En entrevista, doctor Luis Larrondo, habló de la importancia de tener equipos y condiciones para realizar los test ante la pandemia. “Necesitamos más robots para procesar muestras”.

Yani Aguilar Paulsen. Periodista. 02/04/2020. La comunidad científica chilena, desde el primer momento, se puso a disposición del CTCI (Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación) para trabajar de lleno en esta crisis pandémica, aportando análisis y proponiendo soluciones al conjunto de problemas que aparecen con el Covid-19. Los científicos están demostrado que con información las autoridades pueden tomar mejores decisiones. Y desde sus campos de estudios, los biólogos moleculares y virólogos están secuenciando el genoma del virus, los biólogos computacionales y epidemiólogos están proyectando cómo avanzan los contagios en la población. Han puesto a disposición los equipos y materiales que tienen en sus laboratorios para generar stock por si falta. Ellos están sacando lecciones de qué faltó en Chile para estar mejor preparado frente a la llegada de este virus nuevo. Mientras el camino hacia la llegada del peak de contagios ya está trazado, el tema de futuro es poder valernos de las tecnologías de acceso libre para implementar alternativas de diagnóstico local.

En medio de esta cruzada, a la que también se sumaron estudiantes y científicos en formación,  surge la preocupación por los test de detección del coronavirus para hacer los diagnósticos de cómo avanza esta pandemia en nuestra población. Hay coincidencia en los expertos que junto con la cuarentena, deben realizarse mayor número de test y más rápido.

Consultamos a una de las voces autorizadas y expertas, porque es vital contar con información veraz durante esta crisis sanitaria. El presidente de la Sociedad de Bioquímica, Doctor Luis Larrondo (Ph.D), quien es director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio) y profesor de genética molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ellos, junto a la Sociedad de Microbiología, empezaron a trabajar en una mesa organizada por el CTCI para entregar su apoyo, instancia que ha permitido en parte canalizar y coordinar la colaboración de la comunidad científica.

Hay un énfasis en que deben hacerse más test Covid-19 y que sus resultados estén más rápido ¿De qué depende que se puedan hacer más rápido?

Depende de las capacidades de equipamiento para hacer los test. Hay muchos test que se hacen en formato de varios juntos, no es que te llega un test y tú lo haces, si no que juntas un grupo de muestras para hacer el test. Si tienes suficientes muestras para hacer varios test juntos, pero no dispones de una cantidad adecuada de equipos o lugares donde se puedan procesar, se empiezan a acumular lotes de muestras para procesar y eso te va generando un cuello de botella. Aparte, el cómo se van documentando las muestras, de cómo se van informando, que también requiere bastante prolijidad y seriedad, todo eso va sumando horas al proceso. Idealmente uno quisiera que no fuera más de 24 horas máximo. Mientras más rápido tengas los resultados, más fácil es tener una foto de lo que está ocurriendo en el momento actual, y no una foto que sea de dos o tres días atrás.

¿Dónde están los cuellos de botella en Chile? Se decía que el ISP (Instituto de Salu Pública).

La capacidad técnica de diagnóstico se está expandiendo más gracias a la implementación de otros laboratorios de investigación que están certificados por el ISP, que fue una noticia informada ya por el CTCI y MINSAL. Eso apunta a aliviar esos problemas de que todo estaba concentrado en una cantidad limitada de laboratorios que estaban haciendo los ensayos. Ahora puede haber más laboratorios capaces de realizar los test, y se espera poder sumar más.

Más o menos ¿cuántos más se sumaron?

Está primera instancia, son seis nuevos que están certificados, pero se espera sumar varios más. Entonces, se están sumando constantemente nuevas capacidades de diagnóstico que hace siete días atrás no estaban. Y eso fue gracias a que ha existido una coordinación entre el Minsal y Ministerio de Ciencias, donde este último ha servido de puente para coordinar el deseo que tiene la comunidad científica de ayudar en esta crisis. Los colegas han estado haciendo un catastro de qué equipos tienen disponibles en sus laboratorios, cuáles son las condiciones de bioseguridad existente en esos laboratorios, que reactivos hay disponibles, y en base a eso se fue pinponeando la información con el ISP y viendo que efectivamente se podían agregar nuevos enlaces. La idea es que se agreguen otros más en las semanas que vienen.

El MINSAL planteó que se requería comprar equipos. ¿Cuántos equipos hay en Chile, cuántos nos faltarían?

Yo creo que frente a una crisis así cualquiera haya sido el número es poco para lo que uno desearía tener para una respuesta rápida. Quizás uno de los déficit grandes que uno ve es el que necesitamos más robots para procesar muestras. Uno puede procesar muestras a mano, una por una, o puede utilizar robots que permiten procesar muchas muestras a la vez. Robots de ese tipo hay pocos en Chile. Una de las máquinas que se utiliza para hacer los diagnósticos se llaman PCR en tiempo real, esas hay un buena cantidad que están disponibles en los laboratorios de distintos investigadores, y se han puesto a disposición, por lo que ya no es un equipo tan limitante como es la capacidad de ir procesando las muestras para ir alimentando estas otras máquinas.

Es decir, tendríamos lo que necesitamos, o todavía hay déficit de esos equipos.

Tenemos más que antes, pero uno prefiere tener más para anteponerse a periodos más críticos.

Un aproximado de cuántos equipos, para saber cómo vamos avanzando.

Es una pregunta complicada porque se pueden crear falsas expectativas, porque hay un montón de equipos disponibles pero todo esto tiene que estar centralizándose en laboratorios que necesitan estar certificados por el ISP y que garanticen la seguridad de quienes hacen los test. Se puedan ir sumando nuevas máquinas, nuevos equipos, pero se requiere que se vayan coordinando las certificaciones correspondientes.

Y también se requiere insumos, decía el Ministerio de Salud (MINSAL).

Ahí se genera una situación que es bastante entendible. No somos el único país que está requiriendo insumos para poder hacer test. Y dependemos de mercados internacionales, entonces cuando uno trata de comprar nuevos reactivos para mantener el volumen de ensayos que están haciéndose, estamos junto con muchos otros países yendo a los mismos distribuidores y pidiendo cosas que están bastante escasas. Y es por eso que también se ha estado haciendo esfuerzos desde la comunidad científica, haciendo un catastro y diciendo: a ver, quién tiene estos reactivos y quién tiene estos otros, cosa de anteponernos a la situación cuando ya lo que existe en Chile disponible a través de los hospitales, del ISP, se empiece a acabar.

 Se están haciendo las compras, ¿cuándo más o menos empiezan a llegar?

Esto está ocurriendo en distintos niveles, los ministerios de Ciencia y de Salud están activamente gestionando con distintos distribuidores el poder asegurar un flujo constante de insumos. Eso depende de condiciones de lo que puedan estar produciendo afuera. Por otro lado, los científicos estamos poniendo a disposición lo que actualmente tenemos en stock en nuestros laboratorios. Y esto lo estamos haciendo antes que los hospitales o el ISP digan “ya se nos acabaron la capacidades de hacer test”. Entonces, esto se está haciendo de forma preventiva de manera que si es que no alcanzan a llegar a tiempo los nuevos lotes de reactivos, los test diagnósticos no paren.

¿Tienen una idea de si llegarán este mes o el próximo?

Desconozco la fecha exacta, pero se está trabajando para mantener un continuo de capacidad de diagnostico.

En cuanto a los profesionales que procesan esos test, hay gente capacitada o hay que capacitarlos ahora?

Yo creo que estamos en buena situación en el sentido que cuando se ha hecho un par de llamados por distintos medios consultando “quién tiene experiencia en manejo de muestras humanas” o “quien tiene manejo en este tipo de equipamiento”, ha llegado mucha gente que cumple ese tipo de características. Ahí se está además coordinando que pueda haber algún tipo de representación regional y territorial importante de esas capacidades. Y se están preparando nuevos llamados cosa de asegurar que el capital humano no sea tampoco limitante. Se está siempre trabajando antes que eso sea cuello de botella dramático.

En el caso de las regiones, por ejemplo Arica, donde no hay capacidad para hacer test  y deben mandar las muestras a Antofagasta para ser procesadas. ¿Qué se está haciendo con esa realidad?

Justamente cuando se ha estado haciendo el catastro de equipamiento, de reactivos, capacidades, se ha estado poniendo especial atención en asegurar que estas capacidades se puedan estar distribuyendo a lo largo de Chile. Al menos se están aumentando las capacidades existentes en Antofagasta cosa que el volumen que se pueda procesar sea mayor. ¿Que quisiera uno?, que efectivamente también estuvieran las capacidades físicas presentes en todas las regiones y ciudades. De que no nos sirve conocer que hay 20 nuevos equipos en Santiago y 30 personas que puedan hacer los ensayos también en Santiago, si es que no tenemos idea de cómo podemos ir agregando estas capacidades en las distintas regiones. Eso a nivel de coordinación con las sociedades, con la comunidad científica ha sido un tema importante, el tratar de asegurarnos que desde los distintos ámbitos académicos que están en Chile, se puedan ir asegurando capacidades a lo largo y ancho de nuestro país.

¿La toma de muestra es un cuello de botella?

Eso va a depender del sistema público. Esto requiere que avance en todo sentido, porque si uno dice: tenemos capacidades para 2 mil ensayos más diarios, pero el sistema público es incapaz de tomar 2 mil muestras más diarias, no sacamos nada. Entonces tiene que haber una conversación bastante coordinada y creo que ha estado ocurriendo, porque a nivel de autoridades se han dado cuenta de que poder diagnosticar es súper importante para entender cómo va progresando esto.

¿El sistema privado de salud está colaborando en el proceso de toma de muestras?

Desconozco todos los detalles. Pero te puedo comentar que la red de atención médica de la Universidad Católica (CHRISTUS), sí ha estado vigilante de poner al máximo las capacidades al servicio de alivianar esta crisis.

Hablaste de “expandir las capacidades diagnósticas”, ¿qué significa en concreto?

Poder hacer más test al día. Ese concepto involucra una serie de niveles: significa tener más equipos, más reactivos para hacer correr esas máquinas y más gente que pueda procesar muestras y echar a correr las máquinas, y analizar los resultados.

La compra de equipos e insumos, ¿es a proveedores extranjeros asiáticos, europeos, americanos?

Las compras de nuevos reactivos está a nivel del ministerio, y se está preocupando de ir a proveedores que efectivamente tengan capacidad de entregar stock. Si uno lo analiza probablemente eso está en mercados asiáticos que están “saliendo de la crisis” mientras que el mercado americano está entrando de cabeza en esta.

¿De qué forma se hacen estos test. Se necesita actualizar los protocolos con que se opera hasta hoy?

En la literatura científica están apareciendo una serie de descripciones de otras formas de hacer test para diagnosticar coronavirus y, justamente, es lo que se está haciendo en Chile. Hay una serie de colegas que están experimentalmente evaluando la factibilidad de implementar esos protocolos, esa forma de hacer test. Son protocolos que están siendo implementados en EE.UU, y la idea es poder ver si es que en Chile se pueden montar, porque aumentarían aún más la capacidad diagnóstica, utilizando otros reactivos que pueden estar menos escasos. A esto se suma esfuerzos de otros colegas por poder procesar las muestras de manera más expedita, prescindiendo de algunos pasos.

¿Esos son los test rápidos?

No. Estos son otros test moleculares que permiten detectar la presencia del virus similar como lo hace el test del PCR, pero a mayor escala y también más rápido. Cuando se habla de los test rápidos muchos de ellos tienen que ver con los test serológicos (análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos), ahí hay un poquito de ambigüedad en cómo se describe eso porque hay test rápidos que están recién apareciendo que detectan el virus mismo pero están todavía muy en pañales, mientras que hay otros test rápidos que detectan el que uno haya respondido al virus (detectan anticuerpos). Estos nuevos test que se están tratando de montar en Chile son variaciones de, o equivalentes al PCR, pero de mayor capacidad y también más rápidos.

¿Puede surgir que empiece el mercado internacional a vender estos test rápidos y la gente los pueda adquirir en forma individual?

Difícil, porque algunos de estos test nuevos rápidos requieren de un equipamiento especial, de máquinas que te permitan detectar el resultado y ahí lo que puede pasar, y sería bueno que algunos gobiernos empiecen a adquirir estos test rápidos que están siendo certificados por el FDA o por organismos competentes como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para otros (serológicos) pudiera pasar.

Pero deben estar validados.

Claro, es fundamental que estos test hayan sido validados por organismos competentes, porque si no es mayor el peligro si tienes un test que te entrega resultados con un alto porcentaje de falsos negativos- que significa que te informa que no tienes el virus aun cuando sí lo tienes-, eso genera falsa confianza, falsa seguridad en la persona y que diga: “no tengo nada, me voy a ver a mi abuelita”.

¿Cuánto demora hacer estas validaciones de test rápidos?

El FDA ha tenido un fast track (vía rápida) para uno de estos nuevos protocolos. No sé los números exactos, pero se están aprobando en tiempo récord.

¿Y los anticuerpos para la detección, funcionan?

Los test que se basan en detección por anticuerpos funcionan, el problema es que te informan que tu ya tienes el virus y lo has tenido por varios días, entonces es distinto al ensayo de PCR que dice: “usted tiene el virus aunque no se haya dado cuenta que lo tiene”. Y te lo puede detectar en etapas bastante tempranas. Los otros test (los rápidos) que se basan en anticuerpos te lo empiezan a detectar (el virus) en etapas más tardías, cuando han pasado varios días. El problema es que si te contagiaste con alguien que tiene el virus y te haces el test con anticuerpos puede que te diga: “no, usted no lo tiene”, aún cuando sí lo tienes. Mientras que en esa misma cantidad de días un test de PCR si te lo va a detectar. El test de anticuerpos (rápido) detecta que empezaste a responder al virus.

Esta pandemia ha permitido a la gente conocer más sobre cómo se propagan los virus. ¿Qué avances han hecho los científicos en Chile sobre el coronavirus?

Este es un esfuerzo que se está haciendo a nivel de la comunidad científica, el ISP está trabajando también en esto. La idea es ir tomando virus de personas que están infectadas y secuenciar su genoma entero, es como sacarle una foto al virus tratando de ver cómo es la secuencia del virus desde un paciente en Talca o en Chillán o la primera persona infectada en Santiago. Comparando las características moleculares (sus secuencias) con el virus que está infectando en China, en Italia o en Estados Unidos, uno puede entender el flujo de este virus, si es que estamos hablando de un solo gran foco de infección que se empezó a propagar, o la entrada de múltiples pacientes que fueron adquiriendo el virus en lugares distintos. Uno puede ir armando la historia de lo que es esta pandemia a nivel local e interpretando también potenciales diferencias en la severidad de los casos.

El virus, ¿puede mutar?

Uno puede ir viendo si el virus está mutando o no a través de secuenciar su genoma entero. Y si uno va viendo que la epidemiologia misma de la enfermedad en Chile, en términos de severidad de casos o de otras características, es distinta, uno puede ir buscando correlaciones con esas mutaciones para luego generar hipótesis que te permitan entender por qué.

¿Ya tienen análisis de esas correlaciones que hayan hecho?

El ISP acaba de publicar un trabajo donde hace los primeros análisis de algunos de los genomas, y la idea es ir sumando varias decenas de nuevos genomas del virus cosa de poder tener una visión aún más global de lo que está pasando con la pandemia en Chile. Hay una serie de colegas que están activamente trabajando en ello.

Se han conocido modelos matemáticos que permiten predecir el desarrollo local del coronavirus.

Lo que está haciendo la comunidad científica nacional es tratar en base a los números ir entendiendo como esto se ajusta a un modelos de una epidemia, tratando de entender cuál podría ser la proyección de la pandemia en Chile y cuáles son los mejores puntos para hacer intervenciones, como por ejemplo la cuarentena. Si uno hace una cuarentena cuando ya la curva de crecimiento de la pandemia está muy arriba, ya casi no tiene sentido.

Se ve que ahora tendremos que convivir con estos virus nuevos, ¿cuáles son las lecciones que nos deja esta pandemia, cómo debiéramos estar preparados?

Una de las lecciones es que existan capacidades de equipamiento mayor en Chile, por ejemplo, el hecho de que tengamos tan pocos robots para procesar muestras es algo que uno lo podría haber visto hace tiempo, pero nunca se había hecho crítico como ahora. Por otro lado, hay formas como uno podría haber empezado a fabricar reactivos para hacer diagnósticos de forma local el problema es que todo eso está sujeto a patentes y es producido solo por algunas compañías y en este momento no están dando abasto para producir estos test. Uno podría llegar a acuerdo de bypasear la patente para hacer los reactivos de forma local, pero los insumos para hacer esos reactivos tampoco los tenemos. Podemos visualizar a futuro que hubiera nodos regionales que permitan hacer distribución estratégica de insumos esenciales. Eso va de la mano de las tecnologías de acceso libre que podría ayudar a solucionar esta crisis. El problema es que mucho de los recursos que ellos tienen en reactivos están en laboratorios en Estados Unidos o Inglaterra y no es cosa de llegar y mandarlos desde allá hasta acá, porque los flujos de vuelo están erráticos, y muchas universidades están cerradas. Pero si hubiésemos tenido un repositorio de esos recursos en Brasil o en distintas capitales de Sudamérica sería más fácil tener acceso a ellos. En el iBio estamos muy interesados en impulsar eso y uno de los colegas que trabaja ahí, Dr. Fernán Federici, está súper conectado con la comunidad internacional que trabaja en tecnologías libres. De hecho, ha sido frustrante haber querido pero no tener aún en este momento  repositorios locales. Es un momento histórico para esa discusión. Por lo mismo, esto nos llevó a reflotar una idea que teníamos en el instituto de montar una “Bio Foundry”: un lugar para la fabricación de insumos genéticos y que en conjunto con repositorios, pueda permitir una cierta autonomía territorial, algo fundamental en un escenario donde la conectividad aérea con otros países está afectada. Así, con una Bio Foundry, uno pudiera estar fabricando algunos de los reactivos necesarios para los tests biológicos. Por otra parte, hay planos circulando para hacer respiradores mecánicos a través de equipamiento simples, cuyos planos son de códigos abiertos, es decir no están sujetos a patente y cualquiera que tenga el equipamiento básico lo pueda hacer.

Entonces, debiera promoverse la liberación de estos trabajos que existen en tecnologías de acceso libre.

Claro, pero al mismo tiempo se necesitan implementos mínimos para echar a andar alguna de estas cosas porque por muy tecnología de código abierto, si no tienes el equipamiento mínimo para fabricar, aunque el plano esté disponible  no sirve mucho. La discusión a futuro es como asegurar las capacidades para cuando se cierran fronteras, mantener algunos insumos básicos para fabricar en forma local. Lo importante es poder contar con laboratorios de fabricación “Fablabs” donde poder implementar y fabricar esos prototipos y luego poder escalar producción.

¿Es posible levantar esta temática desde Chile?

Yo creo que sí. Es una temática que está siendo discutida en otros lugares, pero cuando uno está en un rincón del mundo se torna mucho más dramático los tiempos, y más lenta la discusión.

¿Cómo saldremos de ésta, cuál es tu pronóstico?

La ventaja que tenemos es ir un poco más atrás en el calendario de lo que está ocurriendo en otros países, para identificar los errores, no repetirlos y ver donde se puede ganar un poco más de tiempo, para invertir ahí los esfuerzos.

En ese tiempo adicional que tenemos de ventaja, ¿qué pasos debemos dar ahora?

Bajar al máximo posible el nivel de interacción social, que la gente entienda que mientras menos se junte con otra gente (menos contacto físico), menos chance tiene el virus de propagarse.

¿Cuarentena total?

Más que cuarentena total, tiene que haber una actitud de las personas de entender el problema que es lo que no está ocurriendo, porque uno sigue viendo reportes que hubo fiestas, que hubo reuniones, que hay gente que salió siendo que no era necesario salir. Una cuarentena total sin que la gente esté entendiendo lo que tiene que hacer no sirve.

¿Cuánto tiempo se debe estar sin interacción social?

Esa cifra depende de lo que determine la autoridad competente y que la gente vaya acatando. Muchas de las decisiones que al final se están tomando a nivel de gobierno vienen de una conversación que involucra muchos actores y balancea las distintas opiniones que puedan haber ( ¡y que las hay!)  respecto a lo que es más recomendable.

¿Te parece que las decisiones de la autoridad están atendiendo a este llamado desde el mundo científico chileno?

Muestra un buen balance entre estar escuchando y tomando las decisiones considerando todas las aristas operacionales que todo esto involucra. Uno siempre puede tener una opinión de cómo las cosas podrían ser distintas, pero confía en que las decisiones (tomadas en el gobierno y mesa social COVID-19) sean siempre en búsqueda del bien común.

 

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