Presencia vital

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La mayoría de los partidos políticos están completamente desconectados de los sectores populares y se han convertido en fervorosos seguidores del cinismo.

Gonzalo Moya Cuadra

Licenciado en Filosofía

02/01/2020. El año 2019 será recordado como el año donde el pueblo cantó, altivo y lúcido, himnos nacientes. Hay diferencias irreconciliables en el sector oficialista, pues la derecha nunca se ha desvinculado de la dictadura. Todavía se sigue nutriendo de su ínsita insipiencia. Hay elementos contundentes de convicción para vincularla con la violencia. Siempre tiene excusas para generarla. Siempre se excusa. Siempre dispensa. Ergo, se acusa. El pueblo se sigue manifestando pacíficamente y la derecha sigue actuando y evocando con nostalgia su pasado dictatorial. El pueblo observa con desagrado a un gobierno asténico que en esencia no es democrático. Cada día la crisis en Chile se profundiza por la incapacidad gubernamental y por el obrar estéril de casi la mayoría de los partidos políticos. Siempre lo mismo. Sólo la racionalidad, anticipación, proyectos viables y experiencia política  del Partido Comunista permitieron legitimar, promover y percibir con lucidez los auténticos cambios sociales que el pueblo de Chile aún espera. El Partido Comunista ha revalidado su presencia vital, marcando las variables que consolidarán el sentido unitario de la verdadera izquierda.

La mayoría de los partidos políticos están completamente desconectados de los sectores populares y se han convertido en fervorosos seguidores del cinismo, teoría que propugna el desprecio por las conveniencias sociales y desvergüenza en el mentir. Entonces, como prioridad máxima la tarea de la izquierda verídica será elaborar proyectos éticos y emancipadores con discusiones populares que concreten una Asamblea Constituyente cien por ciento elegida,  para estructurar una nueva república democrática de acuerdo a las actuales variables de las ciencias humanas y distanciarse definitivamente del neocolonialismo norteamericano. En este contexto se deberá incluir, entre otros, claros conceptos de Inteligencia democrática adecuados a una visión estratégica y tecnológica propia de un Estado renovado.

El Partido Comunista no es un partido que propicie la violencia, como dice la derecha emética, puesto que ha sabido comprender la difícil situación social de Chile, como ningún otro partido del espectro político, construyendo junto al pueblo digno el verdadero sentido democrático de las manifestaciones. La libertad de exteriorización reside en la voluntad popular como un acto revolucionario y trascendente. Los manifestantes se expresan responsablemente, pues así lo han decidido. La revolución popular seguirá de manera serena para seguir reclamando por un sistema más estatal, más unitario, más inclusivo y más solidario. La actual administración pasará a la historia como un simple gobierno represor con escasa capacidad de sindéresis, cínico, desidioso e incapaz de solucionar el terrible drama por el que atraviesan miles de mujeres por la violencia patriarcal y por no comprender la historicidad de los pueblos originarios. La poca tolerancia a la crítica, la escasa capacidad empática y el exceso de una personalidad obstinada permiten seguir perseverando en el tema de la renuncia presidencial, pues es una petición necesariamente democrática y legítima del pueblo chileno. Este gobierno sólo ha respondido con políticas reactivas y apresuradas, desconociendo el real sentir popular que sólo anhela soluciones de fondo a sus naturales demandas. Felices nuevas manifestaciones 2.020 con el pueblo joven a la vanguardia.

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