Tiempos de proyección

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Se ha producido un avance cualitativo en el nivel de comprensión de la mayoría del pueblo que dentro del actual  sistema sus problemas no encontrarán solución.

 Juan Gajardo

Miembro de la Comisión Política del Partido Comunista

29/12/2019. El último trimestre del año 2019 será recordado a futuro como el tiempo durante el cual mayoritariamente la población de este país se rebeló contra la injusticia imperante en la sociedad chilena y los abusos que soportaba la proporción más amplia de sus habitantes. Estas movilizaciones rompieron la laxitud de los sectores políticos sistémicos que jugaban entre los que apoyaban los proyectos antipopulares de este gobierno y personajillos que, siendo asimilados al espectro opositor, buscaban sin embargo alguna figuración o prebenda, sugiriendo modificaciones menores a estos proyectos, pero en definitiva aprobándolos, escudados tras el argumento de respeto a cierta “voluntad popular”. Otro de los efectos de estas jornadas de movilización social ha sido la reconfiguración, en proceso, del mapa de alianzas políticas, que se hace  evidente a partir de la firma del acuerdo del 15 de noviembre, dado que ha provocado rupturas en el Frente Amplio, públicos desacuerdos en la coalición derechista gobernante, decantación de posiciones en los partidos de la ex concertación.

Se ha producido un avance cualitativo en el nivel de comprensión de la mayoría del pueblo que dentro del actual  sistema sus problemas no encontrarán solución. Se ha movilizado como forma de expresar su insatisfacción, su frustración, su desengaño. Sin embargo, cometeríamos un error de apreciación si interpretamos estos datos de realidad linealmente, creyendo que las transformaciones necesarias a realizar en nuestro país ya cuentan con la suficiente fuerza y que es cuestión de corto tiempo, a lo más que concluya este gobierno-pesadilla, para poder producir los cambios coreados en las consignas callejeras. La reacción está trabajando, articulando sus recursos, que no son pocos, para oponerse en lo operativo a cualquier cambio a la situación actual. A modo de ejemplo; les molesta incluso el concepto de Nueva Constitución y buscarán primero oponerse a cualquier cambio votando NO al cambio de Constitución  y posteriormente, si pierden, buscando que los cambios a realizar no modifiquen lo esencial del engendro Pinochet-Guzman. Pero ese es un primer nivel en el cual tenemos vallas que superar. Hay un segundo nivel que se da a nivel de la red institucional del Estado, donde muchas instituciones tienen vigencia y sustentan la actual organización de sociedad y finalmente no obviar el peso de la ideología hegemónica, factor en el cual la reacción seguramente enfocará grandes recursos.

Las fuerzas políticas y el movimiento social que asumen como responsabilidad incidir en la orientación de los cambios, deben de manera urgente concordar mínimos programáticos a partir de los cuales construir. La reciente reunión del Bloque Sindical de Unidad Social con una gama muy amplia de partidos políticos apunta en la dirección correcta si el objetivo es ese. De manera similar debería procederse entre partidos políticos y otros movimientos sociales, como el de DD.HH., feminista, medioambientalista, etc. Mal harían los partidos y movimientos políticos si no asumen que en este y desde este movimiento, ha surgido un núcleo dirigente que ha actuado en la dirección de las movilizaciones en la base, que sigue integrado en la realización de cabildos y que no responde a las actuales estructuras partidarias. Les encontramos en lo que se ha denominado “primera línea”, pero también en las comunas y barrios. Es un capital político del mundo popular que se debe tener en consideración. Estudiar y aprender de las experiencias recientes similares (Ecuador, Colombia, España, Francia) de otros movimientos populares, entendiendo las particularidades de cada caso. En definitiva, hacer todos los esfuerzos para evitar que el actual sacrificio del pueblo de Chile sea exitoso y no concluya con una colectiva frustración.

Hoy se centra parte significativa del debate en la discusión de la Nueva Constitución, donde los sectores reaccionarios rechazan la paridad de género y los cupos reservados para las naciones originarias. La discusión en definitiva remite a cuán democrática queremos la nueva constitución. No será el verano la época plácida merecida si tenemos en consideración que estamos en pleno proceso de resolución de la contradicción neoliberalismo democracia. El aporte de los y las militantes más consecuentes del movimiento popular es determinante. Todas y todos ell@s junto al abrazo fraterno y parabienes en lo individual en estas festividades de fin de año, también estarán renovando el compromiso de luchar por un Chile justo y digno, sabiendo que los momentos actuales fueron construidos en décadas de luchas y experiencias del pueblo.

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