Ni el recuerdo de los tiempos más oscuros, ni los traumas revividos, ni la herencia de masacres.

Richard Sandoval. Periodista. 19/10/2019. Ningún toque de queda podrá apagar tu despertar esta noche. La llama está en tu pecho, tu cerebro con rabia se incendió, ardió ante la bruta verdad de lo que te hicieron durante treinta años. Ni el arrebato de tu libertad nocturna podrá menguar el deseo furioso de justicia que a esta hora te mantiene alegre, expectante, emocionado, esperanzado en que alguna vez el pueblo unido jamás será vencido, en que el pueblo unido sí es capaz de ganar. Ningún toque de queda te quitará esa sonrisa que le muestras al vecino que te encuentras en la esquina gritando contra todo, contra todos. Ningún toque de queda extinguirá el eco de las ollas que resuena en edificios que ya no se quedarán callados más. Ningún traje marrón vistiendo pendejos con fusil será capaz de volver a apaciguarte. Ni el recuerdo de los tiempos más oscuros, ni los traumas revividos, ni la herencia de masacres. Porque cuando tu corazón despierta es como el florecer de un ciruelo en primavera: la flor es irreductible, los colores no se manchan, la frescura tiene tiempos propios, tal como los de tu rebelión declarada, creciente, firme sobre el tronco de tu historia; una historia que no vale treinta pesos, un camino que sientes fracturado por la farsa transversal de la hermosa democracia. Ningún toque de queda secará tu garganta esta noche en que converses, con un vaso de vino, escuchando radio, viendo tele, que esto, el caos, el que se queme todo este sistema corrupto, iba a suceder tarde o temprano. No permitas que el fracaso del gobierno de los ricos más ricos afloje tus brazos. No los dejes cerrar los ojos tranquilos, amparados en las balas que el ejército ladrón soltará en la soledad de poblaciones resistentes. Que nadie te saque esta sonrisa que adornan tus ojos vidriosos de desigualdad. Porque en esta noche en toque de queda eres, chileno, chilena, como el crecimiento de las flores: radiante, sensible, explosiva, hermosa protestante consciente cuya pasión justiciera ningún general podrá acallar. Porque en este octubre eres más libre que nunca, combatiente. Porque tu alegría finalmente, treinta años después y de la manera más insospechada, por fin llegó.

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