Cartas y llamados. Inicio de campaña plebiscitaria. Que se viene marzo.

Equipo ES. 28/02/2020. Cartas y llamados

En la semana el Presidente y personeros de la ex Concertación insistieron en llamar a un “acuerdo nacional” para encarar la violencia registrada en el país.

Persistieron, en declaraciones y una carta, en poner como centro de los problemas del país el vandalismo y los saqueos. Prácticamente omitieron temas como las extendidas violaciones a los DDHH y vías de solución a las demandas sociales.

Esos insistentes llamados y énfasis en la violencia, desde el Ejecutivo y elites políticas, no consideran que en las últimas encuestas la ciudadanía puso en cuarto o quinto lugar el tema de la delincuencia, por debajo de pensiones, seguridad social, salarios y salud. Tampoco consideran diálogos y busqueda de soluciones con el conjunto de fuerzas  políticas y con representaciones del mundo social.

En gran medida, por esas situaciones y desacuerdos políticos, la mayoría de colectividades de la oposición desecharon el llamado del Presidente y la carta de ex ministros, ex parlamentarios y antiguos personeros de la Concertación. No se consideró apropiado ese camino e inclusive se llamó a priorizar por dar respuestas a las demandas expresadas en el estallido social.

Tampoco esas iniciativas encontraron eco en el movimiento social y más bien hubo severas críticas a sus promotores.

En definitiva, todo apunta a que la iniciativa del Presidente y la carta de personeros ex concertacionistas no tendrán ningún efecto constructivo en el camino de disminuir o parar la violencia y quedarán en un espacio meramente comunicacional y de polémica política.

Inicio de campaña plebiscitaria

En la semana comenzó formalmente la batalla por el Apruebo o Rechazo de una nueva Constitución.
Los distintos sectores políticos desplegaron sus fuerzas y su propaganda entregando argumentos a favor y en contra de un nuevo texto constitucional, instalando un debate de fondo que, lógicamente, incide en el conocimiento y decisión del electorado.

Un elemento señalado por analistas y dirigentes es que existen nichos de “los convencidos” donde habría que reforzar argumentos, pero el desafío estaría en sectores indecisos y poco informados.

Un factor controversial, confirmado en la semana por el SERVEL, es que no habrá límite ni control de gastos de esta campaña, lo que naturalmente favorecerá a la derecha y la opción Rechazo, que cuenta con la ayuda de grupos empresariales y financieros. Eso es considerado como otra anomalía en este proceso plebiscitario.

También continuaron las críticas por la forma en que se asumió la franja televisiva, con tiempos realmente irreales para algunos, limitados para otros, y con serias dificultades para los sectores sociales e independientes.

Que se viene marzo

Durante la semana que está terminando, siguieron las instalaciones comunicacionales y políticas en torno de lo que se definió como que “se viene marzo”, en al menos dos lecturas. Una, del gobierno y la derecha, dando un tono alarmista, de incertidumbre, de llegada de la violencia; otra, de que el pueblo volverá a movilizarse por sus derechos, una expectativa entusiasta por la marcha y la huelga feminista, y un adelanto de que la ciudadanía se expresará sobre todo porque soluciones en ámbitos como pensiones, salarios, empleo y acceso a la salud digna, sigue sin resultados concretos y realmente positivos para la gente.

Como sea, a la demanda social y la movilización popular, se opondrá un sentido autoritario y represivo, una exaltación de la violencia y “necesidad” del uso de la fuerza pública (Carabineros), lo que implica que vienen semanas de debate político y de contrapunto entre la población y el gobierno.Para las cuatro semanas de marzo están programadas a lo menos diez convocatorias a marchas, huelgas, manifestaciones, homenajes, movilizaciones, todo surgido principalmente de organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos, política, estudiantiles, de la cultura.

El gobierno, frente a eso, está con planes de desplazamientos y acciones de Carabineros, medidas autoridades y de “mantención del orden público”, desacreditación y criminalización de la protesta social.

Hay en marzo una agenda legislativa muy activa y con temas cruciales en tributación, pensiones, seguridad pública, trabajo, donde seguramente se expresarán las profundas diferencias existentes entre el gobierno de derecha y la oposición progresista y de izquierda.

 

 

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