Escribo mientras me acompaña el ensordecedor ruido de los cacerolazos que desde tempranas horas de la mañana  se escucha en las más diversas comunas de la ciudad de Santiago.

Eduardo Contreras

Abogado

19/10/2019. Hace sólo unos pocos días Sebastián Piñera proclamaba que en el inquieto panorama latinoamericano y mundial, Chile era un “oasis” de calma y tranquilidad.

Así es de incapaz de ver la realidad este extraño personaje que entre sus antecedentes exhibe el de ser un ex reo prófugo por Estafa al Banco de Talca según consta de la causa rol N° 99.971 – 6 en el que con fecha 27 de agosto de 1982 el Ministro de Corte don Luis  Correa Bulo había decretado su detención. A pesar del tiempo trascurrido desde su inserción en la política todo muestra que no tiene idea de cómo es este país que por desgraciado error le ha dado por segunda vez el primer mando de la nación. Para la derecha chilena puede ser el sujeto adecuado. Pero no lo es para la sociedad chilena.

Escribo mientras me acompaña el ensordecedor ruido de los cacerolazos que desde tempranas horas de la mañana  se escucha en las más diversas comunas de la ciudad de Santiago. No son sólo los estudiantes, no es sólo la juventud. Son los diversos sectores sociales, excepción hecha por supuesto de los poderosos del dinero, que se han levantado para decirle ¡Basta! a la derecha representada hoy en el personaje que viaja como jefe de Estado al exterior llevando a sus hijos para que hagan negocios.

Es que anoche, la noche del viernes 18 de octubre, la movilización del pueblo por todas partes echó por tierra de una vez la supuesta imagen excepcional de oasis en la tormenta que quiso instalar el hombre de los tiritones al hablar de Chile como un país excepcionalmente tranquilo y feliz.

Todo muestra que el pueblo chileno ha despertado del todo. Y que no se trata sólo del alza del precio del pasaje en el Metro si bien aquello fue el justo detonante. Porque por estas horas se ha escuchado la queja de las masas respecto de los temas de Educación, Salud, Previsión, Movilización, Habitacional, Costo de la vida, Remuneraciones, Seguridad y otros.

En síntesis, el pueblo chileno tiene plena conciencia que el actual es un pésimo gobierno que no ha sabido dar una sola respuesta a los problemas que afectan la vida de los ciudadanos y ciudadanas. Y que se trata de un gobierno ineficaz, inservible.

Si el actual jefe de Estado cree que poniendo fin al alza del pasaje en el Metro – que sin duda debiera hacerlo – resuelve todo el problema, está muy equivocado. Porque ya hay plena conciencia en el país que el suyo es un gobierno fallido.

Tan fallido que en lugar de enfrentar de inmediato los problemas concretos recurrió al viejo truco reaccionario de llamar en su auxilio a los militares para que asumieran su papel represor en un “estado de excepción”. Olvida intencionalmente que en nuestro país, conforme su historia reciente, no son precisamente ni los militares ni los carabineros los que cuentan con el respeto y aprecio de la ciudadanía. Dirige a los uniformados a los que llamó Piñera un oficial de apellido Iturriaga que nos hace recordar a todos a Iturriaga Neumann, aquel oficial de ejército que cobardemente intentó fugarse del país para evitar enfrentar a tribunalespor sus crímenes.

La capital y otras zonas del país vuelven a vestirse del siniestro ropaje verde que durante tantos años cubrió de luto, de muerte y de terror al país. El intento es amedrentar, asustar, paralizar a la población.

Pero las cosas han cambiado y no será ese el camino para sacar a Chile de sus problemas actuales. La amplia expresión de repudio al gobierno de Piñera manifestada estas últimas horas por los sectores más diversos así  nos lo muestra.

La unidad y la movilización son herramientas que el pueblo chileno sabrá manejar.

Deja una respuesta