globales de suministros, sufrir el derrumbe del turismo y una crisis en el sector petrolero, la cual López Obrador busca revertir. Por su parte Brasil, la mayor economía regional, experimentaría un descenso de 5,3%. Esto sucede cuando este país todavía no se recupera de la recesión durante dos años seguidos en 2015 y 2016, con descensos respectivamente de 3,8% y 3, 6%, experimentado una reducción conjunta de su producto superior a 7%, la cual no fue recuperada en los años siguientes[1]. A su vez Argentina tendrá su tercer año consecutivo recesivo al descender un 5,7% . Y para completar el cuadro de los más grandes países de la región, Venezuela continuaría su proceso descendente cayendo en otro 15%.

El nuevo proceso recesivo en Brasil vivió un enfrentamiento permanente en sus inicios entre Jair Bolsonaro y el ministro de Salud, Luiz Henrique Mendieta, sobre las medidas de aislamiento social y el predicamento presidencial de que “el medicamento no puede tener efectos secundarios más dañinos que la enfermedad misma“. La destitución de Mendieta, informada personalmente por el ministro, se produjo cuando los militares integrantes del gabinete consideraron un acto de “insubordinación” su formulación señalando la necesidad de contar con “un discurso unificado. El brasileño – agregó – está en la duda. No sabe si escuchar al ministro de Salud o al presidente” (17/04/20).

La contracción de la economía chilena fue estimada en un 4,5%, porcentaje muy superior a la del IPoM de 2%[2]. Con anterioridad la estimación de mayor caída era la realizada por el Banco Mundial de 3%. Glen Maria Milesi-Ferretti, del departamento de investigación del Fondo, explica que la proyección entregada se hizo teniendo presente “una previsión global muy negativa, así que en una economía muy abierta como Chile y donde hubo un shock en términos de intercambio importante, lo que pesa en el resto de la economía influye. Pero también -agregó- hay mucha incertidumbre sobre las previsiones (…)“ (15/04/20). El PIB per cápita, con esta proyección, se reduciría en un 9,9% con relación a la efectuada por el FMI en octubre de 2019, disminuyendo a US$ 24.461. El informe cifra la tasa de desempleo promedio de 2020 en 9,7%, manteniéndose igualmente elevada en 2021 (8,9%).

El escenario base del informe establece que el proceso de recuperación económica se produciría el año 2021, aunque los incrementos previstos para entonces, de 4,5% en los países avanzados y de 6,6% en los emergentes y en desarrollo, no serán suficientes para que al final del año el crecimiento alcance el nivel de 2019. Gita Govinath dejó en claro que la “recuperación en 2021 es solo parcial, ya que se prevé que el nivel de actividad económica se mantenga por debajo de lo proyectado para 2021 antes de que llegara el virus”. Igualmente anticipó que si sigue reducida en el segundo semestre de 2020 el PIB mundial caería aún más, un 3% adicional, si la pandemia se prolonga y si continúa en 2021 puede caer el próximo año un 8% adicional en comparación con nuestro escenario de referencia“. Recordó igualmente que el rebote después de finalizada la Gran Recesión se alcanzó globalmente en 2010 con un incremento de 5,4%, aunque en la realidad la economía entró a continuación en un largo periodo que el propio FMI denominó de “nueva mediocridad” y otros autores de estancamiento secular, que se prolongó hasta comienzos de 2017.

El 14 de abril, los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G7 acordaron “apoyar los esfuerzos multilaterales para asistir a los países más vulnerables y pobres”, declarándose “dispuestos a proporcionar una suspensión limitada del servicio de la deuda” siempre que “todos los acreedores bilaterales del G20 y según lo acordado en el Club de París “estén de acuerdo. Al día siguiente los ministros de Finanzas y banqueros centrales del G20 decidieron suspender hasta fines de 2020 el pago de las deudas de los países más débiles económicamente, con la opción de renovar la prórroga en 2021. Las cancelaciones se efectuarían entre los años 2022 y 2024. Los países beneficiados son 77 con una suma, de acuerdo a cálculos de la BBC, de US$ 12 mil millones. La resolución fue aprobada igualmente por el Club de París, instancia que agrupa a los grandes acreedores. Estos países requieren mucho más apoyo, no solo postergación de su deuda.

El pronunciamiento del G20, además de la postergación de las deudas, sería conveniente que retomase el papel positivo que desempeñó para enfrentar la Gran Recesión, función que hasta ahora no desempeñó. “El mundo -llamaba la atención en esos mismos días Martin Wolf en Financial Times- ha llegado a este momento con divisiones entre sus grandes potencias e incompetencia en los niveles más altos de gobierno de proporciones terroríficas” (15/04/20). Existe carencia de estructuras económicas mundiales que unifiquen el accionar y, por tanto, sería muy valioso que el G20 contribuyese en esa dirección.

 

[1] Véase, Chile: su larga fase de recesión con crecimiento. Ediciones Cenda 2017, páginas 229-233.

[2] Véase, Carta  Económica 12/04/20

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