El medio internacional aludido en el informe del Ministerio del Interior se refirió al documento de 122 páginas.

Nathali GómezRT en español. 24/12/2019. Un nuevo giro ha dado la atribución de los hechos violentos en las protestas en Chile a organizaciones de Venezuela, Cuba y Rusia con la publicación de un informe en el que se analizaron las interacciones en las redes sociales, especialmente durante los momentos más álgidos de las manifestaciones en contra de las políticas económicas del Gobierno de Sebastián Piñera.

Si bien desde La Moneda se afirmó desde el principio que ha habido un accionar de grupos foráneos, el estudio presentado ante la Fiscalía chilena ha puesto sobre la mesa supuestas «pruebas», basadas en análisis de la big data.

Entretanto, los usuarios en las redes se mofaron del análisis de las propias redes, hecho por el Gobierno, y compartieron imágenes en tono de humor y sarcasmo sobre sus ‘hallazgos’.

Muestra y datos

Según el texto entregado por el Gobierno chileno, se analizó la big data del comportamiento de cinco millones de usuarios de las redes, que generaron 60 millones de comentarios entre el 18 de octubre, cuando se decretó el Estado de emergencia, y el 21 de noviembre, dos días después de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exigiera medidas de reparación ante el uso excesivo de la fuerza de Carabineros.

En el papel de trabajo, que ha sido catalogado por el fiscal nacional chileno, Jorge Abbott Charme, como hecho por «fuentes abiertas», se especifica que 19,3 % de las publicaciones analizadas se emitieron fuera del país sureño y que este porcentaje se fue reduciendo luego del 26 de octubre, cuando se llevó a cabo la ‘Marcha más grande de Chile’, a la que asistieron aproximadamente un millón de personas.

La participación foránea 

La concreción de la supuesta participación exterior en las manifestaciones en Chile estuvo condensada en el documento entregado por el ministro del Interior chileno, Gonzalo Blumel, al fiscal nacional, Jorge Abbott.

El estudio de 112 páginas lo preparó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) y fue catalogado por Blumel como «información extraordinariamente sofisticada« a partir de tecnología de la big data.

Según este trabajo, 31 % de quienes mostraron su posición crítica al Gobierno chileno no viven en ese país.

¿Protesta internacional?

En el estudio se identificaron cinco grupos o comunidades de opinión e influencia, de los cuales dos son internacionales.

Se incluye en esta selección a Actualidad RT y al canal venezolano TeleSUR, debido a que supuestamente impactaron en las conversaciones de las redes sociales a partir del 19 de octubre, cuando dieron cobertura como el resto de los medios a la actuación de los militares en las calles tras el decreto de Estado de emergencia hecho por el mandatario chileno.

Sin embargo, no solo los canales de Rusia y Venezuela fueron incluidos, pues también se consideran actores internacionales a favor de la protesta figuras del kirchnerismo y peronismo que habrían cuestionado el desigual modelo económico chileno.

Entre las personajes públicos se incluye al cantante español Ismael Serrano, al rapero puertorriqueño Residente y al actor argentino Juan Diego Botto por compartir videos sobre la violencia de Carabineros y el Ejército, así como información sobre cifras de muertos y heridos.

De igual manera, se presentan grupos de la red social Facebook que supuestamente habrían sido creados en el exterior con los nombre «Protesta por Chile en Londres» y «Support Chile from Glasgow».

El segundo grupo internacional

En este renglón se ubican las cuentas internacionales que no manifestaron su apoyo a las movilizaciones populares, y que, según el análisis, no tienen el mismo alcance de las otras. Los usuarios son de Venezuela, Argentina, México y España.

Estas cuentas cuestionan a los partidos de izquierda, apoyan a Piñera y cuestionan los datos que demuestran la desigualdad en Chile. Para ellos hay una supuesta injerencia de miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y de «personas con credenciales diplomáticas».

Los personajes públicos son el periodista argentino Jorge Lanata, la reportera venezolana Madelyn Palmar, la vocera de la derecha venezolana María Corina Machado, y la exministra de Seguridad del gabinete de Mauricio Macri, Patricia Bullrich.

El tercer grupo: los jóvenes

A este conjunto pertenecen los jóvenes, que corresponden al número de participantes más alto. De 18 al 25 de octubre consiguieron que sus publicaciones tuvieran cuatro millones de retuits.

Según el estudio, anteriormente no opinaban en temas políticos les gustaba el k-pop y tenían menos de 5.000 seguidores. Sus argumentos se relacionan con el carácter histórico de las manifestaciones y con las críticas al aparato de seguridad estatal, basadas en la cifra de muertos y violaciones a los derechos humanos.

Este grupo se caracteriza por criticar el silencio mediático, rechazar el bloqueo de sus cuentas y ridiculizar la supuesta responsabilidad del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en las manifestaciones. Como referentes, según el análisis, están los medios digitales Piensa Prensa y ChileOkulto.

De este conglomerado, destacan la joven comediante Paola Molina y la cantante chilena Mon Laferte, quien escribió en su pecho el mensaje: «En Chile torturan, violan y matan», durante la entrega de premios Grammy.

Los ‘influencers’

Los usuarios del cuarto grupo, compuesto por ‘influencers’ o «principales articuladores», hablan sobre la desigualdad como principal razón para protestar. Sus trinos han generado seis millones de comentarios y 83,2 % de retuits.

En este aparte se ubican los futbolistas Claudio Bravo y Gary Medel, los políticos del Partido Comunista y el Frente Amplio (Pamela Jiles, Camila Vallejo, Karol Cariola y Beatriz Sánchez) e incluye cuentas de Twitter de periodistas de radio y del «activista» de la cuenta «Vagabundo Ilustrado».

Quinto grupo: defensores nacionales

En esta categoría se encuentran defensores del Gobierno y del modelo neoliberal. Sus trinos desencadenaron dos millones de comentarios

Sus usuarios más destacados son el excandidato presidencial José Antonio Kast; la ministra de la Secretaría de Gobierno, Karla Rubilar; el Ejército de Chile y la cuenta de Carabineros; la activista ‘Marcela Republicana’; y la filósofa de derecha Teresa Marinovic.

En este segmento critican a la izquierda por no condenar la violencia en las protestas, se preguntan sobre los responsables de actos vandálicos y se refieren a los «populismos socialistas» que desestabilizan la región, como ya lo han afirmado gobiernos de países como Ecuador, Colombia y Bolivia, al referirse a la supuesta influencia venezolana, cubana, nicaragüense y rusa en la protesta popular.

De nuevo los bots

En este aparte también se hace referencia a los 11.000 «bots o usuarios con actividad anómala». De estos, 241 escribieron 194 comentarios al día. Según el análisis, fueron creadas después de crisis política y 52 % son jóvenes.

Además, se contabilizan 86 grupos de Telegram, 169 de WhatsApp y 338 eventos en Facebook para alentar a participar en las protestas.

Según La Tercera, «ninguno de los antecedentes vertidos en las 112 páginas del Gobierno tendría por ahora un carácter delictual».

Redes cuestionan el informe

Tras la publicación de la información, los internautas compartieron memes donde mostraban su escepticismo por las afirmaciones recogidas tras el análisis.

De igual manera, en clave de humor se ironizó sobre la supuesta responsabilidad de otros países en los asuntos internos de Chile.

La referencia a los seguidores del k-pop también llegó a las redes.

La disculpa de La Tercera

Este nuevo informe publicado por La Tercera en exclusiva, sale a la luz dos meses después de que el diario conservador se disculpara por haber publicado una nota donde afirmaba que había tenido acceso a una minuta policial donde se identificaron a ciudadanos venezolanos y cubanos, con posibles vínculos con «los servicios secretos de esos países», en hechos de violencia.

A pesar de que tanto la nota de disculpas como la original desaparecieron de la red, La Tercera afirmó que «no fue intención criminalizar a ciudadanos extranjeros que están viviendo en Chile», y reconoció su falla al no contrastar la información con terceras fuentes, recoge El Desconcierto.

Polémica en el Gobierno

Entre el fiscal metropolitano de oriente, Manuel Guerra, el titular del Ministerio Público y la ministra vocera del Gobierno, Karla Rubilar, se presentó un cruce de declaraciones, previamente.

Guerra sostuvo que el ataque contra el servicio de transporte había sido muy precario y que no se evidenciaba participación de organizaciones de afuera o de un grupo de extranjeros.

Rubilar contradijo lo dicho por Guerra y ratificó la postura oficial sobre la acción de agentes exteriores basándose en supuestas declaraciones de Abbott, quien salió al paso y aseguró que no había recibido ninguna información de la participación internacional de organizaciones en los ataques contra las instalaciones del Metro de Santiago.

Tras estas idas y venidas, finalmente Abbott recibió el informe, que catalogó como hecho por «fuentes abiertas» y no por inteligencia, lo que impide que pueda abrirse una investigación.

La influencia extranjera

El dedo acusador a factores foráneos no es nuevo. Cuando la convulsión social en Chile empezó a escalar, Piñera aseguró que el «malestar del éxito» había sido una de las razones para que se hubiese registrado violencia por parte de los manifestantes.

Luego, el 9 de noviembre, aunque admitió que no había sabido entender «un clamor subterráneo de la ciudadanía por lograr una sociedad más justa», el mandatario dijo que la «ola de violencia» provenía de grupos organizados que no se conocían en Chile.

Esa posición coincidió con las palabras que, a finales de octubre, había dicho el encargado de Latinoamérica del Departamento de Estado, Michael Kozak, quien aseguró que Rusia había participado en las redes sociales, a través de «cuentas falsas», para aumentar las tensiones que se vivían en Chile, una acusación fue negada por el vicecanciller ruso, Sergei Ryabkov, recoge una entrevista de EFE.

Si bien Kozak no dijo que Rusia fuese la única responsable de avivar esas tensiones ni habló directamente de Venezuela y Cuba, tradicionalmente señalados por la derecha de la región de alentar las protestas en países como Ecuador, Bolivia y Colombia, sí se refirió a la cadena televisiva multiestatal TeleSUR como un «exacerbador de los debates».

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, habló de «los esfuerzos extranjeros para socavar las instituciones, la democracia o la sociedad chilenas», en una conversación telefónica que sostuvo con Piñera. Una retórica que ha intentado, sin éxito hasta ahora, desplazar la responsabilidad de la crisis interna a factores ajenos al conflicto.

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