El contexto descrito obligaba al Colegio de Profesores y a su conducción levantar un pliego de demandas preciso y priorizado, donde fuera posible obtener logros tangibles.

Fernando Bahamonde

Profesor

30/07/2019. El Colegio de Profesores de Chile se fundó en 1974 por el Decreto Ley N° 678. Obviamente con una serie de restricciones producto de que la dictadura requería destruir todo el tejido social existente.

No es extraño que el magisterio se encuentre permanentemente en movilización por los problemas estructurales que afectan desde 1980 a la sociedad chilena y en particular la educación la institucionalización del régimen se concretó con una nueva carta fundamental que entiende al individuo como anterior al Estado, por ello reconoce las organizaciones intermedias como constitutivas de representatividad, vale decir, en aquellas actividades que pueden desarrollar individuos el Estado debe retirarse. Bajo este principio el Estado se transformó en un ente subsidiario delegando responsabilidades en el mundo privado, en este caso a través de la subvención escolar y favoreciendo la iniciativa privada en educación que propició el lucro y la pérdida del rol de lo público con la municipalización de la educación.

Sin embargo, esta última movilización más allá de su legitimidad nos ofrece elementos singulares que pueden explicar la derrota que vivió el magisterio producto de los múltiples errores forzados y no forzados en su conducción que recae en la figura del presidente del Colegio de Profesores el colega Mario Aguilar.

En primera instancia para emprender una negociación hay situarse en el contexto político concreto, en este caso considerar que la contraparte negociadora es el gobierno de derecha que posee una agenda regresiva en materia educacional que fundamenta su accionar en evitar el avance de las leyes que provienen de las administración anterior fundamentalmente ahogar el despliegue de la Nueva Educación Pública (Ley 21.040) estrangulando el financiamiento de la Dirección Pública y los Servicios Locales de Educación instalados a la fecha, porque el 2021 el proceso deberá ser evaluado por el Presidente de la República y una comisión de expertos. Paralelamente, la Ministra de Educación ha desarrollado una agenda basada en propiciar masivos despidos de los funcionarios del MINEDUC y la criminalización del movimiento estudiantil.

El contexto descrito obligaba al Colegio de Profesores y a su conducción levantar un pliego de demandas preciso y priorizado, donde fuera posible obtener logros tangibles. De lo contrario, en efecto como indicó el mismo Aguilar, las movilizaciones caen en una zona muerta donde comienza a manifestarse el descuelgue de los movilizados y el desgaste del movimiento. Este hecho es de suma importancia ya que las características del gremio nos indican que las derrotas no se pueden eternamente transformarse en victorias y frente a la conciencia de la derrota los docentes terminan por salir de la organización.

Por otra parte, un elemento permanente en las declaraciones de Aguilar durante la movilización es el carácter participativo del Colegio de Profesores, donde en múltiples ocasiones destacó la consulta a “las bases” como el mecanismo propio de una democracia directa. En esencia la permanente consulta a los colegiados se trasladó incluso a los no colegiados a los movilizados y no movilizados produciendo un descontrol en la legitimidad de la consulta y cuyo resultado en la práctica fue empate técnico entre los que se expresaron por mantener la movilización y los que deseaban reanudar sus tareas habituales lo que dejó sin piso a la conducción aminorando los márgenes de maniobra.

Lo anterior chocó incluso con la opinión de Aguilar que quedó atrapado con su “democracia directa”, porque cuando las bases se manifestaron de manera contraria al propio presidente del Colegio de profesores se comenzaron a suceder las consultas y éste debió recurrir a la asamblea nacional donde posee mayoría para bajar la movilización.

Por este motivo Aguilar debió encubrir los errores de su conducción en la pasada asamblea nacional del Colegio de Profesores celebrada el 17 de julio, acuñando un concepto prácticamente futbolero homologable al archiconocido “triunfo moral”, se trata de los “Logros Intangibles” de la movilización.

Según Aguilar los logros intangibles se sustentan en la masividad en las calles de la movilización que pudo juntar a los docentes del sector municipal y particular subvencionado. También, recurrió a las encuestas para enfatizar que la movilización tuvo un mayoritario respaldo ciudadano que se graficó en la sostenida baja de las encuestas de opinión de la figura de la Ministra Cubillos y el Subsecretario de la cartera lo cual se produjo gracias a que se rompió el cerco comunicacional impuesto por el gobierno.

Otro logro intangible para Aguilar fue que la movilización del magisterio consiguió hacer lo que nadie pudo hacer, unificar políticamente a toda la oposición. Y finalmente, como guinda de la torta, expuso que las 6 semanas de paro transformaron al Colegio de Profesores en el principal referente social de Chile por sobre la ANEF, y cualquier otro sindicato u organización social en nuestro país, lo cual es paradójico producto que la actual conducción gremial congeló su participación en el CUT.

En síntesis, nulo avance en la deuda histórica, en el bono de reconocimiento profesional para las educadoras diferenciales y en el cambio curricular elementos centrales que motivaron el paro. Por lo cual cabe preguntarle al dirigente cuándo los logros intangibles se convierten en logros tangible.

En todo momento, pero en momentos de crisis se requiere responsabilidad política en la conducción de las organizaciones sociales en el entendido que lo social camina de la mano de lo político, porque de lo contrario generamos una atomización miope de lo sindical o gremial reduciéndolo al aspecto remuneracional. Los procesos políticos y sociales poseen un camino común que pasan por la toma de conciencia colectiva de que acceder al poder es posible y, es más, es necesario. De lo contrario toda lucha se transforma a la postre como lo indicara Mario Aguilar en “Logros Intangibles”.

Deja una respuesta