Alberto y Cristina, la fórmula Fernández-Fernández, en vínculo inquebrantable con Néstor Kirchner, juntos con Perón y Evita, asumirán la conducción de Argentina.

Carolina Aguilar Ayerra. Periodista. Granma. 09/12/2019. El próximo 10 de diciembre de 2019, Alberto y Cristina, la fórmula Fernández-Fernández, en vínculo inquebrantable con Néstor Kirchner, juntos con Perón y Evita, que es decir con todos, asumirán la conducción de la República Argentina, enarbolando la bandera azul-celeste y blanca, que ahora ondeará con aires de libertad.

Ese acontecimiento desbordará sus fronteras; el grito de ¡hasta la victoria, siempre!, se expandirá por Nuestra América, desde la Antártida y la Patagonia, hasta el sur del río Bravo, en la América Latina y Caribeña. Y llegará a otros confines, donde también atraviesan tiempos difíciles.

Todos, pueblo y Gobierno, organizaciones políticas, sociales, sindicales, femeninas, profesionales, científicas, indígenas, religiosas, de todos los colores y orígenes nacionales diversos, colectivos Lgbti; empresas nacionales y emprendimientos y comercios locales, productores agropecuarios; mujeres y hombres de todas las regiones del país, urbanas y rurales, de diferentes maneras han afrontado dificultades, limitaciones y carencias de extrema gravedad.

Pero también han adquirido conocimientos y fogueo de inapreciable alcance para hacer frente a los retos inmensos que les deparan estos años, comenzando por la escabrosa situación del endeudamiento externo y entreguismo político abyecto, hasta el esfuerzo estoico que tiene por delante cada uno, cada una, ciudadanos dignos de esa tierra admirada por su historia de luchas en todos los tiempos.

Por esos valores humanos, éticos, que profesan y defienden, saludamos a ese pueblo que se apresta, con sus energías vitales y su conciencia nacional, que es también conciencia histórica, a emprender la recia batalla de reconstrucción económica y social, de labor tesonera, día tras día, para reflotar del profundo hueco en que trató de hundirlo Macri y sus innombrables, pues aún con sus especializados estudios de imagen, asesoría política y financiamiento del norte revuelto y brutal (más de 50.000 millones de dólares del fmi), perdieron las elecciones.

El retorno a la verdadera democracia popular resulta un hecho indiscutido. Por ello, a la nueva dirección con el demostrado apoyo popular y ese lúcido espíritu de combate que los guía, les auguramos que volverán a disfrutar de las más preciadas conquistas: las del trabajo fecundo de un pueblo con voluntad y sentimiento para reinstalar el bienestar y la verdad.

Recordamos ahora, en estas circunstancias, las palabras que pronunciara un destacado dirigente peronista el 25 de mayo de 1962, en el acto de conmemoración efectuado en La Habana. En aquella fiesta patria John William Cooke afirmó: “La historia siempre se plantea en función de la actualidad… Cuando los pueblos pugnan por liberarse, ahondan en el escrutinio del pasado. Las ansias que laten en el pueblo, las verdades intuidas y las esperanzas difusas necesitan conjugarse en una visión propia de la patria y el mundo, y la nacionalidad se repliega sobre sí misma, bebiendo en la sabiduría y experiencia colectiva acumulada en el decurso de las generaciones”.

El discurso de clausura de ese hermoso momento de homenaje fue pronunciado por el entonces ministro de Industrias de Cuba, el inolvidable Ernesto Guevara de la Serna, quien por única vez habló, exclusivamente, para el numeroso grupo de argentinos y argentinas que en ese tiempo ofrecían su aporte laboral y profesional a la Revolución Cubana.

Los fragmentos seleccionados de su reflexión mantienen vigencia y sabiduría, como si hubieran saludado al nuevo Presidente y a la Vicepresidenta, en sus sinceros y aplaudidos juramentos.

Afirmó ese 25 de mayo de 1962 el Guerrillero Heroico: “Todo es parte de una sola lucha y es verdad cuando el imperialismo lo llama con un denominador común, aun cuando uno se reconozca comunista o socialista, peronista o de cualquier otra ideología política en determinado país, solo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios o se está en contra de los monopolios. Y todos los que están en contra de los monopolios, a todos ellos se les puede aplicar un denominador común, en eso los norteamericanos tienen razón.

“Todos los que luchamos por la liberación de nuestros pueblos, luchamos al mismo tiempo, aunque a veces no lo sepamos, por el aniquilamiento del imperialismo…, el pueblo reacciona, reacciona con vehemencia frente a esta penetración que es sutil en términos generales, pero que siempre se asienta sobre las espaldas del pueblo”.

 

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