Presidente del PPD salió al paso de los dichos del jefe comunal de Recoleta… le habla a unos pocos incautos.

Eduardo Contreras

Abogado

23/02/2020. Fue en una reciente  entrevista de prensa que, con toda la razón del mundo, el compañero Daniel Jadue, alcalde de la Comuna de Recoleta y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Chile, refiriéndose al llamado “Despertar del Pueblo” que se vive desde octubre pasado, aludió a la responsabilidad que tienen aquellos sectores políticos del país en la mantención del modelo político y económico consagrado en la Constitución de Pinochet que todavía nos rige.

Todo lo cual no es un secreto para nadie que viva en este país, que sepa al menos leer y escribir, que conozca la evolución política nacional y en particular lo que se ha llamado “la transición” y el paso de la dictadura a los regímenes posteriores. Nada de lo dicho por Daniel Jadue puede molestar a nadie bien informado y ubicado políticamente.

Sin embargo, un personaje históricamente muy vinculado a los EEUU de Norteamérica, como es Heraldo Muñoz, presidente del PPD y ex Ministro, salió al paso de los dichos del jefe comunal de Recoleta en lo referente a sus afirmaciones sobre el derecho a la rebelión popular por una parte y a la responsabilidad de los diversos sectores por la permanencia e inamovilidad de la Constitución pinochetista.

Muñoz se permitió sostener que “las afirmaciones de Jadue sólo pueden influir en incautos, pues la mayoría del país conoce la verdad”. En efecto, la mayoría del país conoce la verdad de lo sucedido estos años y por eso mismo es que al fin de cuentas el que sólo le habla a unos pocos incautos es el propio Muñoz.

Porque desde luego en cuanto al derecho del pueblo a la rebelión es un tema que, se supone, no está en discusión salvo para aquellos que por nada del mundo cambiarían un modelo de sociedad que favorece exclusivamente los intereses de los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros. Un modelo ultrareaccionario consagrado precisamente en la Constitución vigente en Chile y que puso fin al papel del Estado en Salud, Educación, Previsión, Vivienda, Cultura y en todos lo referente a derechos sociales del pueblo. Un modelo que privatizó no sólo las riquezas fundamentales del país sino hasta elementos tan fundamentales como el Agua, hoy en manos de los grandes empresarios nacionales y extranjeros.

Alguien en su sano juicio ¿podría oponerse a que el pueblo se rebele ante una situación tan brutalmente injusta y opresora?

Y en cuando a la complicidad de los actores políticos con la dictadura respecto de la mantención del modelo, ¿todavía quedará alguien que lo dude?

Supongo que nadie habrá olvidado que los más importantes personeros de los gobiernos supuestamente demócratas que sucedieron a Pinochet no sólo mantuvieron la misma Carta fundamental con reformitas mínimas, sino que ¡cómo para olvidarlo ¡ salvaron al dictador del proceso judicial que debía enfrentar en España mientras permanecía detenido en Londres. Pero si hasta viajó a rescatarlo un actual senador “socialista”. ¿O lo olvidaron?

De allí la plena legitimidad de la duda acerca de si la dictadura de Pinochet fue derrocada o si se pactó con ella una salida negociada.

Finalmente, poner en duda el histórico papel del Partido Comunista de Chile, la única fuerza política que jamás ha dejado de luchar por el fin del marco jurídico constitucional impuesto por la dictadura y la única fuerza política que asumió en concreto la lucha judicial por los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura derechista, a partir de la querella con Gladys Marín el 12 de enero de 1998, sólo puede entenderse en alguien formado bajo los cánones ultrareaccionarios del imperialismo norteamericano.

 

 

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