Política y Estulticia

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Las declaraciones de Piñera en la ONU sólo sirven de apoyo a la política de Donald Trump.

Eduardo Contreras

Abogado

27/09/2019. La falta de inteligencia de los líderes de la derecha a nivel general – y en nuestro país en particular – suele llegar a límites increíbles. Piñera no es precisamente una excepción y basta con revisar sus declaraciones formuladas por estos días en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas a la que concurrió.

Entre otras, las relativas a la situación en Venezuela y su reiterado apoyo a Juan Guaidó al que calificó de “ legítimo presidente de Venezuela conforme la Constitución de ese país” por los mismos días  en que el especímen escogido por el gobierno de Trump posaba para la posteridad  del brazo con varios de los asesinos y descuartizadores colombianos de la banda de los Rastrojos; entre ellos Saleh, Valles y Pérez conocidos criminales autores de los más feroces delitos y que son los mismos que acompañaron a Guaidó cuando el frustrado show de Cúcuta al que, por supuesto, también asistió y discurseó el ex reo prófugo por su Estafa al Banco de Talca.

Piñera elogió a Guaidó y pronosticó lo peor para el gobierno legítimo no sólo cuando se develaba los vínculos del “designado” con las mafias colombianas sino al mismo tiempo en que el Presidente Maduro preparaba su exitoso viaje a reunirse con Vladimir Putin en Moscú y además cuando la comunidad internacional celebraba los acuerdos logrados entre el gobierno bolivariano e importantes sectores de la oposición venezolana. En efecto, ha sido mayoritario el reconocimiento y valoración del “Acuerdo de Paz, Entendimiento y Convivencia” firmado recientemente entre el gobierno y la oposición en la República Bolivariana de Venezuela, en el que se ha establecido medidas concretas de fortalecimiento de la democracia y la búsqueda de una salida unitaria a la crisis política provocada, incluyendo el retorno del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados a la Asamblea Nacional.

En paralelo, se rechazaba con fuerza el intento intervencionista impulsado por los Estados Unidos tratando de recurrir al desprestigiado Tratado de Integración y Apoyo recíproco, el TIAR, que entre otros ha invocado el gobierno de Chile y que, como sabemos, se trata de un mecanismo obsoleto, elemento decorativo de lo que fue la guerra fría y que en nada contribuye al diálogo y el entendimiento que de hecho ya se ha dado en Venezuela. En paralelo, importantes organizaciones internacionales redoblaban su exigencia para que se ponga fin al brutal  bloqueo económico y financiero impuesto por la administración de Donald Trump contra el pueblo y el  legítimo gobierno venezolano.

Las declaraciones de Piñera en la ONU sólo sirven de apoyo a la política de Donald Trump quien por esos días, al referirse a las razones por las que despidió a su asesor John Bolton, dijo textualmente : ”De hecho mis opiniones sobre Venezuela y especialmente sobre Cuba eran más firmes que las de John Bolton. ¡Él me estaba frenando!”.

No es casual entonces que para reafirmar sus dichos, y como ya lo dijimos, Trump desenterrara precisamente  el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), desgraciada herencia de los períodos más oscuros del intervencionismo yankee en América Latina que nos recuerda sus crímenes en contra de  Guatemala, Cuba, República Dominicana, Granada, Panamá y -lo que jamás debemos olvidar- en contra de Chile aquel 11 de septiembre del 73 al derrocar al legítimo gobierno del Presidente Allende, moviendo como sus peones a la derecha, al empresariado, a los medios de prensa del sistema y por cierto a las antipatrióticas fuerzas armadas chilenas.

Es más, las necias declaraciones en la ONU del  empresario, elegido dos veces presidente por los chilenos, las formulaba al tiempo que el gobierno de Venezuela exhibía las pruebas contundentes y concretas respecto de cómo los ataques terroristas en contra del gobierno bolivariano se han realizado desde Colombia. Organismos y personeros del gobierno del Presidente Maduro mostraron fotografías, nombres, conexiones, centros de entrenamiento de militares desertores venezolanos y además de paramilitares colombianos,  declaraciones de terroristas y narcoparamilitares capturados y muchas otras pruebas concluyentes, incluidas las referentes al intento de magnicidio contra la plana mayor del gobierno venezolanode agosto del 2018.

Funesto episodio que por supuesto en su momento negaron Piñera y su ex canciller Ampuero que por esos días jugaban a la “ayuda humanitaria”.

Ni que decir respecto de otra de las mentiras o expresiones de ignorancia cuando Piñera sostiene que Guaidó es presidente “conforme a la Constitución de Venezuela” Es sabido que el personaje no es precisamente un adicto a la lectura. Pero al menos debiera leer el artículo 233 de la Constitución de Venezuela y se enteraría que, al no darse los requisitos que esa ley fundamental exige, el señor Guaidó no es, no puede ser, ni nunca ha sido presidente.

Cuanto sucede respecto de Venezuela se da además en el contexto de la crisis que vive el imperialismo y los cambios en la correlación de fuerzas en el continente, la existencia de diversas confrontaciones internacionales, la existencia en México de un gobierno muy diferente como es el del Presidente López Obrador, la dura derrota de Macri en las primarias de Argentina, la posibilidad real de triunfos democráticos progresistas en Uruguay, Argentina, Bolivia, el repudio mayoritario al fascista Bolsonaro, y la fuerza de la Revolución Cubana para enfrentar las graves dificultades creadas en su contra por el gobierno de Washington.

A lo que debe agregarse el notorio repunte de popularidad y apoyo de masas del gobierno sandinista de Nicaragua que encabeza Daniel Ortega

Todo lo que dificulta seriamente al gobierno norteamericano tanto la profundización del proceso apropiador del petróleo y otras riquezas estratégicas, como dificulta además sus objetivos geopolíticos y su proyecto de dominación mundial en momentos que enfrenta  serios problemas económicos y políticos internos

En tanto, Venezuela convoca al Consejo de Defensa de la Nación,  decreta enviar a la frontera con Colombia un contingente militar y denuncia ante la ONU la siniestra invocación al TIAR  de los súbditos de Trump. Entre ellos, obviamente, está Piñera.

De regreso al país el falso defensor del medio ambiente persiste en no firmar el Acuerdo medioambiental de Escazú a la vez que se niega a la indispensable reforma al Código de Aguas, no enfrenta de  modo eficaz la falta de agua que afecta miles y miles de ciudadanas y ciudadanos y la defensa de nuestros glaciares no es lo suyo. Con razón se ha dicho en foros internacionales que Chile no cumple los estándares de democracia ambiental.

Es lo que sucede cuando en la política lo que se impone son los intereses particulares, acompañados de una buena dosis de estulticia.

 

 

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