Su respuesta “ha sido ridícula, provocadora, deja todo igual en lo esencial”. “El pueblo de Chile necesita mucho más y seguirá peleando por sus objetivos”.

Eduardo Contreras. Abogado. 23/10/2019. Dando una prueba más de su infinita incapacidad para gobernar, Sebastián Piñera ha pretendido apagar el fuego de las protestas a lo largo del país con el combustible de una seguidilla de embustes y propuestas que no guardan relación alguna con la realidad del momento que vive Chile hoy.

Como ha dicho con razón la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, que es sin duda una  institución fundamental de la República, “aún cuando nuestro país ha tenido un significativo desarrollo material en las últimas décadas, éste ha venido acompañado de niveles crecientes de desigualdad, abuso de privilegios, segregación e injusticia, que han motivado el profundo malestar que se expresa en esta crisis.”

Así es en efecto, y como señalaron en su artículo “La Propaganda Engañosa sobre Chile. Agotamiento Relativo del Capitalismo Neoliberal” escrito por los economistas Graciela Galarce y Orlando Caputo en el año 2011, “Las estadísticas oficiales muestran que Chile creció 7,8% en el período 1987-1997. En los últimos 12 años (1998-2009)  ha tenido un crecimiento de sólo 3,2%. Sin considerar la crisis de 2009, el crecimiento 1998-2008 fue de sólo de 3,7%. “ y agregaron “ Con cifras oficiales mostraremos también que Chile tiene una de las peores distribuciones del ingreso del mundo y niveles de  pobreza que superan el 30%, porcentaje 50% mayor a los niveles de pobreza previa y durante el gobierno de Allende. Es decir, una pobreza mucho mayor en el modelo neoliberal del desarrollo hacia afuera que en el modelo de desarrollo hacia adentro”.

Y  concluyeron señalando que: “Una verdad científica incontrarrestable pero que el control de los medios de comunicación y las mentiras sobre la economía chilena de economistas, autoridades internacionales y de máximas autoridades de Israel y de Estados Unidos se encargan de ocultar”.

En rigor el llamado “crecimiento económico” del país sólo guarda relación con las fabulosas ganancias de las grandes empresas por más que se trate de disfrazar la verdad.

Y lo objetivo es que, entregadas al capital foráneo las grandes riquezas del país y mantenidas hasta hoy todas las privatizaciones de las empresas estatales en favor de intereses privados, el pueblo chileno continúa sin Educación Pública, sin Salud Pública, sin Previsión Social estatal, salvo en proporciones cruelmente ridículas. Ni el cobre, ni el litio, ni ninguna de las riquezas naturales del país sirven los intereses de las mayorías sino los bolsillos de unos cuantos personajes de la dictadura que siguen siendo poderosos empresarios sin haber gastado jamás un centavo.

Razones les sobran a las chilenas y chilenos para levantarse en pie de lucha.

Pero cuando lo hacen, cuando las masas rompen su inercia y protestan para exigir lo suyo, la respuesta del gobierno de la misma derecha escamoteadora es la represión brutal, muertos, heridos, golpeados, hechos prisioneros. Piñera recurre a los ultra desprestigiados cuerpos uniformados de militares y carabineros, que lanza a las calles para reprimir la voluntad ciudadana.

Mientras altos oficiales del Ejército y Carabineros están en prisión y sujetos a proceso por haber estafado al Estado y apropiarse de millones de pesos, con los que quedan en pie Piñera desata la violencia que ya pensábamos erradicada del país. ¡Cómo no recordar la dictadura de Pinochet cuando vemos lo que sucede por estos días! De nuevo muertos en las calles del país. ¿Hasta cuándo?

La respuesta de Piñera ha sido ridícula, provocadora, deja todo igual en lo esencial y calcula que con unos poquísimos pesos más logrará apagar las llamas que su sector, la derecha empresarial, han encendido.

El pueblo de Chile necesita mucho más y seguirá peleando por sus objetivos que son los necesarios cambios que la realidad exige. Ha de abrirse el diálogo entre las partes, esto es entre las autoridades de los poderes del Estado y las organizaciones sociales del pueblo. No es asunto que se sienten a dialogar sólo los de arriba, ni basta con que se rebajen los disparatados sueldos de muchos sectores, ni basta con un par de chauchas más. El asunto es más de fondo. Y si no se escuchan las voces de hoy, mañana la situación puede ser más grave.

No más militares ni carabineros disparando y golpeando al pueblo.

No más migajas y débiles promesas.

El pueblo movilizado tiene razón y sólo exige lo suyo. Habrá que recuperar las riquezas nacionales para el Estado. Son las que se robó la dictadura y regaló a los suyos. Habrá que recuperar la Educación Pública, la Salud Pública, la Previsión Social justa; se debe terminar con el tipo de sociedad construido por la dictadura asesinando a miles de compatriotas y para ello será preciso levantar una Nueva Constitución Política del Estado.

Piñera y su gente jamás podrán entender la realidad tal como es y de qué es lo que se trata. Su visión pequeña no va más allá de sus propios intereses. Grave, porque si no hay respuestas de fondo, concretas, a la movilización social ésta volverá una y otra vez. El pueblo ha echado a andar y su marcha no se detendrá hasta lograr sus objetivos de Justicia y Equidad. Hay que hacerlo hoy. Mañana puede ser tarde.

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