Desde su fundación en el papel principal ha sido implementar la política de EEUU hacia los países de Latinoamérica aunque sus estatutos y declaración de principios expresen matices diferentes.

Leonardo Fonseca. 17/03/2020. Piñera “ha defendido con eficiencia el orden público” dijo  a La Tercera Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), agregando  “al mismo tiempo (ha tomado) medidas especiales para garantizar los Derechos Humanos”. Estaba en Chile para garantizar el voto para su reelección, ahora el 20 de marzo, aunque el Gobierno de Chile coincidía plenamente con su actuación en política internacional y, además, lo más importante, está propuesto por EEUU quién sostiene y presiona para que su pupilo sea elegido, garantía de obediencia y sometimiento a sus Instrucciones. 

Desde su fundación en 1948 el papel principal de la OEA ha sido implementar la política de EEUU hacia los países de Latinoamérica aunque sus estatutos y declaración de principios expresen matices diferentes. En esa medida OEA-EEUU respaldaron a los dictadores y sátrapas que gobernaron el continente en la primera mitad del siglo pasado, la OEA no movió un dedo al contrario respaldó a Batista en Cuba, Trujillo en República Dominicana, Somoza en Nicaragua, Pérez Jiménez en Venezuela,  etc. Los políticos norteamericanos señalaban: “Somoza es un hijo de puta, pero es un hijo de puta nuestro”. 

En 1962 expulsó a Cuba obligando a los gobiernos del continente a romper relaciones diplomáticas. Cuba había derrotado a la invasión auspiciada por EEUU en Playa Girón y mantenía una política independiente y confrontacional.  Era una espina clavada en la garganta insostenible para el imperio y las oligarquías criollas. El gobierno de Jorge Alessandri obedeció a la OEA lo mismo que Frei quién mantuvo el quiebre de relaciones diplomáticas hasta que el Presidente Allende las reanudó en 1970. 

En la segunda mitad del siglo pasado EEUU impuso dictaduras militares en Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, Honduras, con sátrapas al estilo de Pinochet. La OEA hizo la vista gorda, no condenó y mantuvo en su seno a los representantes de los dictadores. 

En su trayectoria Luis Almagro fue Canciller en el gobierno del Frente Amplio de Uruguay bajo la presidencia de José Mujica, es decir que fue funcionario de un gobierno con clara política de independencia de EEUU.  Terminado su período fue elegido Secretario General de la OEA en reemplazo de José Miguel Insulza dándose una espectacular vuelta de chaqueta. Para el “Nuevo Herald” de Miami, Almagro rescató a la OEA de la “nulidad” del anterior Secretario orientando “su esfuerzo sistemático para la recuperación de la democracia en Cuba, Nicaragua, Venezuela”.  Además Almagro por mandato “superior” fue uno de los pilares en la creación del “Grupo de Lima”, cartel de gobiernos de derecha creado para derrocar al gobierno de Venezuela y clocar a un pelele como Guaidó. 

Su mentalidad rastrera está detrás de la declaración de  la OEA sobre el despertar de Chile al señalar: “las brisas del régimen bolivariano impulsadas por el madurismo y el régimen cubano traen violencia, saqueos, destrucción y un propósito político de atacar directamente el sistema democrático y tratar de forzar interrupciones en los mandatos constitucionales”. Esta es la política de la OEA bajo la dirección de los peleles de EEUU.

Existen otros candidatos. Una es María Fernanda Espinoza, ecuatoriana, ex Ministra de Relaciones Exteriores, del Patrimonio Cultural y de Defensa durante el gobierno del Presidente Correa. Está apoyada por países del Caribe pero no por su país pues Lenín Moreno apoya, como es lógico, la candidatura de Almagro,.

El otro candidato es el peruano Hugo de Zela, embajador del Perú en EEUU.

A Cuba le permitieron graciosamente reincorporarse a la OEA, la respuesta fue una tapa que se sintió desde  Canadá a la Antártica. Recordamos una canción de Carlos Puebla que se cantaba por los años 60 en Cuba pero que hoy tiene plena vigencia para el despertar chileno: Con OEA y sin OEA, Ganaremos la pelea.

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