Poder constituyente intervenido

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Los tiempos de las mentiras políticas deben terminar y de cara a la ciudadanía debemos sincerar posiciones terminando con esta clase de montajes, nuestro país merece definir su destino y su nueva casa.

Fernando Monsalve

Abogado, magister (c) política y gobierno

17/12/2019. El viernes 15 de Noviembre de 2019 la inmensa mayoría de los/as chilenos/as presenciaron un verdadero montaje de gran parte de la clase política que se sitúa en y desde el parlamento como trinchera de defensa de intereses corruptos y que no transparentan hasta el día de hoy.

Es así como se tildó de obstruccionistas, poco constructivos e incluso de infantiles a quienes no concurrimos al dantesco espectáculo montado, de espaldas a la ciudadanía, y que se sustentó en el sueño o añoranza que millones hemos tenido por décadas, terminar con una constitución espuria e ilegítima y construir una nueva entre todos/as.

Desde el primer minuto existieron dudas respecto de la negociación, como se dio, que se tranzó, que implicaban los abrazos entre políticos de derecha y parlamentarios que supuestamente representaban a una parte de la izquierda. Dichas interrogantes a los pocos minutos fueron acrecentándose y pasaron en muchos casos a ser cuestionamientos y críticas profundas por parte del movimiento social, quienes no solo comenzaban a mirar con inquietud este acuerdo a puertas cerradas sino que también comenzaron a descubrir ciertos acuerdos que vulneraban el tan ansiado nuevo pacto social.

El quórum de 2/3 y el supuesto simple cambio de nombre de Asamblea Constituyente por el de Convención Constitucional, fueron sin duda parte de las transacciones realizadas por los parlamentarios que estuvieron en dicho espectáculo transmitido casi por cadena nacional.

En principio se justificó la denominada “convención constituyente” como un simple cambio estético y de nombre de la añorada asamblea constituyente. Incluso un negociador firmante del texto, que lamentablemente acostumbra a romper partidos, coaliciones y movimientos,  la comparó con un vaso, que aun cuando se llame cuchara seguiría siendo un vaso. Pero lo anterior carecía ya en dicho momento de veracidad, ya que un elemento propio y fundamental de una Asamblea Constituyente es que su poder constituyente es originario y sin limites infranqueables impuestos, es decir, su poder para elaborar las nuevas reglas de la sociedad provienen del principio de la autodeterminación de los pueblos y no del poder que le deriva o confiere otro órgano. Pues bien, la convención constituyente era y será siempre una cuchara y no un vaso, ya que sus facultades y poder derivan de un órgano particular, el congreso nacional, justamente una de las instituciones más desvaloradas, en este momento, por la sociedad.

Sumado a lo antes señalado, nos encontramos con que existía la tesis de un parlamentario, que ya en los 80 estuvo en la transición pactada, la misma que determinó la exclusión de millones y el mantenimiento de la constitución de Pinochet, que sostenía que los 2/3 o quórum de aprobación no era solo para establecer cada norma, sino que para aprobar el nuevo texto fundamental en su totalidad y más aún, que en caso de NO aprobarse alguna norma seguía rigiendo la constitución del 80.

Lamentablemente, estos aspectos que ya en su inicio preocuparon a miles hoy se ven ratificados y profundizados, logrando que en la práctica lo del 15 de Noviembre haya sido un verdadero montaje y mentira a la ciudadanía, convirtiendo un añorado proceso constituyente, que construyese una nueva constitución, en una simple reforma constitucional, que tutelara ya no solo con quórum especial de 2/3 los aspectos centrales,  sino que con prohibiciones y límites arteros el proceso constituyente, derivando un poder constituyente mentiroso e intervenido.

Lo último señalado no es antojadizo, sino que es resultado de tan solo conocer el acuerdo cocinado el 15 de Noviembre y el proyecto del ley aprobado el lunes 16 de Diciembre por la Comisión Constitución de la Cámara de Diputados, en la cual los parlamentarios que pactaron, desde la derecha, pasando por los Walker, Boric y otros, limita cualquier poder constituyente real incluso garantizan y protegen un respeto irrestricto de “tratados internacionales”, si, tratados de libre comercio,  sentencias de tribunales comerciales internacionales que no permiten disponer soberanamente del Litio,  tratados que disponen y nos obligan a no tocar el modelo económico imperante desde los ochenta, SI, eso es lo que firmaron y hoy se presenta como proceso constituyente, una simple reforma constitucional y bajo ningún respecto un verdadero proceso constituyente.

Los tiempos de las mentiras políticas deben terminar y de cara a la ciudadanía debemos sincerar posiciones terminando con esta clase de montajes, nuestro país merece definir su destino y su nueva casa, pero sin mentiras ni acuerdos corruptos de espaldas a la ciudadanía. Finalmente esta fue una cuchara y que la manejan los que defienden el modelo y casa actual.

 

 

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