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Engorroso y polémico trámite constituyente. Un choque fuerte en la derecha.

Equipo ES. 20/12/2019. Engorroso y polémico

Así ha resultado el trámite para el proceso constituyente destinado a dar vida a una nueva Constitución.

La decisión de partidos de derecha, de la ex Concertación, y unas colectividades del Frente Amplio (FA) de mantener en el Congreso tal cual un cuestionado “acuerdo político” para la realización de un plebiscito, sin que hubiera Asamblea Constituyente sino que se optara por una Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional, sin que se hubiese consultado a la totalidad de partidos y representaciones de la sociedad civil, y donde no quedara establecida la paridad de género, escaños para representación de pueblos originarios, condiciones adecuadas para independientes, y mantenía limitaciones para que pudieran ser electos en la instancia constituyente dirigentes sociales o sindicales, provocó una situación de conflicto y cuestionamientos. Ese fue el motivo por el cual grupos de legisladores votaron en contra de la propuesta para el plebiscito, porque de origen estaba enmarcada en el “acuerdo político” diseñado y establecido por el oficialismo con solo un grupo de partidos políticos.

Luego vino la discusión en la Cámara de Diputados -y deberá darse en el Senado- sobre indicaciones que dieron con establecer porcentajes de mujeres y hombres en el espacio de Convención y considerar la representación de indígenas. También se avanzó en una fórmula para presencia de independientes. Lo claro es que cualquiera que sea la instancia constituyente, los partidos políticos e incluso los parlamentarios, tendrán la batuta y mejor opción para integrarla, a pesar de ser de las instituciones peor evaluadas por las y los ciudadanos.

Al cierre de esta semana todavía quedaban abiertos varios temas sobre el trámite constituyente, todo en un ambiente de enredos, confusiones, peleas intra-partidos, conflictos en la oposición y el oficialismo, incertidumbres, aspectos poco claros, donde la ciudadanía ve pugnas y procesos engorrosos entre políticos y parlamentarios. Desde sectores sociales, sindicales y opositores, se señala que el pecado de origen fue la firma del “acuerdo político” suscritos por colectividades tan diversas como la Unión Demócrata Independiente (UDI) y el partido Comunes del FA.

La pregunta que no apareció en los días de arduos debates, es si la ciudadanía está comprendiendo todo este entuerto entre partidos y legisladores, o se está reforzando la percepción que todo esto se trata de un trámite a nivel de elite, con acuerdos “entre cuatro paredes” como se ha señalado y buscando armonizar más las posiciones partidarias que las inquietudes ciudadanas.

Desde distintos sectores se volvió a insistir en que en este trámite del proceso constituyente no se consultó a representaciones del mundo de la sociedad civil, sindical, juvenil y estudiantil, tampoco del sector privado y empresarial, muy poco a segmentos académicos, al punto que cuando se iba a votar sobre el “acuerdo político” y los contenidos de la reforma para el plebiscito, la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados prácticamente no sesionó ni escuchó a representaciones de la sociedad y en sus discusiones se intentó hacer todo rápido, sólo en función del convenido de la derecha, la ex Concertación y dos o tres colectividades del FA. Hasta miembros de la Comisión de Constitución reclamaron que no hubo espacio para el análisis detallado y denunciaron que los promotores del “acuerdo político” querían sacar todo rápido.

Hay un trámite enredado y enrarecido que podría afectar la empatía de la población con el plebiscito de participación ciudadana, llevando al desinterés, la desinformación y el abstencionismo.

Lo que todos los sectores valoran a estas alturas -a excepción de la UDI, personeros del Partido Republicano y segmentos de Renovación Nacional- es que habrá plebiscito el 26 de abril, donde se preguntará si se quiere una nueva Constitución y qué instancia deberá llevar adelante el proceso constituyente: Convención Constitucional (elegida democráticamente en un 100%) o Convención Mixta Constitucional (elegidos el 50% de convencionistas, y el otro 50% conformado por parlamentarios). Y que esto lleve a que finalmente haya una nueva Constitución en el país, que ponga punto final al texto heredado de la dictadura.

Pero surgieron en esta semana aprehensiones, dudas, incertidumbres sobre si finalmente el país podrá contar con un proceso constituyente de carácter realmente democrático, participativo y representativo, dado los escollos, dificultades, confusiones y rarezas que han surgido desde partidos políticos y grupos de parlamentarios. Mucho de lo cual, incluso manejando la evidencia internacional, se habría solucionado y establecido con toda claridad a través de una Asamblea Constituyente; algo sobre lo cual, por cierto, no se preguntará en el plebiscito.

Un choque fuerte

Eso es lo que se produjo entre la Unión Demócrata Independiente (UDI) con Renovación Nacional (RN) y Evópoli, a raíz de que estas dos últimas colectividades dieron luz verde a la paridad de género en la conformación de la instancia de Convención para el proceso constituyente.

Para la UDI, eso fue no cumplir con la palabra empeñada en el “acuerdo político”, abandonar posiciones del sector y la presidenta de la colectividad informó del “congelamiento” de la participación en el conglomerado opositor Chile Vamos. En el fondo, se trata de un golpe a sustentos doctrinarios y basamentales de este partido, donde se plantea que las mujeres no requieren de cuotas garantizadas porque pueden ser electas por sus propios méritos y que además la fórmula de otorgar cupos femeninos atenta contra la intención del voto, porque un hombre que tenga más sufragios que una mujer, puede quedar fuera.

En RN y Evópoli llamaron a no dramatizar el asunto ni extremarlo, ya que no lo consideran una violación a las bases doctrinarias o ideológicas de la derecha, sino un elemento a asumir en este periodo en cuanto a garantizar representación femenina, en este caso, ya sea en la Convención Constitucional o Convención Constitucional Mixta. Para legisladoras y dirigentas de RN y Evópoli, es necesario generar condiciones para la representatividad femenina.

La presidenta de la UDI junto con congelar la participación de su partido en Chile Vamos, advirtió que en su organización van a analizar la continuidad en la coalición de la derecha, lo que traería consecuencias a nivel del trabajo parlamentario pero también en el seno del gobierno de Sebastián Piñera.

En RN se sostiene que eso sería imposible y que finalmente el conglomerado oficialista continuará trabajando unido en el reforzamiento del gobierno, la unidad y coordinación de la coalición y en las labores legislativas.

Un elemento de lo vivido en estos días, fue en el marco descrito, las acusaciones de la UDI contra el ministro del Interior, Gonzalo Blumel (Evópoli), porque primero no habría defendido como corresponde al ex ministro Andrés Chadwick ante la acusación constitucional, y luego no habría “ordenado” al oficialismo en el Parlamento para no que votaran a favor de la paridad de género. Esto podría agudizarse si desde la derecha hay votos para aprobar la existencia de escaños reservados para pueblos originarios.

Lo sustancial es que se demostró en estos días que hay al menos dos miradas instaladas en la derecha ante el plebiscito y el proceso constituyente, con fuerte choque de posiciones, sin dejar de olvidar que esos asuntos, más la nueva Constitución, son parte de una agenda que la derecha tenía totalmente desechada, que no quería impulsar y que fue impuesta por el movimiento social y popular.

 

 

 

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