“Tendrían que haber más planes preventivos” y “nuevos dispositivos” de protección en medio de cuarentenas, indicó en entrevista la ex Ministra de la Mujer y la Equidad de Género.

Hugo Guzmán. Periodista. 17/04/2020. ¿Cuál es tu mirada de la situación de violencia contra las mujeres en este periodo de cuarentena por el Covid-19?

Tenemos un problema un problema como país en esto. A pesar de que se avanza en el aumento de consciencia respecto a temáticas de género, violencia de género, y de violencia intrafamiliar, es un hueso duro de roer. Eso tiene que ver con lo que hay que hacer en políticas públicas, con una institucionalidad más acorde a las distintas necesidades, y también incluye el garantizar políticas que permitan la autonomía económica de las mujeres. Una mujer que no la tiene, muchas veces depende económicamente de su agresor. Eso, sumado a la situación de ahora, de distanciamiento social, de cuarentenas, genera que el espacio que debiera ser más seguro para las mujeres, como son las casas, sus hogares, hoy podría no estar siendo así. Se vio que después del fin de semana de adopción de la medida de cuarentena y distanciamiento social, que llevó a mucha gente a estar en sus casas, aumentó en un 70% las llamadas al fono de orientación de violencia contra las mujeres, el que tiene el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. Hace unos días en la Municipalidad de Providencia se dijo que también en sus dispositivos había aumentado enormemente las llamadas por violencia a las mujeres. Claramente esta es una cara oculta, que no ha sido visibilizada por el gobierno, por las políticas públicas, y las medidas del Ministerio se remiten a respuestas del estándar de institucionalidad que existe y no se coloca a las alturas de las circunstancias en el sentido de poder disponer y evaluar nuevas medidas más allá de lo que tenemos.

¿Se debieron haber dado orientaciones o planes específicos para este periodo de cuarentena?

Sí, creo que tendrían que haber muchos más planes preventivos en medio de esta situación de crisis sanitaria. Si tienes a la población en cuarentena y en distanciamiento social, si tienes a los niños sin clases, si tienes -además- teletrabajo, los dispositivos para violencia en contra de las mujeres no pueden seguir con las mismas respuestas. Tienes que generar otras medidas. Si sigues con apelar a Carabineros, cuando tenemos una situación de una policía tremendamente deslegitimada por violaciones a derechos humanos que se produjeron desde el pasado 18 de octubre, que ya antes costaba que llegaran los llamados de las mujeres, que las capacitaciones que se hicieron con ellos no fueron del todo eficaces, y si sigues con los mismos dispositivos desde el Ministerio sin generar nuevos ámbitos para la denuncia, no tendrás respuestas eficaces. Hay que reforzar la coordinación con el Poder Judicial, con la Fiscalía, que funcione el sistema y operadores de justicia de manera on line. Ver cómo se puede hacer la denuncia virtual, usar otros instrumentos tecnológicos, que se permitiera a las mujeres o a las personas de un grupo familiar donde están viviendo violencia, poder romper las cuarentenas para salir a pedir ayuda, establecer más recursos para las casas de acogida que actualmente existen, que son 43 a nivel del país, y disponer de recursos para sostener a mujeres que con sus hijos e hijas se puedan enviar a hostales, si no hay casas de acogida en las cercanías. Otra medida, de la que estoy convencida en el marco de la pandemia y de la crisis económica, es que debiera existir la posibilidad de que las mujeres que están viviendo violencia, garantizarles un subsidio, para su autonomía económica.

Se habla mucho de datos que se deberían estar entregando sobre la situación el país. ¿Crees que debería haber un dato más preciso de qué está ocurriendo con la violencia en contra de las mujeres?

Debería estar aprobada la ley que garantiza una vida libre de violencia. Esa ley, al ampliar los distintos casos en que se produce la violencia contra las mujeres y las distintas manifestaciones de violencia, estaría reportando una cifra de violencia contra las mujeres bastante mayor que la que tenemos hoy, que solo contabiliza la que ocurre en contexto de pareja, o de violencia intrafamiliar cuando es otro miembro de la familia. Por lo tanto, las cifras de femicidio frustrado serían más altas que las actuales. Hay una diferencia y un debate de los datos de organizaciones feministas, de mujeres, de la sociedad civil, con los que maneja el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, porque tiene que ver con lo que te mandata la ley a contabilizar. Pero si tú amplías y mejoras tu legislación, se amplía la cantidad de casos que se deben contar. Habría una mejora en la pesquisa y en el registro de los casos. Me gustaría saber si el Ministerio sigue contabilizando con los mismos criterios que habíamos logrado. Lo digo porque nosotros identificamos como situaciones de violencia extrema o femicidio, situaciones de mujeres trabajadoras sexuales, de pololeo y convivencia, de parejas del mismo sexo. Eso no lo mandata la ley, pero tratamos de aplicarlo como criterio para registrar. Y sería conveniente conocer en algún momento cifras de violencia contra las mujeres en este periodo de cuarentena y distanciamiento social.

Eso es de violencia contra las mujeres. Hay también un tema con la violencia intrafamiliar, que afecta a niñas y niños, a adultos mayores.

En violencia intrafamiliar deberíamos tener ámbitos a tomar en cuenta, y muy a la vista. Uno es la violencia contra niños y niñas. Hay un cambio en el país en términos culturales, de seguir avanzando en una educación de nuestros hijos e hijas que no esté en el marco de la violencia. Antiguamente era normal decir que “la letra con sangre entra”, un niño para que aprenda hay que pegarle un coscorrón, un par de palmadas no le hace mal a nadie. Todos esos ámbitos en que se crió, naturalizaban las expresiones de violencia para la educación y para la buena crianza de los niños. Hoy eso está deslegitimado socialmente, lo cual no implica que no haya familias en que ese tipo de situaciones se siguen dando. Hay que estar pendiente de aquello, sobre todo en una situación como la que estamos viviendo, sobre todo en las casas. Valoro la tremenda labor de la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, ella está enfocada en la situación de las instituciones, pero estos temas deben seguir visualizándose. Luego las y los adultos mayores de las familias. Son tremendamente vulnerados y violentados. En medio de la pandemia, las continuas denuncias de maltrato físico y maltrato psicológico, de abandono, de quitarles la manutención económica. Cuando a una jubilada, a un jubilado, en su familia, alguien les quita esa plata, o les roban en sus casas, a veces los despojan de todo, son ámbitos de la violencia intrafamiliar y de la violencia económica, que nosotros consagramos en esa ley de vivir sin violencia. No solo hay que fijarse en la violencia física, psicológica, sexual, sino estos otros ámbitos.

 

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