Criticó que ese sector se niegue a paridad en órgano constituyente: “Se opone, cuando se exige respeto a derechos de las mujeres”. Indicó que titular de MinMujeryEG “mantuvo un silencio cómplice” ante agresiones a mujeres.

Daniela Pizarro A. Periodista. 31/12/2019. En entrevista con ElSiglo.cl la exministra de la Mujer y Equidad de Género, Claudia Pascual, abordó el actual escenario que disputan las mujeres, donde destaca la discusión en el Congreso por paridad de género para una futura instancia constituyente. La integrante de la Comisión Política del Partido Comunista se refirió también al rol de los movimientos feministas en el estallido social y al papel que está jugando la actual titular de la cartera de la Mujer, Isabel Plá, frente a las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, niñas y adolescentes, por parte de Carabineros.

En el marco del proceso constituyente hay una fuerte disputa respecto a la paridad de género en la conformación de la Convención Constitucional ¿Cómo ve que este tema siga siendo materia de discusión, en especial para la derecha?

Es bastante incomprensible que a esta altura del siglo XXI se siga cuestionando no solo el derecho sino que la obligación de que la democracia en Chile represente a las mujeres en la proporción que somos. Ni siquiera somos el 50, somos el 52 por ciento del total de la población. Pero también sorprende porque los últimos estudios como el del PNUD (Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas) respecto a las cifras de desarrollo humano, establece que Chile es el país que más avanza en términos de ir estrechando los prejuicios de género, es decir, cada vez a la gente le parece menos justo que existan las brechas salariales, de participación, entre otras. En eso somos el país que más avanza respecto a su punto de partida hace 20 años atrás. Con este debate, además, se constata que la derecha cada vez que hay discusiones y se exige respeto a derechos de las mujeres se opone, y luego cuando se logra un piso mínimo y se va por el siguiente peldaño, se vuelve a oponer, justificando que ya se consiguió algo. Por ejemplo, esto pasó cuando se discutió la paridad de género en el sistema electoral donde la UDI (Unión Demócrata Independiente) la votó en contra, pero cuando se aprobó estuvieron de acuerdo. Hoy dicen que no están de acuerdo con que la conformación del órgano constituyente sea paritaria, sino solo con que en las listas de candidatos haya paridad. Con esto se vuelve al piso anterior en vez de seguir dando otro paso. Pasó también con las tres causales (para interrupción del embarazo), cuando dijeron que no era necesario legalizar el aborto en esas circunstancias porque existía la píldora de anticoncepción de emergencia, pero cuando anteriormente estaba la política para repartir esa píldora fueron al Tribunal Constitucional para decir que era abortiva. La derecha juega a eso y nuevamente la tenemos recurriendo al Tribunal Constitucional por paridad tal como lo hizo en la reforma del sistema electoral en 2015.

¿Cuál es el riesgo que se corre si las modificaciones donde se incluye la paridad no se aprueban?

Se corre el riesgo de restarle legitimidad al proceso. De no promover una mayor participación, cuando hay una sensación de que esta vez la Constitución puede consagrar mucho más justicia para las mujeres. Pero, por otro lado, creo que si no pasara en la inmediatez de esta votación, hay plazo para generar más leyes que permitan pasar la paridad, por eso llamaría a no dejar el esfuerzo por seguir intentando que haya paridad, escaños reservados para indígenas y participación de ciudadanos independientes. Lo que sí es relevante es que si por cualquier motivo no pasara y la constituyente no tuviera esas posibilidades, la gran campaña sería llamar a votar por mujeres, por representantes de pueblos originarios e independientes, cosa de poder dotar de igual manera a la instancia con esas ideas.

¿Cómo ve la relevancia que tomaron las manifestaciones de mujeres en el estallido social?

Ha sido bien impresionante y satisfactorio que las movilizaciones de las mujeres se estén dando en este marco con tanta masividad y diversidad de demandas, ya que se busca que el mayor segmento de mujeres esté representado. Porque no está solo la demanda de los derechos sexuales y reproductivos, o solo la demanda del derechos al trabajo, sino que están todas las reivindicaciones expuestas, como el derecho a la vivienda, a la migración, la no violencia, entre otras. En estos setenta días, además, las movilizaciones de mujeres transformaron la movilización social. Justo cuando el gobierno instalaba que en las manifestaciones solo había violentistas, las mujeres llegan con cordura, con un llamado de atención para que el foco se ponga en el fondo de los problemas y en particular los problemas que tenemos las mujeres del país.

Justo cuando decían que la movilización decaía apareció la intervención de LasTesis, y terminó dando la vuelta al mundo ¿Por qué se dio ese fenómeno?

Porque lo que hace es identificar realidades de las mujeres. En el caso de Chile cientos de miles de mujeres lo viven a diario, y en el mundo son miles de millones. El acoso sexual callejero, el abuso y la violación por parte de cercanos a la familia cuando se es menor, la violencia física, psicológica, muchas veces en las parejas, sumado a la represión y a la falta de justicia o de una justicia que se mide de acuerdo al daño provocado por el victimario, hace que las mujeres sientan que el Estado no las protege del todo, que la justicia no siempre llega. Ahora eso se agudiza cuando la policía, que se supone debe proteger, está violando los derechos de los y las manifestantes. Esos elementos convierten al discurso de LasTesis en algo tremendamente potente y no lo hace solo local sino que mundial.

¿Cómo se explica que una institución como Carabineros violente sexualmente especialmente a las mujeres que son detenidas en las manifestaciones?

Es injustificable e inexplicable que Carabineros esté actuando de esa manera. Claramente no hay cursos de derechos humanos en profundidad que les haya calado, no hay capacitación en términos de evitar esa violencia. Es lamentable porque esta pérdida de confianza es ante una institución que debe velar por la seguridad de las chilenas y chilenos. En especial en la defensa de las mujeres, porque hubo muchas alianzas dirigidas para que ellos fueran actores claves en la erradicación de la violencia contra las mujeres y ahora se pasan a la vereda de los agresores de mujeres.

¿En ese marco, cómo ha visto la gestión de la ministra Isabel Plá?

Ha sido del todo poco diligente, mantuvo un silencio cómplice, imperdonable, durante las primeras tres semanas de movilizaciones. Luego se ha manifestado en un par de tweet muy débiles y no se hace cargo de que es su gobierno el que está llamando a mantener el orden público con esta policía que está violando los derechos humanos, por tanto es su gobierno el responsable de las violaciones a los derechos humanos. Ella, si realmente estuviera defendiendo los derechos de las mujeres, debiera dar un paso al costado, sería una actitud mucho más pertinente y acorde a la gravedad de la situación. No lo ha hecho por lo que ha tenido una actuación débil, poniéndose muy poco en los zapatos de las víctimas, quienes no solo han sufrido la violencia policial sino que también la falta de institucionalidad que ella misma permitió en estos dos años de gobierno con el despido masivo de los abogados y abogadas que llevaban las causas de violencia en el Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género, con los despidos de psicólogos y profesionales que trataban y daban contención a las mujeres violentadas en los centros de ayuda. Por tanto, no hay un trabajo y una línea estratégica de acción y de atención frente a la violencia contra las mujeres. Es triste ver como una institución como el Ministerio que fue creada para tener mucho más garra, más dientes, mucha más impronta y personalidad en la defensa de los derechos de las mujeres, no se esté utilizando frente a este escenario.