Irregularidades, falta de información, problemas con la digitalización del voto y la influencia del FMI, aparecen como factores.

Equipo ES. 30/07/2019. En los últimos días se encendió la alarma en el conjunto de las fuerzas de oposición en Argentina de cara a las próximas elecciones presidenciales, tras el último simulacro de escrutinio que realizó el pasado 20 de julio la Dirección Nacional Electoral para el debut del voto electrónico. Los dirigentes del Partido Justicialista, del Frente de Todos y Consenso Federal, presentaron un escrito en el ente electoral por “problemas técnicos, irregularidades y otras situaciones inconvenientes” que se generaron en la demostración del nuevo sistema de digitalización y transmisión de votos vía telegramas desde las escuelas habilitadas hacia el Correo Argentino.

“No contamos ni siquiera con los elementos documentales requeridos para la adecuada interpretación de las características funcionales y operativas del sistema a emplear. Solicitamos que se garantice a los partidos políticos contar al momento del recuento provisorio de resultados, con una interfaz programática que permita consultar los datos de cada una de las mesas a medida que se vayan cargando en formato numérico, idéntico al que se remitirá luego a los medios de comunicación”, apuntó el documento que presentaron las colectividades.

Tanta es la desconfianza que hay varias directivas que están pidiendo volver al sistema antiguo y que no se utilice la digitalización de la empresa venezolana “Smartmatic”. Todos los dardos apuntan a la privada, ya que aun no entrega la contraseña a los partidos políticos para que puedan ingresar al software y monitorear el conteo de votos, aun cuando se cumplió el plazo de 30 días por ley. La Secretaría de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior reconoció que la clave no se ha entregado porque “el software aún no está terminado”.

Las sospechas comenzaron desde el momento en que se designó a la compañía para estar a cargo de las votaciones, porque no hubo concurso público y la licitación la resolvió el Presidente Mauricio Macri a través de un decreto. “Llegó de un modo absolutamente raro a involucrarse en la elección. SmartMatic está absolutamente desprestigiada porque donde intervino tuvo problemas”, dijo el precandidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández. Haciendo referencias a dificultades que presentó la marca en las elecciones venezolanas y en naciones africanas.

Muchas de las críticas, además, indican que es muy poco el tiempo entre que se adjudicó el nuevo método y las elecciones de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se realizarán este 11 de agosto -aproximadamente un año- puesto que el sistema se probó en cuatro ocasiones y aun marca errores, por lo que la teoría del hackeo de datos suena como una posibilidad real.

A eso se suma la falta de capacitación para los delegados electorales y las confusiones que presentan los propios encargados de SmartMatic respecto a cómo transferir los datos. En la última prueba no se dejó entrar a la prensa a la sala de conteo donde estaban los fiscales partidarios, los técnicos de Smartmatic y el Correo Argentino, un hecho que también puso en duda la transparencia del sistema.

Pero una de las cosas que más hizo ruido entre los argentinos es que se supo que cuando la papeleta entra en el scanner el voto se convierte a formato TIFF, sin embargo, los operadores de carga de reciben un PNG. Según expertos informáticos en ese camino puede haber una adulteración, ya que la imagen que sale de los centros de votación no es la misma que reciben en el Correo Argentino.

Claudio León, fiscal electrónico del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), señaló que “no se sabe cuál es el requerimiento técnico de por qué se le cambia el formato. El scanner podría generar directamente el PNG desde antes de transmitirse y así mantener el formato que se necesita. No parece razonable el cambio que proponen. Quizás el contenido sea el mismo, pero en esa modificación se podría manipular el archivo”.

Las garras del FMI

13 mil millones de dólares le pasó el Fondo Monetario Internacional (FMI) al gobierno de Mauricio Macri para apalear la falta de billetes verdes que mantiene a la Argentina en una grave crisis económica por la disminución del consumo. Todo apunta a que las políticas neoliberales y el sobreendeudamiento que aplicó el mandatario de Cambiemos al país trasandino sería visto con buenos ojos por los Estados Unidos y el mismo FMI.

El ex secretario de Estado de la Casa Blanca, Henry Kissinger, advirtió que Macri no se puede ir porque es el mejor socio de Estados Unidos, porque está cumpliendo todas las órdenes del FMI.

La nación presenta un índice de pobreza del 33,6%, un índice de desocupación de 10,1% y una inflación acumulada que llega al 23% durante 2019. Entre otros datos oscuros que tienen a la mayoría de los argentinos con sus esperanzas puestas en el tildado candidato de la unidad -sumó Kirchneristas, Peronistas y Massistas-, Alberto Fernández, quien goza de un gran apoyo popular y en casi todas las encuestas (16 de 19) aparece como ganador junto a su compañera de fórmula Cristina Fernández de Kirchner, sin embargo, en los últimos sondeos las figuras del Presidente Macri y del disidente peronista, Miguel Ángel Pichetto, lograron rebajar en tres puntos la diferencia que hace unas semanas era de cuatro. El Frente de Todos marcó 38,23% contra un 35,23% de Cambiemos.

Expertos señalaron que sorprende que en encuestas manejadas en Estados Unidos den por ganador a Macri, suena a una de las maniobras más visibles para un fraude electoral. Las dos últimas mediciones de las consultoras Rouvier y Opinaia dan por ganador en segunda vuelta al empresario argentino. Según Rouvier en el balotaje Mauricio Macri le ganaría a Alberto Fernández por 44,5% contra 41%. Y Opinaia dice que el dúo Macri/ Pichetto se impondría por 51% frente a los Fernández que alcanzarían un 49%.

 

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