Se pasaron las 100 muertes. Laboral: Persistencia de vulneración de derechos. Violencia contra las mujeres e intrafamiliar.

Equipo ES. 04/2020. Un servicio especial para Socias y Socios de El Siglo.

Se pasaron las 100 muertes

Llegó una de las estadísticas que se esperaban, desgraciadamente. Chile se sumó a las naciones latinoamericanas, africanas y asiáticas (sin entrar a la comparación con Estados Unidos y Europa donde la cifra de muertos supera los miles) que rebasaron los cien fallecidos por el coronavirus. Esto, de acuerdo a los especialistas, abrió el camino a la posibilidad de cientos de muertos en unos meses, aunque desde el gobierno llamaron a ser “cautos” y reiteraron que ciertas cifras que se previeron para estas fechas, fueron más bajas.

También el país ya avanza hacia los 10 mil contagiados, sin que la curva de contagios se aplane, y los datos indican una expansión a nivel nacional. Hubo días con 400 contagiados por el Covid-19.

Lo quiera o no el gobierno, un asunto que está saltando a la palestra es que desde el Colegio Médico, organizaciones de trabajadores de la salud y algunos analistas, es que no se confía del todo en las cifras que se entregan, que no darían cuenta de la real situación que se vive, sobre todo de cuántos ciudadanos están contagiados realmente.

A eso se añaden, de parte de especialistas e instituciones de salud, de trabajadores de la salud y académicos, elementos como la llegada del invierno y con ello la masiva situación de población resfriada y con enfermedades respirarías y, ahí sí, sin diferenciación de edades, registrándose, como es habitual, muchos menores de edad enfermos.

En este marco, están cobrando nueva relevancia ciertos debates y ciertas exigencias. Como que se aumenten las cuarentenas focalizadas, sin que cesen demandas de cuarentena total; ir resolviendo con realismo la capacidad de ventiladores mecánicos, ya sea importados o fabricados aquí; aumentar los test de detección del coronavirus; definir bien campañas y medidas de prevención, como el uso de mascarillas, protocolos en grandes comercios, barreras sanitarias, compra y entrega de insumos a personal de salud; abastecimiento de medicinas; seguir con vacunaciones contra la influenza; garantizar implementos de protección en diversidad de centros de trabajo.

Lo real y sensible en esta semana que está terminando, es que Chile está en una etapa crítica respecto a la pandemia y donde se deberían poner en tensión todos lo estamos gubernamentales e instituciones del Estado, y al mismo tiempo intensificar las campañas y motivaciones a la disciplina social, la consciencia colectiva y el autocuidado.

Laboral: Persistencia de vulneración de derechos

A mediados de abril continuaron medidas desde el gobierno que apuntan a vulneración de derechos de los trabajadores y empleados de distintos sectores de la economía.

Esta en ciernes la posibilidad de que se puedan congelar o suspender las negociaciones colectivas, aduciendo las condiciones creadas por la pandemia. Además, se estaría instando a resolver controversias con los empleadores vía digital.

Desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y decenas de sindicatos se apuntó que esas resoluciones apuntan a coartar y suprimir derechos de los trabajadores y a llevar a cero el papel de los sindicatos. Esas medidas dejarían en pésimas condiciones a las y los trabajadores para defender sus derechos, tratar temas de sus contratos, definir situaciones en las empresas, precisamente en tiempos de una crisis sanitaria y económica que requiere del diálogo y el acuerdo con los asalariados.

A eso se suma la decisión de la Dirección del Trabajo de dar luz verde a los despidos, rebajas o suspensión de sueldos, que afecta directamente a los trabajadores, y el cierre de empresas y la aplicación de la Ley de Protección del Empleo e inclusive la declaración de quiebras. No figuran de manera formal los datos donde empresas e inclusive consorcios tomaron medidas de rebaja de sueldos, o rebaja de horas laborales para bajar los salarios, aplicando sobre todo el teletrabajo, modificaciones de contratos, y los datos sobre empleo informal, que seguramente aumentarían con creces las cifras respecto a una baja de remuneraciones e incumplimiento de derechos.

En ello cobra importancia la inexistencia en sectores laborales o en centros de trabajos específicos, de medidas y entrega de insumos para la protección de sus trabajadores y empleados ante la posibilidad de contagio, que son casos como de servicios, transporte, retail, salud, etcétera.

Violencia contra las mujeres e intrafamiliar

Cada semana que pasa se acentúan denuncias y preocupación por el aumento de la violencia contra las mujeres y violencia intrafamiliar (que son práctica y conceptualmente dos cosas distintas) debido especialmente a las situaciones de cuarentenas, distancia social, aislamiento y tensiones por la situación que se viva en el seno de las familias.

Si bien se supo hace un tiempo el aumento en un 70% de las llamadas por esos motivos al fono habilitado por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, también al de Carabineros y a algunas municipalidades, no hay claridad precisa respecto al número de mujeres, niñas y niños, y adultos mayores, víctimas de violencia física y psicológica.

Los ya sabidos temas culturales, de educación, de alcoholismo, de falta de consciencia se potenciaron en estas semanas de cuarentena y distanciamiento social. Paradójicamente, las casas se convirtieron en sitios peligrosos para las mujeres (violencia contra las mujeres) y para niñas y niños y adultos mayores (violencia intrafamiliar).

Se está planteando que haya más medidas centrales y a nivel de municipios, la habilitación de hostales o pequeños hoteles para recibir a mujeres víctimas de violencia con sus hijos, cuando sea el caso, buscar mecanismos para el control y la atención, sobre todo a quienes puedan recurrir las víctimas.

A estas alturas, no solo en Chile sino en el mundo, esta situación tienden a expandirse producto de la pandemia y como uno de los efectos colaterales negativos.

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